Jue. Dic 8th, 2022

 

La capacidad de enfocarse y lograr objetivos se relaciona directamente con nuestra productividad personal y de equipos de trabajo. Debemos ser conscientes que tenemos un problema de productividad, ya que somos el segundo país con menor tasa en la OCDE, no obstante, en nuestra consultora creemos que la productividad de personas y equipos de trabajo descansa en tres pilares: el autoconocimiento, la organización y el método.

Respecto al autoconocimiento, lo primero que debemos preguntarnos es si sabemos todo lo necesario en cuanto al trabajo que realizamos. Es fundamental entender y conocer bien sobre el trabajo que se realiza, y en este punto la autoformación es clave. Segundo, debemos tener claro que no somos multitareas y nuestro cerebro funciona mejor haciendo sólo una cosa a la vez y no saltando de un tema a otro. Y tercero, es conocer nuestras respuestas ante señales distractoras, como la ansiedad, el aburrimiento o la frustración, reemplazando los malos hábitos de respuesta por buenos hábitos.

Otro punto muy importante es preguntarnos si nos gusta lo que hacemos, ya que nadie es productivo haciendo lo que no disfruta, por lo que nuestra capacidad de hacer cambios fundamentales será clave en nuestra productividad futura.

Luego está la organización, donde contar con un contexto de trabajo que favorezca la productividad, como un buen ambiente, luz apropiada, ausencia de ruidos, equipamiento y ergonomía, todo en la medida de lo posible, es fundamental. Además, se debe usar la agenda y definir tramos horarios organizados en base a criterios de urgencia, por lo general al inicio del día e importancia, que es cuando tenemos más energía. Del mismo modo, concordar con el equipo los criterios similares para el uso de la agenda, franjas horarias diferenciadas para reuniones internas, coordinaciones telefónicas y trabajo individual. Y por último, realizar una mejora continua del trabajo, donde nos debemos enfocar en cómo optimizar y simplificar los procesos que realizamos, eficientando el correo por ejemplo, usando reglas automáticas.

En cuanto al método, debemos compartir una creencia fundamental, que es que los resultados provienen de una forma de hacer las cosas. El método utilizado en nuestra consultora son los OKR, los que básicamente implican trabajar por objetivos y no por tareas; luego buscan plantearse objetivos desafiantes, dado que quien apunta más alto siempre llega más lejos; requieren usar objetivos medibles, ya que lo que no se mide no puede ser gestionado; usan una alta cadencia de ejecución orientándonos a tareas sencillas de menor frecuencia; y, finalmente, incorpora rituales que nos premian por logros y avances para mantener el entusiasmo a lo largo del tiempo.

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