Campaña plebiscito: Se permitirán puerta a puerta

Campaña plebiscito: Se permitirán puerta a puerta

El Servel liberó el informe con el protocolo sanitario que regirá para la realización del plebiscito, agendado para el próximo 25 de Octubre en todo el país.

El protocolo fue diseñado junto al ministerio de Salud y busca que las personas puedan asistir a los locales de votación de forma segura para no propagar contagios por Covid-19. A pesar de que se entregaron los lineamientos generales, la autoridad señaló que se dejaron pendientes algunos asuntos que tendrán que ser determinados por la autoridad sanitaria en los próximos días o semanas.

Entre los aspectos pendientes, se encuentra la interrogante acerca de cómo podrían votar aquellas personas que estén contagiadas con Covid-19 o se encuentren en cuarentena preventiva para esa fecha, pregunta que deberá ser respondida por el Ejecutivo.

Tampoco hay definición acerca de cuánto tiempo durará el proceso eleccionario, plazo que debe establecerse mediante cambios a las leyes actuales, que deberían reformarse durante la próxima semana. Sin embargo se piensa que la jornada durará al menos dos horas más a las 10 que se establecen habitualmente.

Campaña Electoral

En cuanto a la campaña electoral del rechazo y el apruebo, estas se abrirán públicamente el 25 de Agosto. Se prohibirán los actos masivos públicos o privados, ya que estos son incompatibles con las normas de distanciamiento físico y el cuidado sanitario establecido a raíz de la pandemia.

Sin embargo, señalaron desde el Servel, si está permitido realizar el habitual trabajo “puerta a puerta.

¿Por qué se insiste tanto en un plebiscito forzando la fecha, a pesar del Covid-19?

Columna de Sebastián Cristi

Convengamos que la idea de realizar un plebiscito para modificar la Constitución desde cero, ha sido un sueño largamente anhelado por la izquierda en Chile, como lo sería en cualquiera de los países del mundo donde ese sector político ha sido desalojado a lo largo de la historia.

El 18 de de Octubre pasado, todo comenzó con la evasión del pago de los pasajes en el Metro de Santiago. A contar de ese encendido de mecha “espontáneo”, surgieron otras acciones, ese mismo día, igual de espontáneas. Por ejemplo, la destrucción y quema de decenas de estaciones de Metro que las posteriores investigaciones demostraron que habían sido preparados con días de anticipación instalando dispositivos con líquidos acelerantes de alto poder al interior de los andenes.

Todo este “espontáneo” movimiento violentista que se escudó bajo la chapa de “demandas sociales” sólo buscaba un objetivo: modificar nuestra Constitución para entregarle el país a los políticos con más poder de persuación; es decir a los populistas que son capaces de ofrecer viajes a marte con todos los gastos pagados a cambio de un voto.

Existe un porcentaje importante de chilenos que son abiertamente ignorantes en materia política y por tanto, muy fáciles de engañar. El discurso populista que “garantiza” una vida en el paraíso embauca también a los fanáticos islamitas cuando, a cambio de inmolarse y llevarse consigo decenas de otras vidas, les esperarán 7 mujeres en el paraíso. Quienes caen ante el discurso fácil de la izquierda que critica todo pero jamás entrega una propuesta sólida para resolver los problemas que pueden existir en la sociedad, son finalmente la misma clase de fanáticos que caen redondos ante el paraíso terrenal que se les muestra desde el oráculo populista, al que tan acostumbrados estamos ya los chilenos.

Y es que no es difícil engañar a millones de personas instalando en su inconsciente que un sector político es culpable de todos los males que aquejan a la sociedad.  En todos los países del mundo existen problemas, pobreza, abusos de parte de algunos y dificultad para concretar exitosamente los proyectos de vida que todos anhelamos y, cuesta trabajo, esfuerzo y muchas veces sacrificio salir adelante. Para muchos, el éxito de otros es el gran culpable de nuestros propios fracasos.

Como dice el refrán, “el pasto del vecino siempre es más verde”. En un país como el nuestro, en el que la gente permite ser engañada una y otra vez, y la memoria es sumamente frágil, la izquierda se ha dado un festín instalando la idea de que los culpables de todos los males, de la infelicidad y de truncar nuestro futuro, son los empresarios y la derecha.

En tiempos en que todos han tenido grandes avances en lo económico y la pobreza comenzaba a desaparecer, la izquierda veía cómo su histórico discurso de la lucha de clases iba desmoronándose poco a poco. Ante la apertura de oportunidades para todos, el Partido Comunista y algunos remedos de izquierda integrados al FA tuvieron que instalar un discurso diferente en las mentes de quienes eran su público fiel: La clase media comenzaba a viajar al extranjero, pero para eso se endeuda. Compran autos, pero quedan prendados hasta terminar de pagarlos. Emprenden negocios, pero el trabajo es demasiado. Se gradúan como profesionales, pero les obligan a pagar sus estudios. Tienen salud pública, pero las demoras son causa de muerte. Hay pilar solidario para quienes nunca impusieron, pero es “indigno”.

Cada una de las demandas sociales tiene una base real, existe inequidad muchas veces impuesta por los abusos de algunos sectores a los que en algún momento se les olvidó que están ahí para entregar bienestar y que, aunque ese bienestar “extra” tiene un costo, no puede ser motivo para someter a la ciudadanía.

Ahora bien ¿Cómo pasó que algunas empresas y hasta el propio Estado comenzaron a abusar de la ciudadanía? No olvidemos jamás que hasta hace poco vivíamos en un Estado de Derecho y que en Chile se respetaban las leyes. Si retrocedemos sólo una década recordaremos que los primeros que comenzaron a pasar por encima de nuestra legislatura, fueron los propios políticos de todos los sectores. Y ante el ejemplo dado por esa gente, se da que muchos quieren comenzar a seguir el ejemplo que da una clase que demuestra que actuar al margen de la Ley, otorga sendos réditos y no existe sanción real.

Pues resulta que esos mismos políticos que son capaces de subirse las dietas (sueldos) en menos de 24 horas o, modificar la Constitución en sólo 12 horas para cambiar el sistema con el que legislan (teletrabajo en tiempos de emergencia), nos dicen que para superar todos los “abusos”, es necesario escribir una nueva Constitución. Es decir, lo que pueden hacer modificando la Carta Magna en pocas horas para beneficiarse ellos mismos, no lo pueden hacer para realizar los cambios que los chilenos necesitan.

En plena época de Coronavirus nos han demostrado qué tan fácil es modificar la Constitución cuando realmente les interesa.

Entonces ¿Por qué no lo han podido hacer para resolver los problemas de la gente? Probablemente porque saben que la mayoría de esas demandas no requiere cambio constitucional para ser resueltas, y en las que sí habría que realizar modificaciones simplemente no les acomoda trabajar por el país porque hace tiempo sólo lo hacen por su partido.

Hoy la discusión en el Congreso se centra en mantener fija la fecha del Plebiscito para el 25 de Octubre, y los políticos no quieren aplazar más el día porque se han dado cuenta que la gente, esta vez, sí está despertando. Permitir que el referéndum se posponga por más tiempo es dar más oportunidades para que triunfe el rechazo, y con esto se les caiga todo el trabajo que vienen realizando desde hace años para tomar el poder modificando todas las instancias democráticas, con el objeto de perpetuarse en éste. Eso es lo que busca realmente la izquierda cuando quiere imponer una fecha y un sistema de “hoja en blanco”, en ningún caso se trata de resolver los problemas reales de la gente ya que, si realmente ese fuese su interés, desde hace años estarían trabajando en ese sentido y definitivamente no lo han hecho.

Realizar el plebiscito en Octubre además, evita que los 2.260.222 adultos mayores que hay en Chile (fuente: INE) vayan a votar, a sabiendas que ese segmento etario de la población votará mayormente Rechazo porque tienen más experiencia y vieron actuar a la izquierda en el pasado. Las personas mayores de 65 años no irán a votar en Octubre porque el Covid-19 aún estará presente y no pueden arriesgarse a contraerlo y muy probablemente morir… por un voto.

En Chile hay 14 millones de personas habilitadas para votar. Los adultos mayores representan un 16,14% de los votos. Un porcentaje de esa magnitud da vuelta cualquier elección, y tanto la izquierda como algunos políticos acomodaticios de centro como Ossandón o Desbordes, lo saben.

Estos son los motivos para intentar imponer el 25 de Octubre como fecha para el plebiscito, “con o sin coronavirus”.

No buscan acuerdos para dar solución a las demandas sociales, porque éstas debería haberlas resuelto ya el Congreso. Se trata de aprovechar todas las armas disponibles para eternizarse en el poder, y están trabajando duro para ello.

Sebastián Cristi

Plebiscito del 26 de Abril ¿Qué habría sucedido?

Para el domingo 26 de Abril estaba programada inicialmente la realización de un plebiscito para que la ciudadanía decidiera si deseaba o no una nueva Constitución y, en caso de ser positiva la respuesta, qué método elegiría (Convención Mixta o Convención Constituyente).

A este evento creado por los políticos aun contra lo que dicta la Constitución del Estado, estaban invitados a participar todos los chilenos en un proceso inédito que buscaba redactar una nueva carta magna, proceso impuesto y diseñado por los propios políticos que en lugar de trabajar con las herramientas disponibles para buscar soluciones a las demandas ciudadanas, optaron por el camino más complicado y caro, además de incierto en sus resultados y consecuencias para el país y su futuro.

El proceso en sí se impuso en medio de la peor época social vivida en el país, cuando miles de activistas de izquierda salían a las calles a saquear, destruir, incendiar propiedad pública y privada, sistemas de transporte, y atacar a Carabineros a diario instalando además en el colectivo que Carabineros es el enemigo del pueblo y un gran represor violento contra manifestantes pacíficos.

La idea de manifestantes pacíficos fue respaldada por la mayoría de la prensa que se empecinó en ocultar los actos de violencia de una primera línea desquiciada y compuesta en su mayoría por delincuentes con prontuario, quienes recibirían pagos cuyos orígenes aún despiertan dudas.

Esta violencia descontrolada, sobre la cual el Gobierno había perdido completamente el control y cualquier posibilidad de calmar los ánimos para permitir que la sociedad entera pudiese retornar a una normalidad que la gran mayoría anhelaba, se detuvo solamente porque llegó al escenario un poderoso enemigo para todos: el coronavirus.

La pandemia que se hizo presente a principios de Marzo, 5 meses luego de haberse desarrollado una verdadera guerra civil en diversos puntos estratégicos de las principales ciudades del país, se encargó de regresar a manifestantes, a la prensa, al INDH y a delincuentes a sus hogares, y finalmente todo se calmó. Pero ¿Qué hubiese pasado si la pandemia no aparecía?

26 de Abril sin Covid-19

Luego de observar el comportamiento de las cúpulas de izquierda, las mismas que crearon y convocaron el estallido de violencia a partir del 18 de Octubre de 2019, hay que colocar por lo menos en duda que el plebiscito se habría desarrollado. Recordemos que en Marzo esta izquierda había convocado al Grupo de Puebla a una reunión que luego, por la presión social reinante, no pudieron realizar. Sin embargo el Grupo de Puebla sí se reunió el 24 de Abril, de forma virtual. A la jornada asistieron muchos participantes de la izquierda chilena, además de personajes de la izquierda latinoamericana y española.

Entre ellos destacó la intervención del presidente argentino, quien incitó a los chilenos a obtener el poder y actuar rápido para ello, utilizando todas las herramientas al alcance incluyendo la movilización del “pueblo”. Claramente se trata de incitación a la violencia valiéndose de la ciudadanía engañada para obtener sus fines y conseguir derrocar al presidente electo para secuestrar el poder.

Todo iba bien hasta la llegada del inesperado Covid-19, un convidado de piedra que aguó todo el plan, como denominó Nicolás Maduro o Florencia Jackson lo que estaba ocurriendo en Chile, de la mano de muchas organizaciones chilenas partiendo por la “Mesa de Unidad Social”.

El país literalmente se paralizó. Varias semanas después comienzan a intervenir los integrantes de la primera línea y varios políticos con videos y declaraciones llamando a un “Estallido 2.0” y profiriendo sendas amenazas tanto a la población como al Gobierno y a Carabineros, advirtiendo que “lo vivido antes fue sólo un anticipo de lo que vendrá después”. Amenazas de muerte contra el Presidente de la República, su Ministro de Salud, Carabineros y sus familias, y contra todo quien se interpusiera en su camino.

En este escenario ¿Se habría desarrollado el plebiscito? ¿Habríamos llegado en pie, como país democrático, a las urnas un 26 de Abril?

Lo más probable es que no. Y así lo temían no solo los que estaban por el rechazo hacia este proceso. También existían políticos de la misma izquierda que estaban poniendo en duda que Chile podría estar en condiciones de celebrar cualquier tipo de elección democrática dado el nivel de violencia imperante en las calles, donde lanzar bombas molotov a Carabineros se había convertido prácticamente en un deporte y la prensa celebraba a los “manifestantes pacíficos”  y demonizaba a las fuerzas de orden por impedir que continuaran destruyendo todo, actuando absolutamente fuera de todo marco civilizado y democrático.

En esta realidad, hay que poner en duda que hubiésemos llegado a esta fecha para celebrar un plebiscito. Lo más probable es que ante el clima de división existente y la izquierdización del Gobierno que se transformó en un mero espectador dejando de garantizar los derechos de las personas, la paz y la seguridad, para cuidar y justificar a los violentistas, terroristas y delincuentes, el 26 de Abril sería una fecha en la que muchos estaríamos parapetados en nuestras casas, muchos armados protegiendo a nuestras familias ante cualquier posible ataque y muchos otros habrían simplemente arrancado de un país gobernado por la violencia y el peligro creados por una izquierda decidida a lo que sea para obtener un poder que no alcanzaron en las urnas.

¿Cuáles habrían sido los resultados?

En el mejor de los escenarios, a pesar de todo lo que vivía el país en esos momentos trágicos para la democracia, existían probabilidades menores de que se realizara el plebiscito. Con la violencia reinante no sería democrático, ya que muchas personas optarían por no ir a votar ante el riesgo de ser agredidos violentamente por una delincuencia desatada y sin control que ya era dueña de las calles y una policía amarrada de manos por las autoridades.

Por lo tanto los resultados que hubiésemos conocido de desarrollarse el plebiscito este 26 de Abril, serían muy diferentes a los que muestran actualmente las redes sociales en diferentes encuestas que circularon este domingo, preguntando cómo habríamos votado. Hoy las masas ya se han “olvidado” lo que vivía Chile hace apenas 50 días atrás, y la percepción de la violencia es que se trataba apenas de “un pequeño grupo sin importancia”.

Veamos cuáles serían los resultados, si el plebiscito dependiera de estas encuestas. Tomaremos las más representativas por cantidad de votos sin importar de qué sector provienen sus creadores, para saber qué opina la ciudadanía acerca de la idea de crear una nueva Constitución.

Resultados en Redes Sociales

Los siguientes son los resultados de las encuestas Online a nuestro alcance, con corte a las 20:00 del domingo, eligiendo a las once primeras encuestas que aparecen en la sección “destacados del día” en Twitter:

Resultados

Tomando estos resultados que parecen representativos de lo que se vivió durante la jornada en las redes sociales, el resultado final es:

TOTAL VOTOS: 275.333

Apruebo: 117.539 VOTOS, 42.68%
Rechazo: 157.794 VOTOS, 57.32%

Las reacciones de la izquierda ante estos resultados que comenzaron a manifestarse a tempranas horas del domingo fueron violentas, refiriéndose en duros términos a quienes votaban e impulsaban el rechazo que obtuvo un rotundo y contundente triunfo frente a un “apruebo” débil impulsado por una izquierda que hace uso intensivo de las redes sociales, que sólo deja instalada una duda: ¿Quiénes quieren realmente una nueva Constitución en Chile?

Masiva manifestación por la paz y el rechazo en Santiago

Hoy se desarrolló en Santiago una nueva marcha (autorizada) por La Paz y el Rechazo, a la que asistieron aproximadamente 10.000 personas de todas las edades portando banderas chilenas y carteles alusivos a la defensa hacia Carabineros de Chile, restitución del orden, y el rechazo a una nueva Constitución en alusión al plebiscito que se realizará el 26 de Abril.

La marcha inició a las 10:30am en el sector de El Golf, desarrollándose en absoluta normalidad entre cantos y música. Las miles de personas coparon Apoquindo y luego se desplazaron ordenadamente y sin ningún atisbo de violencia bajando por Avenida Providencia. Al llegar a la altura de Ricardo Lyon un grupo de violentistas salió desde una de las galerías comerciales del lugar para atacar a una mujer que avanzaba junto a la manifestación, siendo detenidas por los propios manifestantes y un grupo de personas que se hacen llamar “La Vanguardia”. Estas personas formaron un equipo de seguridad que ocupa implementos similares a los de la “primera línea” para defender a cualquier manifestante que pueda ser atacado por antisociales durante el desarrollo de estas marchas pro paz que se vienen organizando desde hace 5 semanas en Santiago.


(avanzando frente al Costanera Center)

Luego de alejar a las atacantes, la columna de gente continuó avanzando en completa calma hasta que llegaron frente a las torres de Carlos Antúnez, lugar en el que comenzaron a recibir piedras, botellas llenas, tomates y otros elementos que eran lanzados cobardemente por personas desde los departamentos de estos edificios.

Los ataques se repitieron luego cuando la columna de manifestantes se desplazaba por Providencia a la altura de Salvador, desde los edificios ubicados ahí nuevamente comenzaron a arrojarles proyectiles desde los departamentos.

En tanto, en medio de estos problemas el periodista Rafael Cavada fue golpeado por algunos manifestantes luego de las provocaciones que el comunicador lanzara hacia quienes estaban participando.

 

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