Compliance, y los partidos políticos ¿cuándo irán contra la corrupción?

Compliance, y los partidos políticos ¿cuándo irán contra la corrupción?

Columna de Fabián Durán

¿Qué es el Compliance?

De forma simple esto puede ser definido como una función independiente que identifica, asesora, alerta, monitorea y reporta los riesgos de sanciones, riesgos de pérdidas financieras y riesgos por pérdida de reputación. Situaciones que se producen normalmente, por inobservancia de leyes, regulaciones, códigos de conducta y estándares de buenas prácticas en general.

Desde hace 10 años me inicie en el mundo Compliance o lucha contra la corrupción, en ese tiempo nuestro país era considerado un ejemplo a seguir por nuestros vecinos y el mundo, no sabíamos de ningún escándalo de financiamientos irregulares de la Política y menos de algún acto de corrupción en las empresas. Desde ese escenario es que junto a un grupo de profesionales nos sentíamos como predicadores de la Biblia en el desierto, llegábamos a las distintas Organizaciones a hablar de Compliance y Buenas Prácticas Corporativas, en donde los Altos Ejecutivos con los que nos reuníamos a ofrecer nuestros servicios, señalaban lo siguiente; “esto no pasa en Chile”, “Yo conozco a todos mis clientes o colaboradores”, “esto pasa en países bananeros “, “Somos gente de confianza” y podría estar contando muchas otras expresiones que mencionaban estos señores.

Después del Caso La Polar, ¡todo Cambia en Chile…! Desde ese momento comencé a preguntarme si a los Partidos Políticos no les interesa tener un Sistema de Prevención de Delitos, saber con quién trabajan o los representan, quienes los financian, el origen de sus fondos, Contar con un Canal de Denuncias que garanticé la confidencialidad y anonimato, no ser utilizados como una herramienta para defraudar, Lavar Activos, Financiar al Terrorismo, evitar el cohecho a funcionarios públicos nacional e internacional, entre otros delitos.

Me gustaría quedarme con la definición de la LEY N° 18.603, ORGÁNICA CONSTITUCIONAL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS la que en primer párrafo del artículo 1°, señala:

“Los partidos políticos son asociaciones autónomas y voluntarias organizadas democráticamente, dotadas de personalidad jurídica de derecho público, integradas por personas naturales que comparten unos mismos principios ideológicos y políticos, cuya finalidad es contribuir al funcionamiento del sistema democrático y ejercer influencia en la conducción del Estado, para alcanzar el bien común y servir al interés nacional”

Los partidos políticos según el artículo primero de la Ley antes mencionada, están para contribuir de forma positiva a la democracia y me quiero centrar principalmente, en que estos deben ejercer influencia en la conducción del Estado, para alcanzar el bien común y servir al interés nacional, esto ultimo es lo que no se puede observar hoy en día en los diversos Partidos Políticos de Chile, pues se preocupan mucho mas de las peleas de poder, que definir estándares comunes y de Buenas Prácticas.

Mientras, distintos Senadores y Diputados se pelean por unos cuantos minutos de fama, criticando y llorando sobre la leche derramada en el caso Partido Socialista y la Municipalidad de San Ramon, otros parlamentarios aprovechan el impulso y se querellan contra un Senador de la Republica por el delito de “omisión de denuncia” tras unas potentes declaraciones de este honorable en un medio radial, en el que señaló lo siguiente: “Sé que en varias comunas ya no están entregando las donaciones que hace la gente del tráfico directamente a las organizaciones, sino que cada vez más lo están entregando a través de militantes de distintos partidos. Tengo antecedentes de algunos “

“No significa que los militantes estén metidos en la droga, sino que empieza, la droga, como hizo en otros países, a construir una relación con algunos dirigentes sociales y dirigentes políticos de base”, apuntó entonces el parlamentario. (Radio Futuro).

Esas declaraciones desde el punto de vista del Compliance, no son descabelladas, pues la pregunta que deja esta trifulca entre los Diputados y el Senador, son un problema aún mayor. El que queda rebotando en el área chica, como un balón de fútbol listo para ser pateado y hacer un golazo, el tema es quien se atreverá a ponerse la camiseta número 9 y patear primero.

Por su parte ya se sabe que el SERVEL no exigirá por lo menos al corto plazo un sistema de Prevención de Delitos a los Partidos Políticos, pues me atrevería a decir que ni siquiera ellos cuentan con uno, y si el SERVEL no se pone la capa de Super Héroe y no exige Buenas Prácticas, ¿QUE PARTIDO POLÍTICO SE ATREVERÁ A SER EL PIONERO, EN AUTO REGULACIÓN EN MATERIAS de Probidad, Transparencia y Prevención de Delitos de Lavado de Activos, Financiamiento al Terrorismo, Cohecho, Receptación, Corrupción entre Privados, ¿entre Otros?

El problema es desde el origen, ya que, nuestros Partidos Políticos no se preocupan por la Prevención del Delito, desde la Derecha a la Izquierda no existe ningún Partido que cuente con un sistema de Compliance implementado, no cuentan con los componentes mínimos para garantizar que no se relacionan con personas involucradas en delitos de Lavado de activos, Financiamiento al Terrorismo, Cohecho, Receptación y cualquier delito precedente de estos.

El Compliance debe ser un actor relevante y crucial en la Política Nacional, más aún por la situación que el País ha estado viviendo en el último tiempo, elevar o implementar los estándares éticos dentro de la Política se hacen cada vez más necesarios e imperativos.

Fabián Durán
Experto en Compliance y Buenas Prácticas Corporativas

¿Con qué moral?

El chileno es reconocido internacionalmente por su astucia, su capacidad para “saltarse” las reglas del juego y hacer que ello parezca legal e incluso justificable.

No nos debería extrañar el comportamiento de muchos de nuestros políticos, en todos los niveles, que apuestan siempre por superar las trabas constitucionales para imponer sus proyectos aunque estos no cuenten ni con sustento jurídico constitucional, ni con la venia de los votantes que los colocaron en sus escaños. Y no debe parecernos extraño simplemente porque se ha normalizado en Chile el uso de la “astuta” trampa.

Si muchos de nosotros no nos escandalizamos ya cuando alguien frente a nuestros ojos abre un chocolate o una lata de cerveza dentro del supermercado y los consume a vista y paciencia de todos dejando los envases en cualquier lugar para no pagarlos al pasar por caja ¿por qué nos debería llamar la atención que un político apruebe leyes que dilapidan nuestros impuestos? El accionar es similar: se están consumiendo recursos que no le pertenecen.

Lo mismo ocurre cuando los padres no enseñan a sus hijos a respetar su lugar en una fila, de hecho me ha tocado en innumerables oportunidades verlos celebrar cuando los niños de una u otra forma consiguen saltarse la posición sin respetar a las otras personas. O cuando no se respetan los números de atención en las farmacias, o los estacionamientos para lisiados o embarazadas, o el asiento preferente para la tercera edad, o…

El chileno se considera “vivo” por estas acciones, y no se da cuenta que al actuar de esta forma está atropellando los derechos de otras personas.

La normalización de esta conducta ha permitido que nada nos sorprenda, incluso que aceptemos estos comportamientos silenciosamente aunque tengamos ganas de gritarle en la cara unas cuantas verdades al trasgresor. Y como ya nada nos sorprende y vemos tantas veces durante el día este tipo de actitudes, simplemente las hemos asumido como parte de la cotidianeidad.

Los políticos lo saben y por eso nos regalan su propia cuota de abusos sobre el resto de la población a la que miran en menos en cada una de sus reuniones, sesiones y proyectos. Qué importa, si total nosotros ya hemos interiorizado que ese comportamiento es parte intrínseca de ser chileno.

Por este motivo es que se dan el lujo de no ajustarse a la Constitución que ellos juraron respetar ni a las leyes que en muchos casos ellos mismos redactan y aprueban para luego aplicarlas sobre el resto de los ciudadanos pero jamás sobre ellos mismos.

No pidamos un comportamiento diferente a nuestros políticos si nosotros no somos capaces de respetar normas básicas de la convivencia social. No pretendamos que nuestros políticos no se sigan quedando inpunemente con nuestros impuestos, si cuando nos entregan vuelto de más en un supermercado o banco, lo aceptamos sin hacer notar el error a la cajera.

Quienes justifican la violencia, incendios y saqueos por una “causa social”, está aceptando que los políticos están en su derecho de destruir Chile por su propia “causa doctrinal”.

Quien actúa de esta forma hace exactamente lo mismo que esos políticos a quienes tanto criticamos: está robando.

Sebastián Cristi A.

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