Fundación de Bachelet busca articular a la izquierda en Chile

Fundación de Bachelet busca articular a la izquierda en Chile

La fundación creada por Michelle Bachelet justo antes de dejar su cargo presidencial en Chile, hizo “un positivo balance de su gestión en sus dos años de existencia”, declaró la persona que ocupa su presidencia, Paulina Vodanovic.

De acuerdo a lo señalado a EMOL, ella dice que buscan expandirse a todo Chile a partir de la semana que viene, sobre todo en el contexto del plebiscito, instancia en la que están “colaborando activamente” con la idea de unir a toda la oposición.

La fundación que funciona bajo el nombre “Horizonte Ciudadano”, está creando contenidos, preparando apoderados y adoctrinando a sectores de la ciudadanía para que “voten informados”, como declara su directora.

Los gastos de esta fundación, a 2018, eran de $ 18.000.000 mensuales, y no existen actualmente registros públicos para conocer el nivel actual de egresos. Pero cabe preguntarse de dónde provendrán los fondos necesarios para esta expansión que, según declaraciones de su directora, abarcará todo el país de aquí a fin de año.

Video de Aylwin abre debate sobre necesidad de nueva Constitución

Un video guardado en el Museo de La Memoria ha comenzado a viralizarse luego de que Canal 13 lo mostrara en medio de la discusión acerca de la conveniencia de realizar el plebiscito en medio de la crisis sanitaria.

En el video se muestra una entrevista realizada al ex presidente Patricio Aylwin quien expresa que la actual Constitución no es de la “dictadura”, ya que el Gobierno militar tomó la Constitución vigente en ese momento y modificó algunos artículos que, para darles validez, luego fueron plebiscitados y aprobados por los chilenos.

Cuando se le pregunta insistentemente si estaría de acuerdo en crear una nueva constitución, responde tajantemente que no y agrega que si hay que hacer cambios, sólo se necesita modificar los artículos que sean necesarios.

Esta discusión recién comienza, diversos actores políticos se han mostrado a favor de revisar el proceso constituyente que ha impuesto la izquierda por medio de presiones y violencia, mientras otros más oportunistas como Desbordes dicen que si Patricio Aylwin estuviese vivo hoy, votaría apruebo.

Gonzalo de la Carrera, de la Casa del Rechazo, nos habla del mensaje entregado por Patricio Aylwin:

Este es el video con la entrevista a Patricio Aylwin, se encuentra disponible en el museo de la memoria.

Cadem Plaza Pública: 25% de los chilenos aprueba la gestión de Sebastián Piñera

Cadem Plaza Pública ha publicado los resultados de la encuesta N°329, correspondiente a la última semana de Abril. De acuerdo a los resultados obtenidos en la medición, se desprende que aunque la mayoría de las personas consultadas “se siente cómoda yendo a votar al plebiscito de octubre (64%) y volviendo a trabajar (60%)”, apenas un 22% cree que es bueno que los niños regresen a los colegios y sólo el 18% cree que es seguro visitar un mall.

Al consultar acerca de la realización del plebiscito,  65% dice estar por el apruebo y 26% por el rechazo, manteniendo el resultado de esta medición estable en las mismas cifras desde el mes de Febrero.

Sin embargo el interés por el plebiscito ha decaído significativamente desde 79% a 60% en esta oportunidad, y la gente que se siente dispuesta para ir a votar también disminuyó, de 86% a 69%.

Durante la última semana de Abril además, 25% de los encuestados aprueban la gestión del Presidente Sebastián Piñera, lo que iguala al porcentaje que tuvo la ex presidente Bachelet en igual fecha, para su segundo Gobierno.

En tanto, un 69% de las personas consultadas dice estar en desacuerdo con retomar paulatinamente las actividades y rutinas habituales, llegando sólo a un 29% quienes están de acuerdo.

¿Por qué se insiste tanto en un plebiscito forzando la fecha, a pesar del Covid-19?

Columna de Sebastián Cristi

Convengamos que la idea de realizar un plebiscito para modificar la Constitución desde cero, ha sido un sueño largamente anhelado por la izquierda en Chile, como lo sería en cualquiera de los países del mundo donde ese sector político ha sido desalojado a lo largo de la historia.

El 18 de de Octubre pasado, todo comenzó con la evasión del pago de los pasajes en el Metro de Santiago. A contar de ese encendido de mecha “espontáneo”, surgieron otras acciones, ese mismo día, igual de espontáneas. Por ejemplo, la destrucción y quema de decenas de estaciones de Metro que las posteriores investigaciones demostraron que habían sido preparados con días de anticipación instalando dispositivos con líquidos acelerantes de alto poder al interior de los andenes.

Todo este “espontáneo” movimiento violentista que se escudó bajo la chapa de “demandas sociales” sólo buscaba un objetivo: modificar nuestra Constitución para entregarle el país a los políticos con más poder de persuación; es decir a los populistas que son capaces de ofrecer viajes a marte con todos los gastos pagados a cambio de un voto.

Existe un porcentaje importante de chilenos que son abiertamente ignorantes en materia política y por tanto, muy fáciles de engañar. El discurso populista que “garantiza” una vida en el paraíso embauca también a los fanáticos islamitas cuando, a cambio de inmolarse y llevarse consigo decenas de otras vidas, les esperarán 7 mujeres en el paraíso. Quienes caen ante el discurso fácil de la izquierda que critica todo pero jamás entrega una propuesta sólida para resolver los problemas que pueden existir en la sociedad, son finalmente la misma clase de fanáticos que caen redondos ante el paraíso terrenal que se les muestra desde el oráculo populista, al que tan acostumbrados estamos ya los chilenos.

Y es que no es difícil engañar a millones de personas instalando en su inconsciente que un sector político es culpable de todos los males que aquejan a la sociedad.  En todos los países del mundo existen problemas, pobreza, abusos de parte de algunos y dificultad para concretar exitosamente los proyectos de vida que todos anhelamos y, cuesta trabajo, esfuerzo y muchas veces sacrificio salir adelante. Para muchos, el éxito de otros es el gran culpable de nuestros propios fracasos.

Como dice el refrán, “el pasto del vecino siempre es más verde”. En un país como el nuestro, en el que la gente permite ser engañada una y otra vez, y la memoria es sumamente frágil, la izquierda se ha dado un festín instalando la idea de que los culpables de todos los males, de la infelicidad y de truncar nuestro futuro, son los empresarios y la derecha.

En tiempos en que todos han tenido grandes avances en lo económico y la pobreza comenzaba a desaparecer, la izquierda veía cómo su histórico discurso de la lucha de clases iba desmoronándose poco a poco. Ante la apertura de oportunidades para todos, el Partido Comunista y algunos remedos de izquierda integrados al FA tuvieron que instalar un discurso diferente en las mentes de quienes eran su público fiel: La clase media comenzaba a viajar al extranjero, pero para eso se endeuda. Compran autos, pero quedan prendados hasta terminar de pagarlos. Emprenden negocios, pero el trabajo es demasiado. Se gradúan como profesionales, pero les obligan a pagar sus estudios. Tienen salud pública, pero las demoras son causa de muerte. Hay pilar solidario para quienes nunca impusieron, pero es “indigno”.

Cada una de las demandas sociales tiene una base real, existe inequidad muchas veces impuesta por los abusos de algunos sectores a los que en algún momento se les olvidó que están ahí para entregar bienestar y que, aunque ese bienestar “extra” tiene un costo, no puede ser motivo para someter a la ciudadanía.

Ahora bien ¿Cómo pasó que algunas empresas y hasta el propio Estado comenzaron a abusar de la ciudadanía? No olvidemos jamás que hasta hace poco vivíamos en un Estado de Derecho y que en Chile se respetaban las leyes. Si retrocedemos sólo una década recordaremos que los primeros que comenzaron a pasar por encima de nuestra legislatura, fueron los propios políticos de todos los sectores. Y ante el ejemplo dado por esa gente, se da que muchos quieren comenzar a seguir el ejemplo que da una clase que demuestra que actuar al margen de la Ley, otorga sendos réditos y no existe sanción real.

Pues resulta que esos mismos políticos que son capaces de subirse las dietas (sueldos) en menos de 24 horas o, modificar la Constitución en sólo 12 horas para cambiar el sistema con el que legislan (teletrabajo en tiempos de emergencia), nos dicen que para superar todos los “abusos”, es necesario escribir una nueva Constitución. Es decir, lo que pueden hacer modificando la Carta Magna en pocas horas para beneficiarse ellos mismos, no lo pueden hacer para realizar los cambios que los chilenos necesitan.

En plena época de Coronavirus nos han demostrado qué tan fácil es modificar la Constitución cuando realmente les interesa.

Entonces ¿Por qué no lo han podido hacer para resolver los problemas de la gente? Probablemente porque saben que la mayoría de esas demandas no requiere cambio constitucional para ser resueltas, y en las que sí habría que realizar modificaciones simplemente no les acomoda trabajar por el país porque hace tiempo sólo lo hacen por su partido.

Hoy la discusión en el Congreso se centra en mantener fija la fecha del Plebiscito para el 25 de Octubre, y los políticos no quieren aplazar más el día porque se han dado cuenta que la gente, esta vez, sí está despertando. Permitir que el referéndum se posponga por más tiempo es dar más oportunidades para que triunfe el rechazo, y con esto se les caiga todo el trabajo que vienen realizando desde hace años para tomar el poder modificando todas las instancias democráticas, con el objeto de perpetuarse en éste. Eso es lo que busca realmente la izquierda cuando quiere imponer una fecha y un sistema de “hoja en blanco”, en ningún caso se trata de resolver los problemas reales de la gente ya que, si realmente ese fuese su interés, desde hace años estarían trabajando en ese sentido y definitivamente no lo han hecho.

Realizar el plebiscito en Octubre además, evita que los 2.260.222 adultos mayores que hay en Chile (fuente: INE) vayan a votar, a sabiendas que ese segmento etario de la población votará mayormente Rechazo porque tienen más experiencia y vieron actuar a la izquierda en el pasado. Las personas mayores de 65 años no irán a votar en Octubre porque el Covid-19 aún estará presente y no pueden arriesgarse a contraerlo y muy probablemente morir… por un voto.

En Chile hay 14 millones de personas habilitadas para votar. Los adultos mayores representan un 16,14% de los votos. Un porcentaje de esa magnitud da vuelta cualquier elección, y tanto la izquierda como algunos políticos acomodaticios de centro como Ossandón o Desbordes, lo saben.

Estos son los motivos para intentar imponer el 25 de Octubre como fecha para el plebiscito, “con o sin coronavirus”.

No buscan acuerdos para dar solución a las demandas sociales, porque éstas debería haberlas resuelto ya el Congreso. Se trata de aprovechar todas las armas disponibles para eternizarse en el poder, y están trabajando duro para ello.

Sebastián Cristi

Plebiscito: La vulneración de los DDHH de los Adultos Mayores

En el marco de la discusión que se ha iniciado entre políticos de izquierda denunciando la intención del Gobierno de revaluar la fecha del Plebiscito constituyente, originalmente fijada para el pasado 26 de Abril y luego para el 25 de Octubre debido a la crisis sanitaria que afecta hoy al país, la postura y declaraciones de diputados y presidentes de partidos de oposición ha demostrado la falta de comprensión que éstos tienen respecto de la gravedad de la situación que afecta a los chilenos tanto por la propia crisis sanitaria como por los negativos efectos económicos que aun parecen lejanos, pero que serán inevitables.

La izquierda chilena se ha apropiado del concepto de Derechos Humanos. Ha creado una comprensión limitada del alcance de los mismos. La discriminación sistemática y los resultados adversos para un sector político son materia de corrección y acomodo institucional para retirar de agenda los resultados adversos a ese grupo, como ocurre en varios lugares del mundo.

En el caso chileno el grupo afectado es etario, se trata de los adultos mayores. No hay duda que ellos son vulnerables al contagio y deben aislarse especialmente para no exponerse a situaciones de aglomeración, con el objeto de evitar contagios que pueden ser , y de hecho son, letales en su caso.

El voto en Chile se realiza en estaciones con aglomeración, de eso no hay duda. Para quienes son adultos mayores la autoridad les recomienda aislarse so pena de contagio y eventualmente, alcanzar la muerte. La autoridad está diciendo: no puede ejercer su derecho democrático por pertenecer a un grupo vulnerable.

Esto es sin duda un caso de exclusión discriminatoria y una violación a los derechos humanos de esas personas ¿Cuál es el acomodo o remedio a esta situación? Esa es la interrogante. Porque si la autoridad no advierte del peligro y el adulto mayor tiene que ir a votar debido a que los políticos han establecido una fecha para el plebiscito sin considerar las situaciones de riesgo a las que expone a las personas, se contagiará y muy probablemente morirá. Entonces la autoridad es criminalmente negligente y eso ya es materia penal.

Qué solución es la más razonable, es la pregunta ante esta inédita disyuntiva democrática.

Obviamente el aplazamiento “sine die” seria la más aconsejable, hasta que el virus esté extinguido ¿1 año, 2 años? Lo que sea necesario, pero no es propio a la práctica democrática, excluir a ningún grupo sobre la base de alguna característica o vulnerabilidad. En este caso es la vulnerabilidad la que manda y coexiste con el grupo etario del adulto mayor.

¿Se arriesgaría la izquierda a excluir explícitamente a este grupo? ¿Seria presentable ante el mundo? ¿Seria legal? Qué hubiese hecho la ex mandataria Bachelet si esta situación de catástrofe hubiera ocurrido durante su mandato.

Los derechos humanos no son excluyentes, aunque algunos sectores pretendan apropiárselos para su uso y aprovechamiento político, y la izquierda debe comprender que la ciudadanía tiene derecho a ampararse en ellos cuando sus propios derechos son pasados a llevar por decisiones políticas que no están diseñadas para las personas, sino para sus propios intereses ideológicos.

Oposición desecha la posibilidad de postergar plebiscito, aun si la pandemia empeora.

El plebiscito que debió haberse realizado el domingo 26 de Abril, debido a la llegada de la pandemia que impuso medidas restrictivas de desplazamiento y reunión a la ciudadanía, se trasladó a la fecha que originalmente estaba destinada a la elección de alcaldes y Gobernadores. Esta nueva fecha fue decidida por el Congreso, sin participación de entes ciudadanos ni del Gobierno.

La realidad es que la nueva fecha fue determinada por políticos, sin tomar en consideración el alcance real de los efectos del Coronavirus en el país. No se tomaron en cuenta las consecuencias económicas ni los alcances en cuanto a plazos, acerca de una pandemia cuyo inicio ya se conoce pero no se tiene ninguna certeza de la fecha en que todo podrá volver a la normalidad.

Encontrándonos en las puertas del mes de Mayo, entendiendo que aún no hemos llegado al peak de contagios en el país y probablemente tampoco en el resto del planeta, y sin conocer aun cuál será el nivel de “daños” que realmente provocará esta catástrofe sanitaria sin precedentes en cuanto a vidas humanas y a perjuicios económicos que podrían sumirnos en la pobreza extrema en el peor de los casos, parece al menos imprudente que se plantee una fecha alejada apenas 5 meses de hoy sin poder predecir en qué estado se encontrará el país, la economía y los ciudadanos para esa fecha.

¿No es más prudente y juicioso esperar a que pase lo peor de la pandemia para decidir qué, cuándo y cómo serán los siguiente pasos para tener un mejor país?

Porque lo que espera la ciudadanía es justamente que los parlamentarios estén trabajando con ese objetivo, el de brindar una mejor calidad de vida a los ciudadanos y no el de la lucha por el poder.

Al parecer no todos los políticos se enfocan en los mismos objetivos de la gente que los eligió. Esta mañana los presidentes de los partidos de oposición emitieron duras críticas contra el Gobierno que, ayer se abrió a la posibilidad de reprogramar el calendario de elecciones, que había fijado la fechas del plebiscito para el 25 de Octubre.  Lo que planteó el ejecutivo fue que “en estos momentos la prioridad número uno del país debiera ser cómo controlar la pandemia del COVID 19 que ya ha cobrado la vida de casi 200 compatriotas y contagiado a cerca de 14 mil. A esto se agrega la importancia de aliviar el impacto económico y social del coronavirus en la clase media y en los más vulnerables”.

Estas declaraciones no cayeron bien a la oposición, que por medio de los presidentes de los partidos de izquierda manifestaron que “el Gobierno por razones inexplicables ha instalado en el debate público la modificación del cronograma electoral y, particularmente, la postergación del Plebiscito constitucional fijado para el 25 de octubre”,  agregando que “no sólo resulta incoherente proponer un ‘retorno seguro’ a una ‘nueva normalidad’ en las próximas semanas, a pesar de las aprensiones de la comunidad médica y sanitaria, y, paralelamente, especular sobre las condiciones sanitarias de un evento electoral que se realizará en seis meses, sino que resulta preocupante que estas dudas hayan sido instaladas unilateralmente al más alto nivel político por parte del ex ministro del Interior Andrés Chadwick, por el actual Ministro del Interior Gonzalo Blumel, y por el propio Presidente de la República”.

Le negativa a la posibilidad de postergar el referendum termina con declaraciones en las que  hacen ver que la fecha ya está definida y señalan que “reiteramos que este no es el momento de debatir cronogramas electorales ya resueltos, sino de hacer todos los esfuerzos de unidad, en una perspectiva de Estado, para proteger la salud de las chilenas y chilenos, y minimizar las consecuencias económicas y sociales de la pandemia”.

La declaración objetando la intención del Gobiernod e reevaluar la conveniencia de realizar el plebiscito en Octubre, fue firmada por Heraldo Muñoz (PPD), Carlos Maldonado (PR), Álvaro Elizalde (PS), Catalina Pérez (RD), Fuad Chahín (DC), Javiera Toro (Comunes), Luis Felipe Ramos (PL), y Gael Yeomans (CS).

 

Plebiscito del 26 de Abril ¿Qué habría sucedido?

Para el domingo 26 de Abril estaba programada inicialmente la realización de un plebiscito para que la ciudadanía decidiera si deseaba o no una nueva Constitución y, en caso de ser positiva la respuesta, qué método elegiría (Convención Mixta o Convención Constituyente).

A este evento creado por los políticos aun contra lo que dicta la Constitución del Estado, estaban invitados a participar todos los chilenos en un proceso inédito que buscaba redactar una nueva carta magna, proceso impuesto y diseñado por los propios políticos que en lugar de trabajar con las herramientas disponibles para buscar soluciones a las demandas ciudadanas, optaron por el camino más complicado y caro, además de incierto en sus resultados y consecuencias para el país y su futuro.

El proceso en sí se impuso en medio de la peor época social vivida en el país, cuando miles de activistas de izquierda salían a las calles a saquear, destruir, incendiar propiedad pública y privada, sistemas de transporte, y atacar a Carabineros a diario instalando además en el colectivo que Carabineros es el enemigo del pueblo y un gran represor violento contra manifestantes pacíficos.

La idea de manifestantes pacíficos fue respaldada por la mayoría de la prensa que se empecinó en ocultar los actos de violencia de una primera línea desquiciada y compuesta en su mayoría por delincuentes con prontuario, quienes recibirían pagos cuyos orígenes aún despiertan dudas.

Esta violencia descontrolada, sobre la cual el Gobierno había perdido completamente el control y cualquier posibilidad de calmar los ánimos para permitir que la sociedad entera pudiese retornar a una normalidad que la gran mayoría anhelaba, se detuvo solamente porque llegó al escenario un poderoso enemigo para todos: el coronavirus.

La pandemia que se hizo presente a principios de Marzo, 5 meses luego de haberse desarrollado una verdadera guerra civil en diversos puntos estratégicos de las principales ciudades del país, se encargó de regresar a manifestantes, a la prensa, al INDH y a delincuentes a sus hogares, y finalmente todo se calmó. Pero ¿Qué hubiese pasado si la pandemia no aparecía?

26 de Abril sin Covid-19

Luego de observar el comportamiento de las cúpulas de izquierda, las mismas que crearon y convocaron el estallido de violencia a partir del 18 de Octubre de 2019, hay que colocar por lo menos en duda que el plebiscito se habría desarrollado. Recordemos que en Marzo esta izquierda había convocado al Grupo de Puebla a una reunión que luego, por la presión social reinante, no pudieron realizar. Sin embargo el Grupo de Puebla sí se reunió el 24 de Abril, de forma virtual. A la jornada asistieron muchos participantes de la izquierda chilena, además de personajes de la izquierda latinoamericana y española.

Entre ellos destacó la intervención del presidente argentino, quien incitó a los chilenos a obtener el poder y actuar rápido para ello, utilizando todas las herramientas al alcance incluyendo la movilización del “pueblo”. Claramente se trata de incitación a la violencia valiéndose de la ciudadanía engañada para obtener sus fines y conseguir derrocar al presidente electo para secuestrar el poder.

Todo iba bien hasta la llegada del inesperado Covid-19, un convidado de piedra que aguó todo el plan, como denominó Nicolás Maduro o Florencia Jackson lo que estaba ocurriendo en Chile, de la mano de muchas organizaciones chilenas partiendo por la “Mesa de Unidad Social”.

El país literalmente se paralizó. Varias semanas después comienzan a intervenir los integrantes de la primera línea y varios políticos con videos y declaraciones llamando a un “Estallido 2.0” y profiriendo sendas amenazas tanto a la población como al Gobierno y a Carabineros, advirtiendo que “lo vivido antes fue sólo un anticipo de lo que vendrá después”. Amenazas de muerte contra el Presidente de la República, su Ministro de Salud, Carabineros y sus familias, y contra todo quien se interpusiera en su camino.

En este escenario ¿Se habría desarrollado el plebiscito? ¿Habríamos llegado en pie, como país democrático, a las urnas un 26 de Abril?

Lo más probable es que no. Y así lo temían no solo los que estaban por el rechazo hacia este proceso. También existían políticos de la misma izquierda que estaban poniendo en duda que Chile podría estar en condiciones de celebrar cualquier tipo de elección democrática dado el nivel de violencia imperante en las calles, donde lanzar bombas molotov a Carabineros se había convertido prácticamente en un deporte y la prensa celebraba a los “manifestantes pacíficos”  y demonizaba a las fuerzas de orden por impedir que continuaran destruyendo todo, actuando absolutamente fuera de todo marco civilizado y democrático.

En esta realidad, hay que poner en duda que hubiésemos llegado a esta fecha para celebrar un plebiscito. Lo más probable es que ante el clima de división existente y la izquierdización del Gobierno que se transformó en un mero espectador dejando de garantizar los derechos de las personas, la paz y la seguridad, para cuidar y justificar a los violentistas, terroristas y delincuentes, el 26 de Abril sería una fecha en la que muchos estaríamos parapetados en nuestras casas, muchos armados protegiendo a nuestras familias ante cualquier posible ataque y muchos otros habrían simplemente arrancado de un país gobernado por la violencia y el peligro creados por una izquierda decidida a lo que sea para obtener un poder que no alcanzaron en las urnas.

¿Cuáles habrían sido los resultados?

En el mejor de los escenarios, a pesar de todo lo que vivía el país en esos momentos trágicos para la democracia, existían probabilidades menores de que se realizara el plebiscito. Con la violencia reinante no sería democrático, ya que muchas personas optarían por no ir a votar ante el riesgo de ser agredidos violentamente por una delincuencia desatada y sin control que ya era dueña de las calles y una policía amarrada de manos por las autoridades.

Por lo tanto los resultados que hubiésemos conocido de desarrollarse el plebiscito este 26 de Abril, serían muy diferentes a los que muestran actualmente las redes sociales en diferentes encuestas que circularon este domingo, preguntando cómo habríamos votado. Hoy las masas ya se han “olvidado” lo que vivía Chile hace apenas 50 días atrás, y la percepción de la violencia es que se trataba apenas de “un pequeño grupo sin importancia”.

Veamos cuáles serían los resultados, si el plebiscito dependiera de estas encuestas. Tomaremos las más representativas por cantidad de votos sin importar de qué sector provienen sus creadores, para saber qué opina la ciudadanía acerca de la idea de crear una nueva Constitución.

Resultados en Redes Sociales

Los siguientes son los resultados de las encuestas Online a nuestro alcance, con corte a las 20:00 del domingo, eligiendo a las once primeras encuestas que aparecen en la sección “destacados del día” en Twitter:

Resultados

Tomando estos resultados que parecen representativos de lo que se vivió durante la jornada en las redes sociales, el resultado final es:

TOTAL VOTOS: 275.333

Apruebo: 117.539 VOTOS, 42.68%
Rechazo: 157.794 VOTOS, 57.32%

Las reacciones de la izquierda ante estos resultados que comenzaron a manifestarse a tempranas horas del domingo fueron violentas, refiriéndose en duros términos a quienes votaban e impulsaban el rechazo que obtuvo un rotundo y contundente triunfo frente a un “apruebo” débil impulsado por una izquierda que hace uso intensivo de las redes sociales, que sólo deja instalada una duda: ¿Quiénes quieren realmente una nueva Constitución en Chile?

Oposición empecinada en efectuar plebiscito en Octubre, a pesar del Covid-19

Heraldo Muñoz, timonel del PPD, es uno de los políticos de oposición que más fuerza le ha dado al plebiscito y a la “necesidad de crear una nueva Constitución”. Él fue quien a fines de diciembre amenazó públicamente que, de no ganar la opción “apruebo” y por medio de una “convención constituyente” (Asamblea Constituyente), no habría “paz social”.

En lo concreto, declaró que “si se llegara a frustrar una nueva Constitución, evidentemente que la movilización que ha ocurrido se incrementaría y no tendríamos la paz social que todo el mundo anhela“.

Ayer sábado el ex Ministro Andrés Chadwick realizó la que probablemente sea su primera aparición pública desde que abandonara el cargo el 28 de Octubre. En declaraciones acerca del manejo de la crisis por el Covid-19 de parte del Gobierno y el rol de la oposición, señaló que el Gobierno va a ser enjuiciado y evaluado históricamente, de acuerdo a como se accione mientras dure la pandemia.

Junto a esto, Chadwick planteó que debe existir un “Plan B” en materia política, especialmente en lo que se refiere al “proceso constituyente” que lleva adelante la oposición y Renovación Nacional. Lo que le preocupa al ex Ministro es que para la fecha fijada por el Congreso para efectuar el plebiscito (25 de Octubre), no existan las condiciones sanitarias que garanticen la salud y seguridad de la ciudadanía, dado que el riesgo de contagio no tiene una fecha establecida de término y podría extenderse mucho más allá de lo que está estimado por las autoridades.

Diversos políticos oficialistas manifestaron su apoyo a estas declaraciones, mientras tanto en la oposición, el panorama es diferente.

Álvaro Elizalde del PS, expresó que a pesar de que es válido debatir una nueva fecha para efectuar el plebiscito, la realización de este no puede ser cuestionada.

Mientras tanto quien actualmente ocupa la presidencia del PPD, el ex canciller Heraldo Muñoz, insiste en que la fecha actualmente establecida para realizar el “plebiscito constituyente” debe ser mantenida, haciendo referencia irónicamente al anuncio del Gobierno llamando a una “nueva normalidad” por medio de un Plan de Retorno Seguro.

Al realizar el plebiscito en medio de la pandemia, es decir cuando aun no existen las condiciones sanitarias necesarias para asegurar a los votantes que no serán contagiados en el transporte público, en el trayecto ni en los locales de votación, el sentido común dicta que sólo asistirá a votar una mínima parte de la población, compuesta principalmente por los más irresponsables, y de este modo Muñoz se asegura que su opción “apruebo” sea la ganadora en el proceso.

De este modo, la oposición chilena continúa encerrada en sus muros de cristal, viviendo y decidiendo desde una verdadera burbuja en cuyo interior, al parecer, aun no se han enterado de la dimensión de los problemas y los costos que deberá enfrentar el Estado y los propios ciudadanos durante los meses y años que vienen.

Cuando un político o, como en este caso todo un sector político, insiste en realizar política ideológica y/o partidista para el país en lugar de centrarse en buscar y ejecutar soluciones para una contingencia que está generando miles de cesantes, una economía absolutamente debilitada por la peor recesión de la historia, está demostrando su desconexión con los ciudadanos y sus necesidades.

Mientras el Gobierno es atacado a diario por esta misma oposición. No les parece adecuado el tratamiento que se le está dando a la crisis sanitaria, a pesar de las felicitaciones y reconocimiento internacional que está recibiendo el ministro Jaime Mañalich por las medidas adoptadas.

La oposición, no está para construir, sino para destruir, parece ser la consigna.

Desbordes: “No se puede detener el proceso constituyente”

El actual presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, efectuó polémicas declaraciones en una entrevista entregada a Canal 13, en la que se refirió a varios aspectos de la crisis sanitaria que se vive en la actualidad, además de un rebrote de violencia que él ve venir aún con más fuerza que antes si el Gobierno no soluciona a la brevedad varios temas que quedaron pendientes antes de que en el país se declarara el inicio de la pandemia a inicios de Marzo.

En algunos pasajes de la conversación, se refirió a lo vivido en su hogar cuando tenía 14 años y la recesión golpeó fuerte su hogar el año 82. De este modo compara lo sucedido por ese entonces con la crisis económica que se vivirá en Chile y el mundo producto de la pandemia, que algunos economistas internacionales comparan con lo sucedido en 1929.

Desbordes relaciona de este modo las situaciones de hambre a la que pueden llegar muchos chilenos en los meses que vienen, y aunque aclara que el Presidente Piñera es la persona más adecuada para manejar los difíciles momentos que acompañarán un desempleo que superará probablemente los dos dígitos, sugiere que este nuevo escenario prácticamente garantiza un estallido de violencia mucho más duro y difícil de controlar que el que se vivió a partir del 18 de Octubre. Reafirma su tesis detallando que las desigualdades para enfrentar el Covid-19 serán un factor relevante para ese futuro escenario, ya que algunos pueden manejar con tranquilidad temas médicos que otros no podrán. Esas desigualdades serán las que gatillarán “un rebrote del estallido social, y con más fuerza contra todo el sistema”, advierte.

De este modo el timonel se une a políticos de izquierda como Teillier, Guillier, Navarro y Gutiérrez quienes realizan veladas amenazas advirtiendo que en un posible Plebiscito debe ganar la opción “apruebo” y “convención mixta” para que el país se calme.

Desbordes insiste en que el plebiscito debe realizarse y que es necesaria una nueva Constitución, sin explicar cómo este “proceso” podría calmar a los violentistas y evitar que el país caiga en un agujero de ingobernabilidad y de pobreza aún mayor al que venía generándose desde Octubre hasta Marzo de este año.

Es un hecho que los políticos en el Congreso, incluyendo en este grupo al propio Desbordes, anhelan una nueva Constitución y que además esta se escriba por medio de una Asamblea Constituyente, o “Convención constituyente” como ellos prefieren llamarla eufemísticamente. Dentro de la entrevista otorgada a Canal 13, se refirió a quienes no quieren que se escriba una nueva Constitución, que él considera absolutamente necesaria, aun contra lo que desea la mayoría de las bases de su partido. El jefe de la tienda RN expresa que le llama “la atención aquellas personas que decían que su opción por el rechazo ganaría el plebiscito, y ahora no quieren que se realice”.

Desbordes pertenece a un sector del Congreso que aun sigue enfocado en lo que sólo a los políticos conviene y, a pesar de reconocer los altos costos económicos que tendrá que enfrentar el Estado para ayudar a los ciudadanos a salir adelante a pesar de la crisis sanitaria, insiste en apuntar a una nueva Constitución que sólo apuntaría a satisfacer gustos ideológicos y políticos de un sector.

Al mismo tiempo el timonel aun señalando que sabe de la pobreza y los difíciles momentos que vivirán numerosas familias en el país, no se refiere en detalle a la forma en que el Congreso, el Ejecutivo y los partidos políticos deben trabajar para superar esos negativos efectos, prefiriendo entrar en la profundidad de un proceso constituyente que, por ahora, ha perdido completamente el interés de la ciudadanía que está enfocada en asuntos y necesidades completamente diferentes.

Criteria: Aprobación de Piñera sube a 14%

Tres puntos subió la aprobación al Presidente Sebastián Piñera respecto de la misma medición efectuada en Enero, llegando al 14% mientras su desaprobación bajó cuatro puntos, quedando en 80%.

En tanto, Joaquín Lavín continúa siendo la principal carta presidenciable de acuerdo a Criteria con un 15% de las preferencias y seguido por José Antonio Kast con un 10%.

Al mismo tiempo la encuesta indica que el 75% justifica las manifestaciones en la calle tras la crisis iniciada el 18 de Octubre, la cifra más baja obtenida hasta hoy (en Enero era del 80%).

Respecto del plebiscito de Abril, el 67% de los encuestados declara que aprobaría la idea de generar una nueva Constitución, contra el 71% registrado en Enero. En tanto, el Rechazo a la nueva Carta Fundamental subió un punto, llegando a 22%.

La medición corresponde al mes de Febrero de 2020.

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