TRANSMISIÓN | Democracia y Libertad, especial La Vereda

TRANSMISIÓN | Democracia y Libertad, especial La Vereda

No te pierdas este programa, cuenta con un panel de primer nivel con exponentes de la política en Chile, España y Estados Unidos.

La discusión gira en torno a como cómo la izquierda ha ido modelando al mundo para instalar agendas progresistas que sólo convienen a su sector, derribando democracias y la propia libertad.

No te pierdas un programa de gran calibre, con Manuel Zalba de España (transmitiendo desde Estados Unidos), Rojo Edwards desde Chile, Paul Sfeir desde Miami y conducido por Sebastián Cristi.

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Cuando el distanciamiento social ya no importa

Por Enrique Romo

Si hay algo que la “crisis’ o “estallido” en EEUU -conocido por algunos como “insurrección oportunista anárquica”- ha hecho por el mundo, es clarificar el grado al que la política ideologizada, progresista de izquierda, penetra el discurso funcional del día a día y cómo esto podría determinar el curso de la historia.

Lo que era importante y urgente solo ayer y se hacia cumplir con penalidades severas en algunos estados, es hoy algo sin importancia. La tacita aceptación de los desmanes por parte de las autoridades de algunos estados, donde no se respetó el tan mentado distanciamiento social, y donde la turba vociferante no portaba máscaras y las gotas de saliva rociaban el ambiente, así lo demuestra.

¿Habrá contagios a partir de este estallido delictual? Muy probable. ¿Habrá penalizaciones para los responsables? Poco probable.

La pandemia del Coronavirus, con sus protocolos de cuarentena totales, emergencias y alarmas, insistencia en el lavado de manos y el distanciamiento social, ha pasado repentinamente a segundo plano. Hoy el centro de atención esta en “estallido social” provocado por el homicidio de un hombre, visto como ejemplo de racismo sistémico contra la población negra, y que lleva al enjuiciamiento de una sociedad entera por los sectores más radicales, que la critican como irremediablemente discriminatoria y desigual. Así se da rienda suelta al actuar violento que, por una de esas casualidades, coincide con un periodo preelectoral en el país. Con esto se quiere definir, si no, imponer, la agenda y el sentido de la lucha política, para los próximos meses.

El Coronavirus que había servido de plataforma para criticar brutal e incesantemente al gobierno federal, ahora hay otra plataforma, quizás más potente y movilizadora de algunas minorías étnico-raciales y sobre todo jóvenes radicalizados. El Coronavirus a pesar de su peligro letal, ya no es tal en los noticieros. Se cayo por si solo y a pesar de que la actividad económica es lenta debido a precauciones de buen sentido, ya no se habla de lo importante que es cuidarse y aislarse.

En la inconfundible y habitual formula progresista, la realidad se define según sentimientos e intereses del momento. Hoy, según trabajadores progresistas de la salud, el suprematismo blanco, representa un riesgo sanitario mayor que el Coronavirus, porque aumenta las diferencias materiales que desfavorecen a las minorías raciales y favorecen a la mayoría blanca dominante.

Esto no es teatro del absurdo, ni Alicia en el país de las Maravillas, es verdad. En marzo se decía que la supuesta colusión del presidente Trump con Rusia y luego con Ucrania para, en el primer caso, ganar las elecciones del 2016 y en el segundo, para desrielar la campaña de su rival Joe Biden; ponía en peligro al país y la democracia. Se ocuparon dos años y se gastaron US$ 45 millones en ese proceso, sin encontrar ninguna pista que corroborara lo que se tomaba como ciencia cierta, de que Trump había ganado gracias a esa colusión con Rusia. A pesar de que Trump fuera deshabilitado por la Cámara de Representantes a propósito de la supuesta campaña sucia en Ucrania en contra de Biden, el proceso no prospero en el Senado y todo volvió a cero.

De Rusia a Ucrania el foco fue cambiando. Por un tiempo el manejo de la crisis del Coronavirus era la mejor base para atacar a Trump. De pronto y partir del terrible homicidio de George Floyd por parte de un policía blanco de Minneapolis, todo se fue por otro lado, como un barco azotado por grandes olas que lo hacen casi capotar por el deslizamiento de su carga. El racismo sistémico, que se insiste es evidente en el homicidio de George Floyd, es lo que les permite a grupos radicales violentistas hacer el trabajo sucio de la izquierda demócrata, creando caos y destrucción en un movimiento altamente exitista y fraudulento. En esta revuelta, la prensa y los demócratas encontraron otra base para atacar a Trump sin cuartel y para exportar “buenismo”. De acuerdo con estos, la indiferencia de Trump pone en peligro no solo la democracia sino también la unión del país y el bienestar de las comunidades raciales minoritarias, que son las más vulnerables, sobre todo ante lo que se da en llamar el suprematismo blanco cuyo objetivo sería acabar con la comunidad negra.

Lo fraudulento de esto, es que antes del comienzo de la pandemia, las políticas de Trump habían conseguido crear niveles históricos de más y mejor empleo, para las minorías, con aumento de ingresos. ¿Como puede considerarse eso como indiferencia o racismo sistémico? Por otra parte, el mayor enemigo de la juventud negra marginal es la misma juventud negra marginal. Mas homicidios de jóvenes negros son cometidos por otros jóvenes negros en arreglos de cuentas pandilleros, y si bien miembros de esa comunidad están encarcelados en proporciones más alta que su porcentaje en la población total; es también cierto que cometen más delitos violentos que otros grupos. Por lo que, si existe una preocupación de las policías frente a estas comunidades, es por esta razón. Sociológicamente, Walter Williams así como Shelby Steele y Thomas Sowell, todos distinguidos miembros de esa comunidad en lo académico, están de acuerdo en que las políticas asistencialistas instaladas en los gobiernos demócratas desde Roosevelt hasta Johnson, han contribuido grandemente e la disolución de la familia negra y con ello, a la ausencia de la figura paterna en los hogares, dejando en descontrol a los jóvenes que se dejan llevar por la influencia de los diferentes grupos y pandillas en sus barrios. Este punto de vista es confirmado por otros comentaristas negros como Larry Elder, y el Dr. Ben Carson, ahora ministro de la Vivienda en el gobierno de Trump. Asimismo, las malas escuelas en los barrios negros, hace aún más difícil la salida de estos jóvenes de un ambiente corrosivo por medios legítimos. El trafico de droga y la delincuencia común son las formas de ganarse la vida para un numero no poco significativo en la comunidad negra.

El despegue de la recuperación de la actividad económica en EEUU que ya ha dado señales de prometer tanto o más prosperidad en los próximos dos años, que, en los últimos tres años, suena las alarmas para demócratas y ultraizquierdistas, por lo que, el ataque frontal de los extremistas tiene como propósito descarrilar ese progreso económico y demostrar así el fracaso del sistema y del gobierno de Trump en particular y así impedir su reelección. Para sostener su postura extrema, argumentan que el capitalismo y el “racismo sistémico” de la sociedad americana, van de la mano, y siendo sistémicos, no tienen solución sino es a través de la transformación total y revolucionaria de la sociedad completa. Si a los chilenos de buena voluntad esto les suena familiar, no es coincidencia, es un ejemplo mas que lo que el mundo enfrenta es una “pandemia” ideológica diseñada para transformar el mundo y acabar con la supuesta injusticia capitalista a través de la justicia social revolucionaria, orientada utópicamente a arrasar con las limitaciones impuestas por el estado-nación y las estructuras verticales de sus instituciones.

Naturalmente, y por registro histórico conocido, esta postura es utópica y por lo tanto imposible. Su uso devela la mentira que contiene y que, si llegara a ser realidad, al menos en el control político de la sociedad, esto se vería rápidamente transformado en una dictadura tiránica y feroz, limitadora de la libertad, y productora de miseria y desesperación.

Al centro de este movimiento que ha prendido con fuerza en diferentes países, provocando grandes manifestaciones de protestas, esta el movimiento Black Lives Matter (BLM), creado hace algunos años, y que ha ido mutando de su origen ambientalista y LGTB, a una organización capaz de provocar enorme caos a diferentes niveles de la sociedad, intimidando a políticos tibios para que expresen “buenismo” como Trudeau en Canadá que se arrodillara el domingo durante una manifestación en Ottawa, o Mitt Romney ex candidato republicano a la presidencia, que participara en una de las manifestaciones de BLM repitiendo los lemas. BLM determina agendas con su intimidación de figuras mediáticas que se pliegan a su narrativa, como en Minneapolis donde el consejo municipal sugiere eliminar el departamento de policía, y donde su alcalde, que se niega a llevar esto adelante, es vilipendiado y marginado. BLM también se esmera en reclutar miles de niños y jóvenes blancos para que denuncien su propia cultura y civilización, resultado de largos años de adoctrinamiento en las escuelas públicas de EEUU.

Se progresa entonces a partir de una estrategia de, primero, deslegitimizar la elección del presidente Trump, para luego pivotear y atacarlo por incompetencia al no detener la pandemia, para después cerrar el ciclo de engaños y mentiras con el detonante del asesinato de George Floyd, y pasar a un ataque frontal de toda la sociedad americana como racista e inherente e irremediablemente desigual.

Como el Coronavirus y sus brazos adherentes, Black Lives Matter y sus asociados de Antifa, también pretende adherirse a las células sanas de la sociedad americana y apropiarse del legado del movimiento por lo derechos civiles que Martin Luther King creara, movimiento que ayudara a la sociedad americana a crecer como una sociedad de tolerancia y derechos. Pero King rechazo absolutamente la violencia y la destrucción. King no buscaba destruir el sistema capitalista sino hacer que el sistema reconociera a cada hombre por el valor de su carácter y no por el color de su piel. Es una mentira mas que este movimiento o fenómeno pretende vender como legítimo.

Si nos trasladamos a Chile podemos ver interesantes paralelos y similitudes, tanto en estrategias, narrativa y tácticas. Los tiempos actuales son función de una tecnología que permite expresar la imaginación a niveles insanos, pero también de organizar mentes frágiles e infelices, a unirse a un movimiento liberador de las angustias existenciales que siempre acechan a la humanidad. La búsqueda de una salida racional a todo esto pasa necesariamente por el coraje de enfrentar la mentira con la verdad y el convencimiento de que la libertad merece cualquier sacrificio por lo que el trabajo es mucho y arduo.

 

De Chile a EEUU ¿Qué hay detrás de las sospechas de desestabilizadores foráneos?

por Paul Sfeir – Radio Televisión Marti

Hechos de violencia similares a los ocurridos en Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, se ven ahora en Estados Unidos, Canadá e, incluso, en el Reino Unido.

Según varios analistas y políticos, la agitación repentina y consiguiente desestabilización que se ha producido en países de occidente en los últimos meses parece tener un elemento común: la intervención extranjera.

La serie de protestas y disturbios que iniciaron en Chile el 18 de octubre de 2019, fenómeno también llamado «Estallido Social en Chile», «Chile Despertó», «Crisis en Chile de 2019», y «Revolución de los 30 pesos»,​ corresponden a un conjunto de manifestaciones originadas en la capital, Santiago, y propagadas a todas las regiones del país, con mayor impacto en las principales ciudades.

El detonante, un alza de 30 pesos chilenos (unos 6 centavos de dólar) en la tarifa del tren subterráneo de Santiago.

“En estas semanas hemos visto una ola de violencia, de destrucción, provocada por grupos criminales organizados de distintos orígenes. Yo creo que hoy día hay algo nuevo, distinto a lo que teníamos hace un mes atrás, pero necesito pruebas para poder afirmarlo”. Así, el presidente de Chile Sebastián Piñera se refería por primera vez públicamente a una injerencia extranjera en las protestas que han dejado al país inmerso en la peor crisis social y política desde la llegada de la democracia.

Un manifestante es detenido por la policía antimotines en Viña del Mar, Chile, el 24 de febrero durante las protestas contra el presidente Sebastián Piñera.
Un manifestante es detenido por la policía antimotines en Viña del Mar, Chile, el 24 de febrero durante las protestas contra el presidente Sebastián Piñera.

Sin embargo, desde la primera semana de movilizaciones en octubre de 2019, el Gobierno ya consideraba la posibilidad de que Chile estuviera siendo víctima de un complot internacional, en una lectura que hasta hoy ha quedado en una mera sospecha de conspiración.

Tras la primera semana de manifestaciones, desde el cuerpo de Inteligencia policial hicieron circular un documento que señalaba la participación de ciudadanos venezolanos y cubanos en las acciones violentas que, sobre todo al inicio, acompañaban las protestas pacíficas.

La información fue recogida por el periódico La Tercera de Chile y publicada en su portada. A las pocas horas, el medio decidió rectificar y expresó no haber verificado debidamente los datos: “Reconocemos que fallamos –como equipo periodístico– en contrastar esa información con terceras fuentes que permitieran dar sustento a esos antecedentes. El informe es real, existe, pero no debimos publicar su contenido sin antes corroborarlo”, señaló el medio.

Nunca más se habló del polémico documento, pero la tesis de una posible intervención extranjera en el estallido chileno se ha mantenido dando vueltas hasta hoy en los medios de prensa y políticos de Chile. En estricto rigor, las primeras voces que levantaron esta teoría llegaron desde Venezuela.

El primer día del Estado de Emergencia y de toque de queda en Santiago, el sábado 19, exmiembros del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del país caribeño acusaron al Foro de Sao Paulo, un grupo de partidos y movimientos vinculados al ala izquierdista latinoamericana que se reunió en julio de 2019 en Caracas, de incentivar las manifestaciones en Chile y Ecuador.

El agitado escenario regional fue aprovechado también por el líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó, quien denunció que Nicolás Maduro está detrás de las movilizaciones, y que financia diferentes grupos para “infiltrar” las manifestaciones en la región.

Desde España, algunos medios de prensa aportaron su granito para alimentar esa teoría y publicaron que Maduro reunió en una base militar de Caracas a diversos líderes políticos y de “grupos paramilitares” de América Latina para “coordinar planes para la desestabilización del continente”. La prensa chilena lo replicó.

Por ahora, el debate sobre la injerencia extranjera no se ha instalado con demasiada fuerza en la opinión pública chilena, sin embargo, las autoridades expresan de que Chile podría ser uno de los objetivos de un plan continental fraguado en Caracas y con la complicidad de algunos políticos chilenos de ultraizquierda, esto cuando la discusión se asoma en alguna entrevista de cierta notoriedad mediática que aborda el tema del Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla.

A principios de diciembre, el canciller de Chile, Teodoro Ribera, aseguró que la sospecha por una posible intromisión extranjera se produjo tras detectar un tráfico “desmedido” de internet “desde un país de Europa oriental”. Unas declaraciones que llegaron el día después de que el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, acusara a Cuba y Venezuela de agitar las manifestaciones en Latinoamérica.

Al día siguiente, el canciller Ribera insistió en la idea: “Según informaciones provenientes de Estados Unidos, alrededor del 10% de las comunicaciones por Internet y los tuits enviados desde el 18 de octubre provienen de un país de Europa Oriental y, de ese porcentaje, una gran mayoría estaban orientados a generar desinformación en Chile y otra parte estaba destinada a crear un clima hostil hacia Chile en el extranjero”, aseguró.

El gobierno de Chile hizo llegar al Ministerio Público información que la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) había recabado sobre una posible injerencia extranjera en las acciones violentas del primer período del estallido. “Se entregó información extraordinariamente sofisticada a partir de análisis con tecnologías de big data, con tecnologías de la información”, afirmó el ministro del Interior, Gonzalo Blumel.

El documento presentó un análisis de la actividad registrada en redes sociales durante las revueltas. Se incluyen los principales hashtags, los peaks de conversación y los grupos y comunidades con más influencia. Como dato, destaca que el 31% de los autores de los mensajes está localizado fuera de Chile y distingue, también, a defensores y detractores de las movilizaciones y del gobierno.

El informe asegura que se detectaron usuarios de Venezuela, Argentina, México y España. Sobre los jóvenes que han animado la movilización en las redes dice que son “aficionados al K-Pop” y que, entre ellos, sobresale la cantante chilena Mon Laferte como las más influyente y quien se ha expresado pública y abiertamente como simpatizante de los movimientos subversivos chilenos.

En Ecuador, por su parte, fue detenido un grupo de ciudadanos venezolanos que tenía en su poder las rutas que utilizaba el presidente Lenín Moreno para desplazarse en Quito, reportó la agencia de noticias Telam. También se menciona la participación de venezolanos en actos vandálicos en Santiago de Chile, según informó El Mercurio online.

El diputado chileno Luis Pardo Sainz no dudó en decir en su momento en exclusiva para Radio Televisión Martí que lo que ocurre en Chile es un acto inducido, planeado a través las redes sociales, y con la firme intención de “desafiar el régimen constitucional”.

El diputado Pardo hizo referencia en su momento a ciudadanos venezolanos que habían sido sorprendidos en actos de saqueos y disturbios callejeros, en medio de las manifestaciones en contra de un aumento en los precios del tren subterráneo de Santiago.

“Tiene que ver también con una planificación, con una ejecución bastante coordinada de actos de violencia”, advirtió Pardo. “Como todo lo indica, se trata de una acción muy dirigida, coordinada y concertada para producir caos y desafiar el régimen constitucional”, dijo Pardo.

De forma similar en ese momento se pronunció un legislador venezolano. El diputado a la Asamblea Nacional y al Mercosur por Venezuela, Lawrence Castro, acusó abiertamente la intromisión del régimen venezolano, como parte de un plan pactado en la reciente reunión del Foro de Sao Paulo realizada en Caracas, que supuestamente impulsa el envío de ciudadanos a vecinos del continente con el fin de desestabilizarlos.

Según la representante en Chile del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, la embajadora Guarequena Gutiérrez, la situación está siendo aupada por el régimen de Maduro y por varios personeros del régimen.

Mencionó directamente a Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, María Gabriela Chávez (hija de Hugo Chávez), Tareck El Assaimi y Jorge Arreaza.

El propio Cabello, número dos del régimen venezolano, dijo en su momento que hay pequeñas brisas bolivarianas en la región y se viene un huracán bolivariano. Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo que las brisas bolivarianas no son bienvenidas en este hemisferio.

También condenó la amenaza de exportar malas prácticas y desestabilización, y reiteró que durante años el régimen venezolano, con apoyo de la dictadura cubana, institucionalizó en la región sofisticadas estructuras de cooptación, represión, desestabilización y de propaganda mediática.

Opiniones de dos asesores de seguridad nacional en EEUU

En los acontecimientos que están en curso en EEUU y que tuvieron como detonante la muerte de George Floyd, un afroestadounidense, a manos de un policía que tenía reclamos previos de tratos indebidos con personas de la raza negra, y que ha generado protestas antirracistas en todo el país, e incluso en Canadá y Reino Unido, también se ha detectado la actuación de extranjeros.

La agencia AP informó que el gobierno de Zimbabue mandó llamar al embajador de Estados Unidos en ese país por los comentarios de un funcionario de la Casa Blanca que sugirió que Harare (capital de esa nación africana) se encuentra entre los “adversarios extranjeros” que podrían enfrentar represalias por supuestamente alentar las protestas por la muerte de George Floyd.

El embajador estadounidense Brian Nichols se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Zimbabue para hablar de los comentarios que hizo el domingo pasado el asesor de seguridad nacional Robert O’Brien.

En una entrevista en el programa This Week, del canal ABC, O’Brien sugirió, sin citar ninguna evidencia, que Zimbabue es uno de varios “adversarios extranjeros”, incluidos China y Rusia, que estaban aprovechando las protestas en Estados Unidos para “sembrar discordia y tratar de dañar nuestra democracia”.

“Habrá una respuesta y será proporcional. Nuestros adversarios no se saldrán con la suya de forma gratuita”, agregó O’Brien.

Susan Rice, exasesora del presidente Barack Obama, culpó a “actores extranjeros” de algunas de las violentas protestas que sacudieron las principales ciudades estadounidenses durante el fin de semana, e incluso sugirió que Rusia podría estar involucrada en agitarlos.

“No estoy leyendo la inteligencia hoy, o en estos días, pero según mi experiencia, esto está sacado del libro de jugadas de Rusia“, afirmó Rice, que se desempeñó como asesora de Seguridad Nacional del presidente Obama, en una entrevista con CNN el domingo pasado. “Pero no podemos permitir que los extremistas, los actores extranjeros, (nos) distraigan de los problemas reales que tenemos en este país, que tienen una antigüedad, siglos de antigüedad y deben abordarse de manera responsable”.

El presentador Wolf Blitzer respondió: “Tienes toda la razón en la interferencia extranjera”. Blitzer luego le preguntó a Rice si pensaba que los rusos estaban tratando de “avergonzar” a Estados Unidos al “promover la división racial en nuestro país”.

“Bueno, lo vemos todo el tiempo, lo hemos visto durante años, incluso en las redes sociales donde toman cualquier tema divisivo y doloroso (…) y juegan en ambos lados “, comentó Rice. “No me sorprendería saber que han fomentado a algunos de estos extremistas en ambos lados en las redes sociales (o) que los están financiando de alguna forma”.

En consonancia, el asesor O’Brien indicó que adversarios extranjeros están tratando de explotar las relaciones raciales de Estados Unidos en medio de protestas por la muerte de George Floyd en Minneapolis.

“Hoy he visto una serie de tuits de China (donde expresan) que están disfrutando y regocijándose en lo que están viendo aquí”, declaró O’Brien el domingo pasado en el espacio This Week, de ABC.

El presentador George Stephanopoulos, de ABC, le preguntó a O’Brien sobre un tuit del senador Marco Rubio (R-FL) que señala que las cuentas de redes sociales vinculadas a “al menos 3 adversarios extranjeros” están “alimentando y promoviendo activamente la violencia y la confrontación desde múltiples ángulos”.

O’Brien respondió que el senador está “100 por ciento correcto” de que los adversarios extranjeros tratarán de “aprovechar esta crisis para crear discordia y tratar de dañar nuestra democracia”.

Agregó que Estados Unidos no permitirá que eso suceda.

“Y quiero decirles a nuestros adversarios extranjeros, ya sea Zimbabue o China, que la diferencia entre nosotros y ustedes es que ese oficial que mató a George Floyd, será investigado y será procesado y recibirá un juicio justo”, agregó O’Brien. “A los estadounidenses que quieran salir y protestar pacíficamente, se les permitirá buscar reparación de parte de su gobierno. No van a ser encarcelados por protestas pacíficas”.

La administración del presidente Donald Trump también ha atribuido actos de violencia en las protestas a grupos de extrema izquierda como Antifa.

VIDEO | Revive Arde Troya: “USA Al Rojo”

No te pierdas esta edición de Arde Troya en la que junto a Rojo Edwards y Pedro Pool analizamos en una encendida conversación lo que está pasando en Estados Unidos tras la muerte de George Floyd.

¿Hay similitudes con lo ocurrido en Chile tras el 18 de Octubre de 2019? ¿Está la izquierda internacional tras todos estos movimientos de violencia?

Conducción: Jorge García y Sebastián Cristi

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Columna: 2,5% de impuestos es nada ¿Por qué no aplicar 10% de una vez?

Columna de Sebastián Cristi

Ayer diputados de oposición, principalmente de esa izquierda tapizada de expertos economistas que reciben señales de luz desde el universo para iluminar a todos los economistas del mundo, ingresaron a discusión su tan anhelado impuesto del 2,5% para las personas que posean más de 22 millones de dólares de patrimonio.

La explicación para tan brillante iniciativa, es que “servirá para financiar rentas básicas de emergencia” para familias afectadas por la pandemia.

La genial idea cuenta con el respaldo de connotados parlamentarios como los diputados Gabriel Ascencio (DC), Karol Cariola (PC) , Giorgio Jackson (RD), Daniel Núñez (PC), Luis Rocafull (PS), Alejandra Sepúlveda (FRVS), Alexis Sepúlveda (PR), Raúl Soto (PPD), Camila Vallejo (PC) y Esteban Velásquez (FRVS). Claro que para muchos aspectos seguramente se hicieron asesorar por otros aun más expertos que ellos en materia tributaria y económica, también de esos partidos políticos que han aportado tanto al progreso del país.

Dicen que se trata de un “impuesto único”, que será aplicado por una sola vez a los “super-ricos”, como ellos han denominado a todos aquellos que ganan… más que ellos. Claro que, como ya conocemos a nuestros astutos legisladores, el impuesto será aplicado una y otra vez para diferentes situaciones. Yo les recomendaría seguir en la segunda patita con un 5%, o mejor aún un 10%. Así nos aseguramos de poder extraer el máximo posible de esas fortunas que no les pertenecen, pero a las que quieren echarle mano a como de lugar.

Aunque se trata en la práctica de una doble tributación para los afectados, los impulsores de la iniciativa se veían felices, rebosantes en  el Congreso al explicar que este impuestito permitiría “allegar recursos al Fisco por US$6.500 millones”.

Luego de leer tan docta propuesta que busca quitar a los ricos para entregar por una vez a los más necesitados un monto que a duras penas salvará 15 días de alimentos para esas familias, se pasó por mi cabeza una idea loca: ¿Qué pasaría si estas lumbreras de la economía se salen con la suya?

Bueno, yo no poseo 22 millones de dólares. No creo tener ni el 0.1% de ese monto como patrimonio, pero si los tuviera y apareciera de pronto el fisco a decirme que entregue 550 mil dólares de mis bienes en los siguientes 30 días, tal como proponen estos niños de bien, no me quedaría más que hacerlo. Aunque probablemente, nuevamente si fuera dueño de un monto como ese, generado con trabajo, esfuerzo y sacrificio, y haber pagado todos mis impuestos sobre ese patrimonio año tras año, comenzaría a pensar en alternativas. Nadie gana o mantiene una fortuna así simplemente con los intereses por renta, se requiere trabajar y dar trabajo.

Lo que pasa es que en mi ignorancia en materia económica y tributaria no me atrevería a cuestionar siquiera la super idea para castigar a los super ricos. Pero, que me vuelvan a aplicar impuestos sobre un monto por el cual ya tributé, y con gran generosidad al Estado, me haría sospechar que esto se comienza a poner mucho más negro de los grisaseo que ya se encontraba y, que tal como le ha pasado a otros “super-ricos” de países vecinos, dentro de poco vendrán por ese 5%, 10% o probablemente más.

Las personas que poseen fortunas de esa envergadura o superiores, generan empleo. Esos empleos son su aporte para combatir la pobreza, la inequidad y el asistencialismo estatal. El empleo proporciona dignidad a las personas. Aunque la palabra dignidad ha sido bien manoseada últimamente y algunos creen que se trata de tener para comer, les informo con pesar que están equivocados porque dignidad es la cualidad de las personas que les hacen valer como tales sin permitir ser humillados o degradados. Recibir “bonos” y no trabajo, es indigno. Ser sujeto de asistencialismo estatal y no de condiciones que les permitan generar sus propios ingresos, es indigno.

Regresemos. Los únicos que poseen patrimonios del nivel que se pretende gravar, son algunos empresarios. Usualmente, a mayor patrimonio, más empleos generan.

Sin embargo los hiper super diputados con macro dotación de inteligencia y conocimientos tributarios y económicos que presentaron el proyecto, probablemente tienen diseñada una fórmula en la que el empleo no es necesario para suplir las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad. Y es que esos empleos son esclavizadores y sin duda la gente vive mejor con bonos. Además, no importa asustar a quienes invierten y generan empleos: sus impuestos, según desprendo de tan genial iniciativa, tampoco son necesarios. Porque, si yo fuera castigado de esa forma por parte de parlamentarios que estarán ahí por corto tiempo más, sin duda que estaría analizando qué tanto me conviene reinvertir dentro de Chile y seguir creciendo y generando más empleos ya que de seguro ante cualquier evento me van a volver a aplicar otro doble impuesto, y otro más y otro más, además del riesgo de que lleguen las anunciadas expropiaciones si se llegara a aprobar el plebiscito. Recordemos que varios parlamentarios ya están repartiendo generosamente las propiedades y patrimonio de quienes tienen más, en su proyecto de Constitución.

Ante todos esos riesgos ¿seguiría invirtiendo en Chile? Podrán llamarme poco patriota, que no soy solidario, atacarme por no tener empatía con nuestros inteligentes diputados. Pero, si he llegado a reunir un patrimonio de esa magnitud, no estoy tan claro que esté dispuesto a perderlo todo y dejar de generar impuestos y empleos por ideas geniales de nuestros queridos y respaldados parlamentarios.

Leo y vuelvo a leer los nombres de cada una de estas estrellas de la economía, las finanzas y sigo pensando que, algo deben haber pensado para evitar que esto pase y los empresarios se mantengan contentos, generando empleo e impuestos, sin escapar de esta maravilla hacia otros países como Perú, que prefieren incentivar el progreso y el empleo en lugar de castigar a quienes levantan la economía de los países. Porque después de todo ellos están ahí para hacer crecer al país y entregar mejores condiciones de vida a los ciudadanos ¿o no?

Sebastián Cristi

VIDEOS | La izquierda ataca en Estados Unidos

La muerte de George Floyd, responsabilidad de un procedimiento policial donde existió uso excesivo de la fuerza, se ha transformado en el detonante para una masa de latinoamericanos y afroamericanos que, incentivados por los gritos de revolución de la izquierda mundial, han intentado replicar la violencia que se impuso en Chile a partir del 18 de Octubre de 2019.

En la práctica, George Floyd es el “Catrillanca” norteamericano. El policía causante de su muerte se encuentra arrestado desde el viernes, sin embargo los gritos en las calles de varios estados norteamericanos, acompañados por sendas protestas con carteles, barricadas, saqueos e incendios, rezan “Justicia para Floyd”. Justicia que ya se está aplicando desde el mismo momento en el que ocurrieron los hechos. Entonces ¿Qué pasó realmente?

Ocurrió lo mismo que pasó en Chile. Ocurrió un detonante, una torpeza o un propósito por parte de un policía, y es la justicia quien determinar qué sucedió y aplicar las penas que correspondan. Así es como debe suceder en cualquier país civilizado, donde sus leyes se respeten y hagan respetar. Pero a partir de ese momento la izquierda vio una oportunidad única para introducir su ya ultra conocida estrategia del engaño, haciendo creer a miles de ciudadanos -principalmente afroamericanos y latinos inmigrantes- que “el Estado es un opresor y asesino”. Tal como lo hicieron en Venezuela años atrás, y hace unos meses en Chile.

Esa izquierda encontró eco inmediato en súbditos que se encuentran en el poder en los estados gobernados por activistas “demócratas”, quienes son el símil a nuestra izquierda. Encendidas declaraciones de estos personajes, respaldados por una prensa ávida de noticias en torno al caos, incentivaron a delincuentes y anarquistas a salir a las calles a saquear, incendiar, atacar a la policía con bombas molotov y gritar, cínicamente, “Justicia para Floyd”.

No se explica cómo el robo de televisores, carteras Louis Vuitton y electrodomésticos al por mayor, el incendio de las tiendas, supermercados, la destrucción de infraestructura pública y privada, el ataque a policías y destrucción y daño a monumentos históricos, podrían entregar “justicia para Floyd”.

Sin embargo los delincuentes y violentistas olvidan que se encuentran en Estados Unidos, un país que su presidente prometió que “jamás será socialista”. En los próximos días veremos de qué está hecho Donald Trump y cómo detendrá esta intentona que ha hecho la izquierda para sublevar a las masas, con el afán de imponer su fracasada ideología en un país que recibió a esa misma masa de violentistas con los brazos abiertos.

La siguiente es la galería de videos que registran los actos de todos aquellos que gritan “Justicia para Floyd”.

Columna de Paul Sfeir: El 18 de Octubre Yankee

Columna de Paul Sfeir desde Estados Unidos

Columna de Paul Sfeir

Lo que está ocurriendo en EEUU desde hace cinco días, a mi juicio, no tiene nada que ver con el tremendamente desgraciado caso de la muerte de George Floyd a manos de la policía.

Las agencias serias nacionales e internacionales de información, reportaron el caso de esta manera:

“Los agentes de policía abordaron a Floyd porque sospechaban que había usado un billete falsificado de US$ 20 e intentaban meterlo en un vehículo policial.

Al ser inmovilizado con la rodilla en su cuello, el hombre intenta pedir ayuda y grita en varias ocasiones “no puedo respirar” o “voy a morir”.

En efecto, George Floyd aparece inmóvil en las imágenes, reducido por un policía, antes de ser puesto en una camilla y trasladado en una ambulancia.

Derek Chauvin, el policía de 44 años de edad que comete este brutal exceso fue arrestado el viernes por su vinculación con la muerte de Floyd y otros tres funcionarios del Departamento de Policía de Minneapolis (MPD) fueron despedidos. El FBI se sumó a la investigación de los hechos y esta sigue su curso.

Violentistas quemando edificios, vehículos y la bandera en Estados Unidos

Según trascendió, este policía ya tenia quejas previas de uso excesivo de la fuerza y casualmente contra un ciudadano de la raza negra hace algunos años. (Nótese que en todo el reporte recién acabo de agregar el detalle racial).

En efecto, George Floyd era un estadounidense de la raza negra, como cualquier otro estadounidense, de la raza que sea. No debió morir así. Nadie debe morir así. Estados Unidos tiene de todo en todos los colores. Hay científicos, deportistas, astronautas, congresistas, alcaldes, policías, militares, médicos, presos, etc etc etc de todos los colores y razas.

Desafortunadamente, hay que decirlo, EEUU es un país que históricamente ha estado sometido a la observación inclemente de sus enemigos, entre los que se cuentan, calculo yo, el 90% de los medios de comunicación nacionales e internacionales. Una inmensa tropa anti “Yankee” y/o que tienen un tremendo “bozal de marraqueta” y no se atreven a llevar la contra de los delincuentes que proveen dinero que sostiene al anti americanismo.

Y de ahí se agarran quienes han desencadenado este “18 de Octubre Yankee”, y es que este país ya esta plagado de individuos activistas de esos que dan vuelta por toda la America Latina, buscando su desestabilización a beneficio de Cuba, China, Rusia, Irán, Venezuela o todos los anteriores…

Los 30 pesos del aumento del metro en Chile aquí se llama George Floyd. El que entendió, entendió !!!

Lo demás es fotocopia de lo ocurrido en Chile, tal como muestra el video al pie.

Paul Sfeir

Oposición insiste en criticar en lugar de aportar en medio de la pandemia

La oposición liderada por los partidos de izquierda en Chile, insiste en utilizar la fracasada fórmula que cada vez más los aleja de las personas. La tarde del domingo emitieron un comunicado en el que señalan que “el Gobierno ha dado señales confusas a la población” pues sólo han enfocado la gestión contra el Covid-19 destacando “pequeños logros comunicacionales”.

Desde la UDI, la senadora Luz Ebensperger hizo saber a los parlamentarios y jefes de partidos de izquierda que, se pueden haber cometido errores y que incluso los llamados a una nueva normalidad y retorno seguro pueden haber incidido en el aumento de los contagios. Sin embargo, señaló, “hoy no es momento de realizar críticas sino de trabajar en unidad”.

En la línea no constructiva, el senador Guido Girardi (PPD) señaló que el Gobierno actuó con actitud exitista al inicio de la pandemia, y que “ahora debe asumir sus responsabilidades por el alza de los contagios”. Otros parlamentarios como el diputado Juan Castro del PS, atacan al Gobierno culpando al Gobierno por el alza de las cifras de contagios.

Ninguno de los firmantes de la declaración reconoce el obstruccionismo que ellos mismos interponen en el Congreso y, que finalmente hace que el Gobierno no pueda actuar con mayor celeridad para resolver los problemas reales de la gente. De este modo no asumen su propia responsabilidad sobre la situación país y las crisis sanitaria y económica que aquejan a la mayoría de los ciudadanos.

La completa desconexión de la izquierda respecto de las necesidades y urgencias de los chilenos les está pasando la cuenta, en las redes sociales las personas han comenzado a criticar fuertemente el ánimo destructivo de este sector político y la falta de aportes reales en pos de entregar soluciones, en lugar de más problemas.

La fórmula socialista para “solucionar” la pandemia: quebrar los países

Archivo La Vereda

A las palabras de Michelle Bachelet, emitidas hace unos días llamando a crear un “nuevo sistema económico mundial” ante el “fracaso del capitalismo”, se suman las acciones de presidentes como el de nuestra vecina nación, Argentina.

El presidente transandino, Alberto Fernández”, ha optado por aplicar una política de fijación de precios que está provocando severos problemas de abastecimiento en su nación. La banda de precios fijada para el trigo hace una semana, con el objetivo de que no se produzcan alzas en el precio del pan, estableció un valor por debajo del costo de producción. Esto desencadenó una ola de protestas por parte de los agricultores, quienes según relató Gonzalo de la Carrera en el programa Arde Troya de este viernes,  pasaron las trilladoras por encima de las plantaciones de trigo advirtiendo al presidente que no estaban dispuestos a regalar la producción.

Hoy se ha sumado el mundo avícola, cuando el Gobierno trasandino nuevamente establece precios fijos para el valor del huevo que se encuentran un 67% por debajo del precio actual de venta, representando una pérdida de alrededor de 27% por debajo de los costos de producción. En un video enviado por uno de los productores a las redes sociales, relata que además de vender bajo el costo deben donar 10.000 huevos semanales a la comunidad, aumentando aun más sus pérdidas. De no hacerlo, el Gobierno que esta semana se declaró en default financiero,  les advirtió que toda la producción les será decomisada para repartirla a la gente.

Este tipo de medidas cortoplacistas y populistas propias de la izquierda internacional que jamás ha trabajado produciendo, sino exprimiendo los recursos de quienes sacan adelante los países con su esfuerzo, es el calco de lo sucedido hace algunos años en Venezuela, donde prácticamente ya no quedan industrias en pie por el mismo motivo: hacer quebrar a los empresarios aplicando fijación de precios por debajo de los costos de producción.

Este es el nuevo sistema económico global que promueve Bachelet al alero de la ONU. Uno que pretende reemplazar el esfuerzo personal y aumento de la productividad aplicando incentivos, por otro clientelista que exprime los recursos del país. El problema de este “sistema” es que es el mismo de siempre que ha soñado la izquierda para los países que se mantienen bajo su yugo: las empresas, las industrias quiebran y el Estado no es capaz de mantenerlas en pie, llevando a la ciudadanía directo a la miseria y al país a un default financiero imposible de solucionar.

Esto es lo que al parecer pretende la izquierda en todos los países que han podido intervenir. Atacan fuertemente toda iniciativa orientada a balancear los efectos de la crisis sanitaria y la crisis económica para evitar la quiebra económica y permitir que los países salgan a flote nuevamente tras la recuperación pos pandemia, y proponen fórmulas comprobadamente fracasadas a lo largo de toda la historia.

La fijación de precios no es más que el ansia de control absoluto sobre la población. La izquierda sabe que esa fórmula siempre lleva a la quiebra económica y, de este modo una vez que ellos mismos provocan el problema, luego otorgan una “solución” que no es más que proporcionar migajas a la gente haciéndoles dependientes absolutos del Estado, aunque los mantienen siempre en la línea de la miseria porque, no existen más recursos y, aunque existieran, su objetivo jamás ha sido mejorar la situación de los ciudadanos.

¿Es a esto a lo que se refiere Michelle Bachelet cuando habla de un “nuevo sistema económico mundial para reemplazar al fracasado capitalismo”? Porque hasta ahora esto es lo único que se ha visto desde su sector, ninguna otra “propuesta” real. Sólo discursos populistas para ganar adeptos entre los más necesitados.

Para solucionar el problema de la pandemia se requieren recursos. Sin recursos no hay cómo solventar los gastos en medicina, personal, maquinaria e infraestructura. Con populismo no se compra un ventilador mecánico, mascarillas, guantes ni se pagan los sueldos del personal de la salud. Tampoco se paga la producción de alimentos para la población en épocas difíciles. Lo único que mantendrá a flote a cualquier país en una situación tan crítica como la que estamos viviendo, es la cordura y sensatez para ayudar principalmente a las Pyme, los agricultores y la industria de alimentos a mantenerse en pie abasteciendo a la ciudadanía. Pretender acabar con esas industrias para obtener un efecto populista, es asesinar a las personas en un muy corto plazo. Por hambre o por el Covid-19.

Bachelet: La convidada de piedra

Análisis de reunión virtual con Bachelet
Columna de Izkio Redhat

Columna de Izkio Redhat

Les pido disculpas, esta semana demoré tres días más de lo habitual en escribir mi columna. Pero tengo mi pretexto, además de los “guatones con hambre” en El Bosque, prácticamente no había pasado nada en el país. Hasta que hoy, la infaltable convidada de piedra Michelle Bachelet, organizó algo que los progres gustan nombrar “conversatorio”, lo que equivale a… (los invito a rellenar este espacio abajo en los comentarios)

La “Alta Comisionada” de la ONU organizó y participó durante este jueves en su “conversatorio”, o lo que para la gente normal sería una reunión virtual. La reunión, porque así se llama, fue producida por la fundación que ella misma creó días antes de dejar la presidencia de Chile, y que recibe aportes estatales para su subsistencia. En esta oportunidad durante el “conversatorio” (palabra que ni el corrector de Word reconoce) su fundación “Horizonte Ciudadano” trató diversos temas de contingencia nacional, entre ellos las protestas y desórdenes ocurridos durante la semana en El Bosque y La Pintana.

Respecto de esos incidentes, obvió la información que se dio a conocer más tarde acerca de quiénes estaban tras estas protestas, ya que en las fotografías de los desórdenes aparecían conocidos narcotraficantes pertenecientes a algunas de las bandas más peligrosas de esas zonas de Santiago. Prefiero no decir lo que pienso, pero mis sospechas giran en torno a la relación que los seguidores de Bachelet tienen con esas bandas criminales.

La ex mandataria, la misma que dejó el país convertido en una sucursal ONU, abordó los temas relacionados con el Covid-19 y la pandemia que afecta al planeta, sobre todo aquellos relacionados con la falta de insumos y alimentos para la población, momento en el que recordó los incidentes de El Bosque y La Pintana, ante lo que insistió que “es clave generar mecanismos de protección social importantes. Porque claro, ha habido repartición de canastas de alimentos, pero parece que son escasas comparativamente para la situación”.

Señaló también que el uso de la fuerza para controlar la situación no es la solución, ya que “hemos visto que ha habido demasiado exceso de fuerza como respuesta a todo tipo de movimiento social”, agregando que “como en nuestro país hay una falta de credibilidad de muchas instituciones, es clave sentar a todos los actores y la sociedad civil debe estar ahí. Sea el Colegio Médico o dirigentes sociales importantes”. Esto en su habitual línea por desestabilizar los gobiernos democráticos con intervenciones que buscan crear realidades paralelas en las que los delincuentes y violentistas deben tener mayores derechos y beneficios que los ciudadanos que no delinquen. Para Bachelet, nada es más importante que la libertad de las personas para destruir, saquear y atacar a las autoridades… mientras no sea a ella.

Aprovechando la oportunidad, se refirió a otros temas que reflejan su claro interés por hacer fracasar a los países democráticos para que la izquierda pueda hacerse del poder por medio del desastre económico que ellos mismos promueven y, que genera pobreza y como consecuencia hambre y dependencia del Estado para sobrevivir.

En esa línea, dijo que la pandemia “ha revelado profundas limitaciones en sistemas sanitarios, modelos económicos, respuestas políticas y la fragilidad del sistema internacional”, insistiendo en la necesidad de crear un nuevo sistema económico global, con lo que adhiere al plan 2030 de la ONU. Para reforzar esta idea, señala que”no podemos volver a la normalidad anterior, porque esto ha sido generado por los seres humanos, ya sea por el tipo de producción o por el daño a la naturaleza. Y si eso lo hace el ser humano también lo podemos mejorar. Entonces debemos hacer las cosas mejor, no volvamos al día cero, sino que hagamos la cosas mejor con lo que hemos aprendido”.

Según ella el “nuevo sistema” debe ser “inclusivo y sostenible”, palabras cliché utilizadas por el mundo progre en todo el mundo para referirse al comunismo. Es cosa de ver a España y Venezuela, dos naciones que abrazaron los nuevos términos con tal pasión, que hoy sufren las consecuencias de una izquierda enquistada en sus sistemas económicos y democráticos bailando al ritmo de cada melodía que les envía la ONU. Y Chile, ya está colocándose los zapatos para seguirlos.

Luego la señora Bachelet continúa presionando sobre la idea, insistiendo que el nuevo modelo (que por supuesto está sólo dentro de la mente afiebrada de personajes progre que sólo critican y no aportan una sola idea), debe modelarse sobre bases que eviten “esas desigualdades brutales”, añadiendo que en esto debe contemplarse los derechos humanos, los liderazgos femeninos, carreras presidenciales, protección a las minorías, a los extranjeros, etc.

En resumen: Bachelet durante el Jueves se reunió vía zoom con sus seguidoras fanáticas para reforzar que deben continuar apoyando movimientos que desestabilicen la democracia, al Gobierno y la economía del país para, en el menor tiempo posible, permitir que el país se derrumbe por completo en todas sus instituciones y también en el aspecto económico. De este modo, la izquierda a la que ella pertenece, podrá ofrecer todas las soluciones por medio del asistencialismo, empobreciendo aun más a toda la población y convirtiéndola en clientes directos de un “Estado Benefactor”.

O, en pocas palabras, más de lo mismo de siempre.

Izkio Redhat

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