Cuando el distanciamiento social ya no importa

Cuando el distanciamiento social ya no importa

Por Enrique Romo

Si hay algo que la “crisis’ o “estallido” en EEUU -conocido por algunos como “insurrección oportunista anárquica”- ha hecho por el mundo, es clarificar el grado al que la política ideologizada, progresista de izquierda, penetra el discurso funcional del día a día y cómo esto podría determinar el curso de la historia.

Lo que era importante y urgente solo ayer y se hacia cumplir con penalidades severas en algunos estados, es hoy algo sin importancia. La tacita aceptación de los desmanes por parte de las autoridades de algunos estados, donde no se respetó el tan mentado distanciamiento social, y donde la turba vociferante no portaba máscaras y las gotas de saliva rociaban el ambiente, así lo demuestra.

¿Habrá contagios a partir de este estallido delictual? Muy probable. ¿Habrá penalizaciones para los responsables? Poco probable.

La pandemia del Coronavirus, con sus protocolos de cuarentena totales, emergencias y alarmas, insistencia en el lavado de manos y el distanciamiento social, ha pasado repentinamente a segundo plano. Hoy el centro de atención esta en “estallido social” provocado por el homicidio de un hombre, visto como ejemplo de racismo sistémico contra la población negra, y que lleva al enjuiciamiento de una sociedad entera por los sectores más radicales, que la critican como irremediablemente discriminatoria y desigual. Así se da rienda suelta al actuar violento que, por una de esas casualidades, coincide con un periodo preelectoral en el país. Con esto se quiere definir, si no, imponer, la agenda y el sentido de la lucha política, para los próximos meses.

El Coronavirus que había servido de plataforma para criticar brutal e incesantemente al gobierno federal, ahora hay otra plataforma, quizás más potente y movilizadora de algunas minorías étnico-raciales y sobre todo jóvenes radicalizados. El Coronavirus a pesar de su peligro letal, ya no es tal en los noticieros. Se cayo por si solo y a pesar de que la actividad económica es lenta debido a precauciones de buen sentido, ya no se habla de lo importante que es cuidarse y aislarse.

En la inconfundible y habitual formula progresista, la realidad se define según sentimientos e intereses del momento. Hoy, según trabajadores progresistas de la salud, el suprematismo blanco, representa un riesgo sanitario mayor que el Coronavirus, porque aumenta las diferencias materiales que desfavorecen a las minorías raciales y favorecen a la mayoría blanca dominante.

Esto no es teatro del absurdo, ni Alicia en el país de las Maravillas, es verdad. En marzo se decía que la supuesta colusión del presidente Trump con Rusia y luego con Ucrania para, en el primer caso, ganar las elecciones del 2016 y en el segundo, para desrielar la campaña de su rival Joe Biden; ponía en peligro al país y la democracia. Se ocuparon dos años y se gastaron US$ 45 millones en ese proceso, sin encontrar ninguna pista que corroborara lo que se tomaba como ciencia cierta, de que Trump había ganado gracias a esa colusión con Rusia. A pesar de que Trump fuera deshabilitado por la Cámara de Representantes a propósito de la supuesta campaña sucia en Ucrania en contra de Biden, el proceso no prospero en el Senado y todo volvió a cero.

De Rusia a Ucrania el foco fue cambiando. Por un tiempo el manejo de la crisis del Coronavirus era la mejor base para atacar a Trump. De pronto y partir del terrible homicidio de George Floyd por parte de un policía blanco de Minneapolis, todo se fue por otro lado, como un barco azotado por grandes olas que lo hacen casi capotar por el deslizamiento de su carga. El racismo sistémico, que se insiste es evidente en el homicidio de George Floyd, es lo que les permite a grupos radicales violentistas hacer el trabajo sucio de la izquierda demócrata, creando caos y destrucción en un movimiento altamente exitista y fraudulento. En esta revuelta, la prensa y los demócratas encontraron otra base para atacar a Trump sin cuartel y para exportar “buenismo”. De acuerdo con estos, la indiferencia de Trump pone en peligro no solo la democracia sino también la unión del país y el bienestar de las comunidades raciales minoritarias, que son las más vulnerables, sobre todo ante lo que se da en llamar el suprematismo blanco cuyo objetivo sería acabar con la comunidad negra.

Lo fraudulento de esto, es que antes del comienzo de la pandemia, las políticas de Trump habían conseguido crear niveles históricos de más y mejor empleo, para las minorías, con aumento de ingresos. ¿Como puede considerarse eso como indiferencia o racismo sistémico? Por otra parte, el mayor enemigo de la juventud negra marginal es la misma juventud negra marginal. Mas homicidios de jóvenes negros son cometidos por otros jóvenes negros en arreglos de cuentas pandilleros, y si bien miembros de esa comunidad están encarcelados en proporciones más alta que su porcentaje en la población total; es también cierto que cometen más delitos violentos que otros grupos. Por lo que, si existe una preocupación de las policías frente a estas comunidades, es por esta razón. Sociológicamente, Walter Williams así como Shelby Steele y Thomas Sowell, todos distinguidos miembros de esa comunidad en lo académico, están de acuerdo en que las políticas asistencialistas instaladas en los gobiernos demócratas desde Roosevelt hasta Johnson, han contribuido grandemente e la disolución de la familia negra y con ello, a la ausencia de la figura paterna en los hogares, dejando en descontrol a los jóvenes que se dejan llevar por la influencia de los diferentes grupos y pandillas en sus barrios. Este punto de vista es confirmado por otros comentaristas negros como Larry Elder, y el Dr. Ben Carson, ahora ministro de la Vivienda en el gobierno de Trump. Asimismo, las malas escuelas en los barrios negros, hace aún más difícil la salida de estos jóvenes de un ambiente corrosivo por medios legítimos. El trafico de droga y la delincuencia común son las formas de ganarse la vida para un numero no poco significativo en la comunidad negra.

El despegue de la recuperación de la actividad económica en EEUU que ya ha dado señales de prometer tanto o más prosperidad en los próximos dos años, que, en los últimos tres años, suena las alarmas para demócratas y ultraizquierdistas, por lo que, el ataque frontal de los extremistas tiene como propósito descarrilar ese progreso económico y demostrar así el fracaso del sistema y del gobierno de Trump en particular y así impedir su reelección. Para sostener su postura extrema, argumentan que el capitalismo y el “racismo sistémico” de la sociedad americana, van de la mano, y siendo sistémicos, no tienen solución sino es a través de la transformación total y revolucionaria de la sociedad completa. Si a los chilenos de buena voluntad esto les suena familiar, no es coincidencia, es un ejemplo mas que lo que el mundo enfrenta es una “pandemia” ideológica diseñada para transformar el mundo y acabar con la supuesta injusticia capitalista a través de la justicia social revolucionaria, orientada utópicamente a arrasar con las limitaciones impuestas por el estado-nación y las estructuras verticales de sus instituciones.

Naturalmente, y por registro histórico conocido, esta postura es utópica y por lo tanto imposible. Su uso devela la mentira que contiene y que, si llegara a ser realidad, al menos en el control político de la sociedad, esto se vería rápidamente transformado en una dictadura tiránica y feroz, limitadora de la libertad, y productora de miseria y desesperación.

Al centro de este movimiento que ha prendido con fuerza en diferentes países, provocando grandes manifestaciones de protestas, esta el movimiento Black Lives Matter (BLM), creado hace algunos años, y que ha ido mutando de su origen ambientalista y LGTB, a una organización capaz de provocar enorme caos a diferentes niveles de la sociedad, intimidando a políticos tibios para que expresen “buenismo” como Trudeau en Canadá que se arrodillara el domingo durante una manifestación en Ottawa, o Mitt Romney ex candidato republicano a la presidencia, que participara en una de las manifestaciones de BLM repitiendo los lemas. BLM determina agendas con su intimidación de figuras mediáticas que se pliegan a su narrativa, como en Minneapolis donde el consejo municipal sugiere eliminar el departamento de policía, y donde su alcalde, que se niega a llevar esto adelante, es vilipendiado y marginado. BLM también se esmera en reclutar miles de niños y jóvenes blancos para que denuncien su propia cultura y civilización, resultado de largos años de adoctrinamiento en las escuelas públicas de EEUU.

Se progresa entonces a partir de una estrategia de, primero, deslegitimizar la elección del presidente Trump, para luego pivotear y atacarlo por incompetencia al no detener la pandemia, para después cerrar el ciclo de engaños y mentiras con el detonante del asesinato de George Floyd, y pasar a un ataque frontal de toda la sociedad americana como racista e inherente e irremediablemente desigual.

Como el Coronavirus y sus brazos adherentes, Black Lives Matter y sus asociados de Antifa, también pretende adherirse a las células sanas de la sociedad americana y apropiarse del legado del movimiento por lo derechos civiles que Martin Luther King creara, movimiento que ayudara a la sociedad americana a crecer como una sociedad de tolerancia y derechos. Pero King rechazo absolutamente la violencia y la destrucción. King no buscaba destruir el sistema capitalista sino hacer que el sistema reconociera a cada hombre por el valor de su carácter y no por el color de su piel. Es una mentira mas que este movimiento o fenómeno pretende vender como legítimo.

Si nos trasladamos a Chile podemos ver interesantes paralelos y similitudes, tanto en estrategias, narrativa y tácticas. Los tiempos actuales son función de una tecnología que permite expresar la imaginación a niveles insanos, pero también de organizar mentes frágiles e infelices, a unirse a un movimiento liberador de las angustias existenciales que siempre acechan a la humanidad. La búsqueda de una salida racional a todo esto pasa necesariamente por el coraje de enfrentar la mentira con la verdad y el convencimiento de que la libertad merece cualquier sacrificio por lo que el trabajo es mucho y arduo.

 

Trump enviará a militares para acabar con los disturbios y violencia

Nuevamente los medios de comunicación latinoamericanos han tergiversado la realidad con lo que está sucediendo en Estados Unidos a raíz de la muerte de un afroamericano en manos de la policía, hecho que la izquierda ha utilizado, una vez más, hábilmente para imponer la idea de que el racismo es parte de las políticas de Estado de la Casa Blanca y de este modo instalar un pretexto en el colectivo para provocar disturbios y atacar violentamente a las fuerzas de orden.

Las imágenes y videos que llegan desde el país del norte muestran una increíble similitud con lo sucedido en Chile a partir del 18 de Octubre de 2019. En diversos estados han ocurrido hechos de vandalismo descontrolado, saqueo de supermercados, tiendas de electrodomésticos, de artículos de lujo, etc., además de incendios y destrucción junto al asalto y daños a monumentos nacionales e iglesias.

Sin embargo la izquierda esta vez se equivoca. Lo que están intentando hacer no se enmarca dentro del espíritu republicano y democrático que siempre ha sido característica de los ciudadanos norteamericanos y, además hoy están gobernados por un presidente que no trepidará en aplicar la justicia con toda su fuerza a los violentistas, agresores y delincuentes que han salido a las calles ante el llamado de la izquierda internacional y algunos sectores demócratas radicales de ese país.

Ante los hechos, el presidente de Estados Unidos anunció durante la tarde de este lunes que desplegará a miles de soldados y policías con amplias facultades para detener los disturbios en Washington DC, añadiendo que “estoy movilizando todos los recursos federales disponibles, civiles y militares, para parar los disturbios y saqueos, para parar la destrucción e incendios provocados. Y para proteger los derechos de los estadounidenses que respetan la ley”.

Al mismo tiempo anunció que a partir de las 19:00 locales se impone Toque de Queda advirtiendo que “quien viole la ley será detenido y se enfrentará a cargos criminales. Los alcaldes y gobernadores deben establecer una presencia policial abrumadora hasta que la violencia haya sido sofocada. Si una ciudad o estado se niega a tomar las medidas necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré al Ejército de Estados Unidos y resolveré rápidamente el problema por ellos”.

En varios de sus tweets del lunes, Trump mostró a participantes y organizadores de las protestas y manifestaciones incluyendo a una persona sorprendida en video mientras le pagaba a violentistas y les entregaba instrucciones detalladas de cómo proceder y cuáles serían sus siguientes objetivos. “Ya hemos puesto los ojos sobre ti”, advirtió en uno de sus mensajes.

VIDEOS | La izquierda ataca en Estados Unidos

La muerte de George Floyd, responsabilidad de un procedimiento policial donde existió uso excesivo de la fuerza, se ha transformado en el detonante para una masa de latinoamericanos y afroamericanos que, incentivados por los gritos de revolución de la izquierda mundial, han intentado replicar la violencia que se impuso en Chile a partir del 18 de Octubre de 2019.

En la práctica, George Floyd es el “Catrillanca” norteamericano. El policía causante de su muerte se encuentra arrestado desde el viernes, sin embargo los gritos en las calles de varios estados norteamericanos, acompañados por sendas protestas con carteles, barricadas, saqueos e incendios, rezan “Justicia para Floyd”. Justicia que ya se está aplicando desde el mismo momento en el que ocurrieron los hechos. Entonces ¿Qué pasó realmente?

Ocurrió lo mismo que pasó en Chile. Ocurrió un detonante, una torpeza o un propósito por parte de un policía, y es la justicia quien determinar qué sucedió y aplicar las penas que correspondan. Así es como debe suceder en cualquier país civilizado, donde sus leyes se respeten y hagan respetar. Pero a partir de ese momento la izquierda vio una oportunidad única para introducir su ya ultra conocida estrategia del engaño, haciendo creer a miles de ciudadanos -principalmente afroamericanos y latinos inmigrantes- que “el Estado es un opresor y asesino”. Tal como lo hicieron en Venezuela años atrás, y hace unos meses en Chile.

Esa izquierda encontró eco inmediato en súbditos que se encuentran en el poder en los estados gobernados por activistas “demócratas”, quienes son el símil a nuestra izquierda. Encendidas declaraciones de estos personajes, respaldados por una prensa ávida de noticias en torno al caos, incentivaron a delincuentes y anarquistas a salir a las calles a saquear, incendiar, atacar a la policía con bombas molotov y gritar, cínicamente, “Justicia para Floyd”.

No se explica cómo el robo de televisores, carteras Louis Vuitton y electrodomésticos al por mayor, el incendio de las tiendas, supermercados, la destrucción de infraestructura pública y privada, el ataque a policías y destrucción y daño a monumentos históricos, podrían entregar “justicia para Floyd”.

Sin embargo los delincuentes y violentistas olvidan que se encuentran en Estados Unidos, un país que su presidente prometió que “jamás será socialista”. En los próximos días veremos de qué está hecho Donald Trump y cómo detendrá esta intentona que ha hecho la izquierda para sublevar a las masas, con el afán de imponer su fracasada ideología en un país que recibió a esa misma masa de violentistas con los brazos abiertos.

La siguiente es la galería de videos que registran los actos de todos aquellos que gritan “Justicia para Floyd”.

Cada día más tensas las relaciones entre Trump y Beijing

A pesar de las amenazas del presidente norteamericano, China solicita a Estados Unidos reforzar la cooperación entre ambas naciones para superar juntos los efectos del Covid-19 y, de este modo ayudar a mantener la paz y estabilidad en el mundo.

Las relaciones entre Estados Unidos y China se han visto especialmente tensas durante las últimas semanas, principalmente por las acusaciones cruzadas entre ambos presidentes acerca del origen del virus que ha provocado la pandemia que hoy asola al planeta, la que ya ha cobrado 300.000 vidas y la situación parece empeorar cada día más. La principal acusación de Trump es el encubrimiento que hizo China acerca de la gravedad de la situación cuando comenzó la propagación del virus desde Wuhan.

Donald Trump anunció que cortaría toda relación con Beijing, y advirtió que no conversaría más con Xi Jinping llegando incluso al rompimiento total de los lazos bilaterales. El argumento para estos anuncios es el pésimo manejo que ha hecho la nación asiática frente a la pandemia proveniente de ese país. En una declaración efectuada por la cadena Fox Business señaló que “tengo muy buenas relaciones con Jinping, pero en este momento no quiero hablar con él”.

El mandatario del país del norte dijo estar tremendamente decepcionado por el manejo que ha hecho China frente al Covid-19 y en ese momento agregó que “hay muchas cosas que podríamos hacer: podríamos cortar toda relación entre ambas naciones”, sin entregar mayores detalles acerca de esta posible decisión.

 

Reportajes: Donald Trump lidiando contra el progresismo

¿Es Estados Unidos un país de derecha, en el que no existe la izquierda tal como la conocemos en Latinoamérica? A continuación un detallado reportaje preparado por Enrique Romo.

A favor de Trump (The case for Trump)

Así, sueltamente traducido se titula un libro publicado en el 2019, por uno de los más notables académicos y comentaristas políticos americanos actuales, miembro del Hoover Institute, e historiador experto en los clásicos, y en la historia de la guerra. Profesor en Cal Tech, Stanford y otras importantes instituciones. Para más referencia, nació y vive en California en la casa que sus abuelos construyeron a fines del siglo XIX. Es granjero, y viene de una familia de tradición demócrata -línea Truman-, con un hermano gemelo, que vive al frente de su casa y que es progresista y se ubica en el extremo mas de izquierda de esta tendencia política.

Víctor Davis Hanson no es demócrata. Es Republicano y un brillante pensador que entiende la realidad del progresismo, de la inmigración mexicana ilegal y legal, de la separación elite/pueblo común que la mira desde uno de los puntos menos privilegiados del estado de California, Fresno, que Davis Hanson contrasta con la realidad de la elite en San Francisco y Hollywood. Este admirable personaje, entiende mejor que nadie lo que ha sucedido en los Campus de las mejores universidades americanas: “son fabricas ideológicas” (no hay que olvidar que la escuela neo Marxista de Frankfurt se instaló con gloria y majestad en UCLA) que han socavado paso a paso las tradiciones e instituciones americanas y que han llevado a una intolerancia por todo lo tradicional y conservador y apegado a la constitución.

California, el mas populoso estado americano, esta hoy en manos de “un partido único”, como en la Unión Soviética u otros ejemplos de socialismo autoritario. Curioso, ya que hace unos 40 a 50 años, California era un estado conservador. Mal que mal era la base de un Nixon, desde donde este, después de ser senador, y con anterioridad vicepresidente de Eisenhower, alcanzo la presidencia y, a su crédito, termino la guerra de Vietnam y desarrolló las bases de una relación significativa entre China Y EE.UU.

Mas tarde, Ronald Reagan después de haber sido Gobernador de ese estado también llego a la presidencia, estableciendo las bases de un nuevo conservadurismo basado en una economía más libre, con menos regulaciones (“el Estado es el problema”, decía) para recuperarse del letargo de los anos 70. Además, junto a Thatcher en Gran Bretaña, Reagan lideró el movimiento que llevo a socavar las débiles bases del socialismo “realmente existente” de la Unión Soviética y de Alemania Oriental y del desmoronamiento de todo el bloque socialista-comunista de Europa del Este. Famosa era su arenga a Gorbachov: “Sr Gorbachov, desarme ese muro”, refiriéndose al muro de Berlín o muro de la vergüenza.

Pero California es hoy algo muy diferente. Con las posiciones mas extremas de izquierda en sus campuses y con un libertarismo absoluto en las costumbres, la faz de sus ciudades ha cambiado radicalmente. Davis Hanson escribió sobre esto en su libro “Mexifornia” publicado hace unos años, en que constataba la influencia ”latina” dado el numero impresionante de inmigrantes que fluían a ese estado, en muchos casos de forma ilegal.

El déficit fiscal en California es sideral y los impuestos son tan altos que mucha gente ha tenido que vivir en la calle porque los arriendos y los precios son simplemente inalcanzables. El contraste es fenomenal con la riqueza y confort de las elites informático-político-artísticas ultraliberales y en muchos casos, progresistas de San Francisco y Hollywood en Los Angeles, que viven seguros detrás de altas murallas, servidos por innumerables empleadas y empleados inmigrantes, en su mayoría latinos. En las calles del centro, verdaderos campamentos de sin casa- Alcohólicos, personas con problemas mentales, drogadictos. Los excrementos humanos y animales por todas partes, algo impensable cuando Tonny Bennet grabara la canción “ I left my Heart in San Francisco”.

No es coincidencia que estas elites progresistas sean partidarias de la eliminación de las fronteras y de una inmigración sin control. Todo eso forma parte de la agenda globalista, globalismo del cual se han beneficiado enormemente en lo económico, mientras que las fronteras abiertas les proveen de mano de obra de bajo costo y que, con la ayuda de un gasto fiscal desmedido, logran un apoyo popular masivo a sus políticas progresistas.

California, Nueva York e Illinois, con sus orbes masivas: Los Angeles, New York y Chicago, son los tres estados mas gravitantes y populosos. Si en EE. UU. hubiera un sistema electoral como el chileno, esos tres estados podrían decidir cualquier elección presidencial. Y estos tres estados, hoy, son mayoritariamente demócratas con políticos que practican el progresismo y el estatismo a fondo. La extravagante presidenta de la Cámara de Diputados (Representatives), Nancy Pelosi, de San Francisco, ultra millonaria, es unos de estos ejemplares. El Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, es otro, junto al Alcalde de Nueva York Bill de Blasio. Por último, el ex alcalde de Chicago Rahm Emanuel y ex asesor de Obama , famoso por su frase que no había que desperdiciar las oportunidades que presentaban las crisis (para avanzar la agenda progresista), completan esta pequeña muestra de políticos ambiciosos, adinerados y partidarios de un ejercicio musculoso del aparato de estado, combinado con políticas ultra progresistas y déficits gigantescos en el gasto fiscal y -se debe agregar- sin ningún éxito discernible en lo económico, en lo social, o en mantener las grandes tradiciones americanas.

Todos ellos, eso sí, están a favor de las “ciudades santuario”, que protegen a los inmigrantes ilegales. Aun cuando estos sean criminales o delincuentes peligrosos. Se rumorea también que, en estos estados como también en partes del estado de Florida, se han detectado votos fraudulentos realizados por inmigrantes ilegales que no cuentan con derecho a voto. En un contexto como este, entonces, la política se juega de manera altamente clientelista, ofreciendo mas beneficios y gasto público, presentando al sector privado como perverso y abusador del medio ambiente.

En Chile se ignora la verdadera historia americana: ¡se sabe poco y se supone mucho!

Por ejemplo, no hay que olvidar que el 1º de Mayo es producto de una huelga general violentamente reprimida en el mercado Hay de la ciudad de Chicago, que demuestra el nivel de radicalismo por el activismo sindical y político de corte socialista/marxista/anarquista que existía en Estados Unidos a fines del siglo XIX.

Ya se mencionó la influencia de la escuela de Frankfurt en California con autores como Adorno, Horkheimer, and Marcuse que, en los años de la 2ª guerra mundial y la post guerra, preparó las mentes jóvenes a ser receptivas a las ideas de activismo y critica social desde una perspectiva neo-marxista que recibiría más tarde las ideas de Gramsci y que, desde Chicago, se uniría a las fórmulas tácticas de organización comunitaria radicales de Saul Alinsky (el perfeccionador de la “funa”).

No hay que olvidar que Barack Obama comenzó sus días de político como “organizador comunitario” y se codeo con figuras de extrema izquierda violentista como Bill Ayers de los Weathermen Underground y estuvo también cercanamente asociado al pastor Jeremiah Wright, famoso por maldecir el nombre de EE. UU. (¡“Not, God Bless the USA, God Damn the USA!”).

Estos ejemplos demuestran que contrario a la “tirria” que se siente por los “Yanquis capitalistas e imperialistas”, EE. UU. es tan socialista como cualquier país donde el gasto público se use para comprar votos, lo que en efecto ha estado ocurriendo en aumento en ese país desde Roosevelt, con el “New Deal”, perfeccionándose con Lyndon Johnson y su “Great Society”.

Esta percepción tan equivocada del gigante del norte como conservador, ha llevado a muchos chilenos a pensar que Estados Unidos es un país de derecha y, que el New York Times o el Washington Post son sus portavoces. Todo eso es simplemente FALSO.

En la historia reciente de los últimos 4 años, vemos que Bernie Sanders, senador de Vermont, socialista-marxista compitió hasta el ultimo minuto por la nominación a candidato a presidente en contra de Hillary Clinton, la candidata progre-globalista del “Establishment” demócrata y de la agenda globalista de los verdes y los ingenieros sociales a gran escala como George Soros y Bill Gates, entre otros. De no haber sido por las “trampas” hechas contra Sanders, el habría sido el candidato de los demócratas. Como sabemos el exceso de confianza de Clinton de que ganaría, basándose en el apoyo de los tres estados mencionados con anterioridad, la llevo a calcular mal el sentimiento del pueblo americano, sobre todo en estados donde la globalización había hecho estragos con los trabajadores -mayormente blancos- que perdieron trabajo, ahorro, familia y dignidad, quedando a la deriva en comunidades desarticuladas y en ruina.

A pesar de su primera derrota, Sanders volvió a la carga este año tratando de lograr la candidatura demócrata a la presidencia, con mucho impulso y apoyo. Pero nuevamente el “Establishment” demócrata, descarriló su proyecto y se cuadró con Joe Byden, un septuagenario con una larga carrera política como senador por Pennsylvania, y la vicepresidencia en los gobiernos de Obama; pero con serios problemas de deterioro intelectual. Sin duda Byden es un demócrata hecho y derecho, y de corazón y un gran “articulador” de situaciones y grupos, especialmente los sindicatos, propio del ámbito de tráfico de influencias bastante corrupto de Washington, que también produjo a Hillary Clinton. Washington es la “ciénaga” que Trump juro “vaciar.

El optimismo de Sanders se basaba en el hecho que varias diputadas demócratas, recientemente elegidas, eran un ejemplo de progresismo socialista rara vez visto con tanta presencia en Washington. Es el caso de Alexandra Ocasio-Cortes e Ilhan Omar, que juegan a la política como un deporte rudo de alto contacto. Junto a ellas otras figuras como Maxine Watters Adam Schiff y la misma Nancy Pelosi, demuestran la tendencia más de izquierda de las filas demócratas. Solo el Senador Munchin de West Virginia es uno de los escasos ejemplos de una postura más moderada en ese partido. Trump, sin embargo, ha dejado muy claro ante la opinión pública que mientras viva, EE.UU, “jamás será socialista”.

Los demócratas, que no son completamente socialistas, piensan en el poder como un derecho adquirido y tratan de intimidar a sus rivales políticos. Para ellos el poder absoluto del estado es clave para manejar la redistribución, traducida en programas sociales y determinación de salarios, y en algunos casos, condicionar la producción de las industrias privadas con grandes regulaciones e intervencionismo, de manera bastante autoritaria y arbitraria.

Todo eso suena bastante cercano al socialismo o al menos a un capitalismo entreguista y de compadrazgo que se conecta directamente al tema de la ciénaga que Trump quiere vaciar.

En un reciente libro publicado por Lord Conrad Black (canadiense), se refiere a Trump en el título del libro como “Un presidente como ningún otro”.

Trump no es un político de carrera, aun cuando como empresario de la construcción , de casinos y hoteles, campos de Golf y exitosos programas de televisión, siempre tuvo opiniones definitivas ante las guerras en que EEUU estaba envuelto, ante los tratados de libre comercio que en su opinión colocaban en desventaja injustamente a Estados Unidos ante una inmigración ilegal sin control que representaba un gasto publico en salud, y educación sin control. Y, sobre todo,ante las élites que gobiernan EE.UU. y Washington en particular para, según Trump, su propio beneficio.

Trump en su juventud fue un playboy y sus aventuras deleitaban los titulares de diarios y revistas. Habiendo heredado una pequeña fortuna de su padre, busco con gran ambición y tesón aumentar esa fortuna para tener verdadero poder económico. La elite de Manhattan nunca vio a este oriundo de Queen, con su acento local, como uno del grupo. No obstante Trump fue ganando terreno poco a poco hasta la construcción de su famosa Torre Trump en pleno centro de Manhattan. Ahí vivía la mayor parte del tiempo y de cuyas escaleras bajó como Superstar a declararle al mundo que se presentaba como precandidato por el Partido Republicano.

Desde ese momento Trump no conoció la paz. Si bien había contribuido a ambos partidos apoyando varias causas con generosos fondos, eso no le había otorgado el pase al club, lo que de alguna manera lo frustraba. Después de todo, se había codeado con la élite, a quienes les encantaba ir a sus campos de Golf a descansar y gozar del lujo que ofrecían.

El declararse candidato, sin embargo, encendió todas las luces de alarma. No sólo entre la élite demócrata, sino también la republicana. Y recibió rechazo y desdén. A pesar de esto, Trump barrió con sus contrincantes republicanos en los debates de las primarias. Su éxito no estuvo marcado por la calidad de sus argumentos, sino por su actitud nonchalant, de importarle poco o nada lo que pensaran. Desde el comienzo le hizo ver a las élites que su interés estaba con la gente de trabajo, con los olvidados, y que de hecho se sentía mejor hablando con los obreros de la construcción que recibiendo falsos halagos de la élite a la que consideraba incompetente y corrupta, y que más que ninguna otra cosa, solo buscaban su dinero.

Esta franqueza entusiasmó a muchos votantes que pensaban exactamente lo mismo. Su denuncia del globalismo y la desindustrialización del país por culpa de la incompetencia de negociadores de los diferentes gobiernos americanos lo hizo confrontarse con moros y cristianos, pero gano adeptos.

Todo eso hizo eco en una población semi rural, rural y en ciudades en ruina. Ellos sabían de primera mano que Trump decía una verdad innegable. La élite y sus voceros en la prensa atacaban las posturas de Trump y se burlaban de su candidatura en las horas de farándula. Una de las más brutales mofas fue la de John Oliver, un farandulero británico residente en Nueva York quien ridiculizando a Trump dijera:

dicen que te vas a presentar, hazlo, porque aunque nadie quiere que te presentes o seas presidente, yo quiero que lo hagas y te voy a mandar un cheque”, (para que se cayera de narices…..)

Mas virulenta fue la mofa del mismo Obama en varias ocasiones. Primero al intentar ridiculizar la proposición de Trump de traer industrias como la automotriz, de vuelta a EE. UU. En su habitual arrogancia, Obama trato de sugerir que Trump no entendía las cosas básicas. En otra ocasión, y con el vitriolo habitual de Obama, defendiéndose de la acusación de Trump que él, Obama, era el peor presidente de la historia; Obama le respondió diciendo, de que al menos él, Obama, era presidente (y que Trump nunca lo seria…)

Estos ejemplos, más la artillería pesada de los demócratas que acostumbran hurgar en la bolsa de los juegos sucios y urdir historias junto a funcionarios corruptos en el departamento de justicia (cosa que está comprobada ahora), han hecho difícil, aunque no imposible, la transformación del país conducida por las políticas de Trump.

Trump, se dice, tiene la piel delgada ante la crítica. Pero demuestra gran carácter en la toma de decisiones. Puede ser verdad que no le guste la crítica burlona y ácida, pero es capaz de defenderse con la fuerza del mejor bateador de béisbol y, eventualmente, triunfar antes sus múltiples y poderosos enemigos. Le gusta ganar, jamás perder. Es un maestro estratega y, eso le permitió acumular los votos en el colegio electoral con una mayoría abrumadora sobre Hillary Clinton, a pesar de que Clinton lograra más votos que Trump (eso dependiendo de que no se contabilicen votos ilegales, lo cual es mas que posible en estados mencionados con anterioridad).

Trump buscó apoyo en los sectores y regiones más “conservadores” de la población: en el campo, en las comunidades de fe, y entre las victimas del globalismo y la desindustrialización. Puso sus propios recursos, que eran considerablemente inferiores a los fondos de campaña de Clinton que contaba con el apoyo de Wall Street y los grandes empresarios de la tecnología como Gates, Zuckerberg, Bezos y otros. De nada sirvió. La arrogancia de Clinton de saltarse los pequeños estados rurales, le costo la presidencia. Pero, no obstante su derrota, le habría sido imposible a Clinton dialogar de igual a igual con esa gente por pensarlas muy simples y poco educadas y no entender la política pública. La misma Hillary Clinton demostró su desdén en más de una ocasión, incluso diciendo que los que apoyaban a Trump eran una canasta de irremediables: racistas, sexistas y homofóbicos!

Pero quién podría confiar en Hillary, con sus escándalos de destrucción de evidencia federal mientras estaba bajo investigación, y su financiamiento del informe Steele, que sirviera como la base para aprobar el seguimiento policial de aliados, y que comenzara la bola de nieve que significó la acusación de colusión con Rusia de parte de la campana de Trump. Se consumieron dos años y U$45 millones en esa investigación y proceso y fue un fiasco total. Dos años de distracción tratando de destruir la agenda de Trump, que era constructiva y re-energizante para el país.

Trump, con su falta de complejos o inhibiciones, llamó abiertamente a la comunidad negra a que lo apoyara, ya que como el mismo instara: ¿“Que tienen que perder”? Los resultados económicos le han dado la razón y el nivel de empleo en la comunidad negra, ha sido el mas alto de la historia. Del mismo modo los resultados han sido positivos en el nivel de ingreso, todo esto previo a la pandemia COVID-19. Lo mismo ocurrió en la comunidad “latina”, tradicionalmente mas cercana a los demócratas.

¿Y la industria? ¿Y los retornos de capital a EE.UU.? ¿Y el manejo de las relaciones internacionales? De nuevo Obama había ridiculizado a Trump porque decía que su única experiencia era con las concursantes de Miss Universo. Pero ¿en qué logro se basaba Obama para criticar así a Trump, habiendo tenido a Hillary Clinton de Secretaria de Estado y habiendo visto sus “metidas de pata” en Libia y su desastroso manejo de las negociaciones con Rusia, y luego las desastrosas negociaciones de su otro Secretario de Estado, John Kerry con Irán?

Los americanos no politizados se dieron claramente cuenta de esta mofa torcida y reconocieron que Trump hablaba en forma directa y no se escondía en eufemismos, como lo hacia Obama de forma continua. Esto encendía a una prensa que no podía creer que Trump había ganado y que derramó lagrimas después que los resultados categóricamente daban por ganador a Trump. ¿Como podía esta gente de prensa autodenominarse como objetivos?, ¿cómo podía esta prensa pensar que tenían un céntimo de credibilidad? cuando lo único que hacían era atacar a Trump desde cualquier ángulo posible.

Mark Levin, constitucionalista y comentador radial ha dejado esto en evidencia en su libro “Unfreedom of the Press”, donde critica desde la formación de periodistas en universidades americanas, como progresistas partidarios; hasta la historia de órganos de prensa como el New York Times, que Levin acusa con pruebas históricas, de haber camuflado el Holocausto Judío en Europa. Es difícil ver la televisión americana o leer las columnas de diarios o revistas. El nivel de sesgo es irracional y la incapacidad de reconocer el más mínimo logro por parte de la administración Trump es patética. El instinto de la prensa ha sido ayudar a los demócratas en sus acusaciones sin base contra Trump para entorpecer su gestión, como es el caso de la llamada telefónica al embajador ucraniano, que fue la base del voto de inhabilitación (Inpeachment) logrado en la cámara baja, pero rechazado en el Senado.

Trump, sin duda, ha modificado la forma de hacer política internacional. Sus lemas de “America First” y “Make America Great Again”, claramente definen las bases de esta política: lo que es bueno para América es base de políticas, y, al contrario, lo que no es bueno para América se rechaza de plano.

Así, su relación con China a quien acusa de haberse aprovechado y abusado de la relación comercial desigual entre los dos países, ha sido modificada. Esto ha horrorizado a algunos, como el Presidente Pinera, pero ha dado resultados positivos para los granjeros americanos y algunas industrias. Lo mismo con México que, tras intensas negociaciones se ha alcanzado un nuevo tratado entre México, Canadá, y EE. UU. México ha cooperado en el resguardo de la frontera bajo amenaza de recibir castigos comerciales de parte de EE. UU.

Ante organizamos internacionales no ha tenido piedad y ha atacado sin miramiento a la ONU y sus muchos organismos, tanto por su tratamiento de Israel (a quien considera el principal aliado en el medio oriente), como el tratamiento al propio EE.UU.

El retiro de fondos a varias organizaciones de la ONU, incluyendo el mes pasado a la OMS, ha dado mucho que hablar. Pero ha sido la única acción que ha hecho reflexionar a muchos sobre si estos organismos están realmente cumpliendo sus mandatos. Su trato con Corea del Norte ha destacado cómo el lenguaje rudo puede hacer ver al contrincante que lo que está en juego es serio y no algo que pueda ignorarse. Su cercana relación con Japón es positiva y sirve para contrarrestar el excesivo y creciente poder chino. Su fría negociación con Europa también ha resultado en cambios en esa relación, sobre todo después de su apoyo al Brexit y al nuevo primer ministro británico, Boris Johnson.

En resumen, para un laico en materias internacionales, Trump ha obtenido resultados positivos para su país y quizás estos deriven en beneficios para relaciones internacionales mas basadas en realidades y complejas que en bonitas palabras.

Trump, el ex billonario playboy, es hoy el presidente del país mas poderoso del mundo. Las caricaturas sobre su persona, además de ser abusivas y del mal gusto, han dejado en total ridículo a quienes las han utilizado, tanto en círculos sociales como en la prensa que ha perdido toda credibilidad. Sus adversarios políticos han usado todos los trucos sucios posibles y han fracasado. Incluso ante nuevas revelaciones del departamento de justicia, muchos van a terminar muy arrepentidos de pretender hacer que el estado de derecho sea lo mismo que la “justicia social”.

Trump se ha encargado de modificar la composición de las cortes, especialmente la Suprema para que el poder legislador quede en el Congreso y no migre a las Cortes, cosa que contradice en la base la posición progresista. Trump ha hecho importantes reformas judiciales que han favorecidos a prisioneros que merecen una segunda oportunidad. Estos provienen principalmente de la comunidad negra y eso ha hecho que su apoyo crezca de forma impensada.

Sus políticas económicas, sobre todo las de regulación, han sido exitosas y han contribuido al progreso económico. Estados Unidos es hoy un país auto suficiente en energía y eso ha redefinido el mundo de la energía y ha afectado negativamente a países como Venezuela que desesperan en su paupérrima administración de sus recursos.

Trump no es un ángel. No es un caballero, en el sentido común del término, pero sus adeptos y aquellos cercanos a él dicen que es un hombre llano y generoso que se interesa en el éxito de las personas y que no perdona la indolencia. Sus partidarios lo apoyan y su nivel de aprobación crece. Es muy posible que eso lo lleve a la reelección. ¿Es esto tan malo? ¿Es esto imperdonable? ¿No merece Trump que los chilenos lo vean a la luz de sus acciones y logros y no de los rumores y falsas noticias que nos ofrece la prensa casi a diario?

Pienso que, como siempre la sabiduría tradicional es importante y en este caso es la guía perfecta: Por sus actos los conoceréis, y Trump tiene bastante que demostrar en actos que han resultados en logros importantes y definitivos.

Enrique Romo

China se muestra preocupada por la suspensión de fondos de EEUU a la OMS

Durante la tarde del martes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció al mundo que su país dejaría de aportar de inmediato los fondos destinados a la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a la falta de transparencia que ha mostrado dicha organización de la ONU ante el manejo de la crisis del Covid-19 y posible información que no habrían dado a conocer, que podría haber evitado la expansión del mortal virus alrededor del mundo. Además, el presidente de la nación del norte acusó que la OMS se posicionó al lado de China permitiendo todos los errores ya conocidos por una supuesta transparencia que ocultó mucha información que tanto China como la propia Organización Mundial de la Salud manejaban desde mucho antes que la información acerca del virus se hiciera pública.

Ante esta decisión, el portavoz del gobierno chino, Zhao Lijian, aseguró estar muy preocupado por la decisión tomada por Trump. Al suspender los fondos para la OMS, China considera que el país de Norte América estaría “castigando”  a los demás países miembros de la organización, al perjudicar la cooperación internacional frente a la pandemia del Coronavirus. Así mismo, el portavoz también señaló que “el papel de la OMS es irreemplazable en la gestión de la crisis de salud pública” y advirtió que “la situación actual es grave y se encuentra en un momento crítico”.

El Gobierno chino ha hecho saber que cree que la decisión de Trump debilitará la labor de la OMS perjudicando gravemente la capacidad de cooperación internacional en la lucha contra el Covid-19, invitando al mismo tiempo a Estados Unidos a cumplir con sus compromisos y mantener el apoyo a esta agencia de la ONU.

Donald Trump ordena cancelar todo financiamiento a la OMS

La Organización Mundial de la Salud, dependiente de la ONU, acaba de recibir un duro golpe a sus finanzas y credibilidad mundial. Esto porque el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acaba de instruir este martes que se congelen todos los fondos que su Gobierno aporta a la OMS.

En su anuncio de esta tarde, el presidente Trump durante una rueda de prensa en la Casa Blanca ordenó textualmente “Instruyo a mi gobierno a detener la financiación mientras se realiza una investigación sobre el papel de la OMS en la mala gestión y el encubrimiento de la expansión del coronavirus”.

El mandatario luego agregó que “la OMS falló en su principal deber y debe rendir cuentas. Muchos países dijeron que iban a escuchar a la OMS y ahora tienen problemas que no pueden creer”.

Trump justificó su decisión debido a la negativa de la OMS a cerrar fronteras para combatir la propagación de los contagios, por su tardanza para reaccionar y actuar y por además por confiar y alabar al gobierno de China. Luego añadió “Como principal donante de la organización, Estados Unidos tiene el deber de insistir en una plena rendición de cuentas”, asegurando  que Estados Unidos aporta entre 400 y 500 millones de dólares anuales, en comparación a los 40 millones anuales que entrega China.

Hace pocos días Trump planteó la posibilidad de suspender la entrega de dineros que realiza su país a la OMS. En esa oportunidad el presidente manifestó que “la OMS realmente se equivocó”. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, respondió a estas críticas pidiendo “establecer una cuarentena” para cualquier intento de politización de la pandemia, reclamando unidad interna y solidaridad internacional para sobrellevar la emergencia. “Yo he sido político, sé lo difícil que puede ser, pero hay que hacerlo porque todos los partidos políticos deben tener la prioridad de salvar la vida de su gente, así que por favor que no se politice este virus”, expresó el director de la Organización.

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