La Cámara de Diputados aprobó en general la megareforma del gobierno de José Antonio Kast, conocida como Plan de Reconstrucción Nacional, con 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención. Ahora el proyecto pasa al Senado, donde el oficialismo no tiene asegurados todos los votos y deberá negociar en un escenario mucho más complejo.
En este análisis revisamos qué significa realmente esta aprobación, por qué el triunfo de Kast en la Cámara no garantiza la aprobación final, cuáles son los puntos más sensibles de la reforma —rebaja del impuesto corporativo, incentivos a la inversión, empleo, vivienda, permisos y gasto público— y por qué el Senado puede transformarse en el verdadero campo de batalla política.
La pregunta de fondo es simple: ¿Chile está frente a una oportunidad real de reactivación económica o frente a una reforma que será bloqueada, recortada o deformada antes de convertirse en ley?