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Humo del incienso es más tóxico que el cigarro, según estudio

Aunque se usan por tradición y como herramienta de relajación, estudios advierten que los inciensos pueden ser más tóxicos que el cigarro y representar un riesgo real para la salud y la seguridad del hogar.

Durante años, encender un incienso ha sido sinónimo de bienestar, espiritualidad y armonía. Ya sea como parte de una rutina de yoga, meditación o simplemente para aromatizar el ambiente, su uso se ha popularizado enormemente.

Sin embargo, lo que muchos desconocen es que este hábito aparentemente inocente podría estar afectando más de lo que ayuda.

Según un estudio realizado por la Universidad de Tecnología del Sur de China y que ha resurgido debido a nuevos antecedentes, pone en duda los beneficios del incienso al señalar que su humo puede ser más dañino para las células humanas que el del cigarro.

Esta afirmación, respaldada por rigurosos análisis, señala que el incienso contiene niveles más altos de agentes citotóxicos y genotóxicos, lo que se traduce en un mayor potencial para dañar el ADN y alterar la salud celular.

La amenaza invisible que flota en el aire

El principal problema radica en el tipo de partículas que emite el incienso. Se trata de material particulado fino y ultrafino, lo suficientemente pequeño como para atravesar tejidos humanos, ingresar al sistema respiratorio y alcanzar órganos internos.

Estos compuestos pueden acumularse con el tiempo, especialmente en hogares modernos con sistemas de aislamiento herméticos, donde la circulación del aire es limitada y los contaminantes tienden a concentrarse.

Además del incienso, otros productos populares como velas aromáticas o difusores de esencias también han sido objeto de estudio debido a sus efectos adversos. Aunque muchas veces se publicitan como “naturales”, estos elementos pueden contener alérgenos y compuestos volátiles que, en espacios cerrados, resultan perjudiciales con una exposición prolongada.

Más allá de los peligros para la salud, el uso de inciensos también implica un riesgo físico directo: la causa de incendios.

Al tratarse de un producto que arde lentamente y muchas veces se deja encendido sin supervisión, puede ser fuente de ignición en situaciones cotidianas.

Bastan unas cenizas mal contenidas, una brisa que las desplace hacia una cortina o un mueble inflamable, para que se inicie un incendio doméstico. Organismos de emergencia en varios países han reportado casos donde los inciensos han estado implicados en siniestros que podrían haberse evitado.

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