Carta | La monarquía parlamentaria

Carta | La monarquía parlamentaria

Señor Director
Mientras la mayoría de la ciudadanía está abducida entre matinales y noticiarios que transmiten repetidamente información sobre la Pandemia las 24 horas del día, en la “cocina” de nuestro Congreso se fraguan discretamente leyes que van a transformar las bases e idiosincrasia que han forjado nuestra sociedad. La tan nombrada retroexcavadora, claramente visualizada a partir del 18/O, no se ha detenido y sigue su labor; aunque algo más silenciosa y con el gentil auspicio de parlamentarios oficialistas y de oposición.

Para una madre y ciudadana de a pie, responsable de ejercer su deber ciudadano y emitir su voto para conseguir ser “representada” en el Congreso por personas más idóneas y preparadas, resulta del todo frustrante constatar que, quienes en sus campañas electorales manifestaron sus idearios y convicciones (precisamente en los cuales confié, votándoles), hoy aprueban leyes que no sólo distan de lo prometido; si no aún peor, van en sentido totalmente opuesto perjudicándome directamente.

El “Proyecto de Ley de Educación Sexual Integral (ESI)” y el de “Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia” que, entre otras materias sensibles, incorpora el polémico concepto de autonomía progresiva, pretende arrebatarme el derecho preferente de educar a mis propios hijos (que no por considerarlos “propios” son “objetos”, como acusó recientemente la Defensora de la Niñez).

Si mis “representantes” aprobaron la Ley del Sename II -que también considera este mismo concepto- ¿por qué he de creer que en estas próximas leyes, donde se establece como principio rector y obligatorio, no votarán en la misma línea? Si ésta es una “democracia”, ¿qué herramientas tengo a mi disposición para exigirles a mis “representantes” que sean al menos coherentes con el programa presentado durante sus campañas? En al actual escenario de confinamiento resulta imposible manifestarse públicamente.

Las cartas, no las leen o se responden casi de manera automática. Intentar comunicarse con ellos por teléfono es imposible; si uno tiene suerte, habla con sus secretarias… Sólo queda esperar 4 u 8 años más para castigarlos con el voto (si es que van a la reelección), mientras tanto, el daño ya está hecho y es imposible revertirlo. Para mí, esto no es una democracia, es una especie de monarquía con múltiples reyezuelos. Y la Pandemia, el escenario perfecto para hacer y deshacer a espaldas de la ciudadanía, que dicho sea de paso, no somos sus súbditos.

Francisca Alvarez T.

Diputado Bellolio señala que el problema de ESI no es la Ley sino su implementación

En un webinar desarrollado este mediodía por la Fundación “Observatorio para la Confianza”, a la que La Vereda asistió y grabó, el diputado Jaime Bellolio (UDI) llamó insistentemente a las personas a dejar de mentir y no continuar con “su discurso de odio, de mentes enfermas”. De este modo se refirió a quienes han mostrado reparos acerca de la Ley de Educación Sexual Integral que se encuentra en trámite en el Congreso, y que es promovida por él.

El webinar desarrollado fue organizado justamente para discutir acerca de los alcances de esta Ley y otros aspectos relacionados con la formación de los niños. En éste se encontraban Sofía Aliaga como moderadora, Paula Vergara, Constanza Valdés como representante de la comunidad Trans y el propio Bellolio, quien fue el que más cámara utilizó para intentar explicar los alcances del proyecto de Ley que busca encargar al Estado la educación y afectividad de los niños en Chile, a pesar de que él se encargó de aclarar que la Ley de Autonomía Progresiva no está unida a la que se conoce como Ley ESI. Acerca de esto último, los asistentes al Webinar comentaban que al final del camino ambas leyes se complementan por motivos obvios, pero no hubo comentarios al respecto por parte del diputado invitado.

De acuerdo al punto de vista de Bellolio, el proyecto recoge una necesidad de la sociedad para entregar educación sexual a los niños y adolescentes, acorde a sus edades y madurez emocional. En una dubitativa explicación, el diputado UDI se centró principalmente en la defensa del proyecto que promueve y, en su propia defensa acusando que él y su familia han sido atacados por diversos sectores “fanáticos y sesgados” que corresponden a “mentirosos y mentes enfermas”, agregando que contribuyen al “discurso del odio”.

En un momento casi al finalizar el webinar y cuando se le cedió la palabra para exponer sus últimas ideas, dedicó largos minutos a atacar a quienes no están de acuerdo con el proyecto ni en que el Estado tenga sea quien asuma el control sobre la educación emocional de los niños. Dentro de sus argumentos, expuso que hace poco tiempo acudió a la Comisión de Educación del Congreso un psicólogo argentino (Ezequiel Baigorria) quien dentro de su exposición mostró las aberraciones que se estaban cometiendo con niños pequeños en las escuelas de ese país y, que esta Ley ESI implementada en Argentina sólo había permitido aumentar los abusos contra los infantes.

Bellolio señaló que el expositor trasandino “en esa oportunidad fue interrumpido para preguntarle si la Ley ESI argentina era mala o buena”, recibiendo por respuesta “La Ley es buena, su implementación fue la desastrosa”. Bellolio anota como punto a favor de su posición este hecho, cuando en realidad lo que el argentino demostró es que una Ley puede tener las mejores intenciones y, sin embargo al momento de ponerla en práctica es cuando aparecen los vicios y aberraciones, tal como ocurrió en Argentina y en España entre otras naciones que han adoptado este tipo de leyes. En un programa realizado por el propio Beigorria el pasado 30 de Junio en La Vereda TV, el profesional trasandino habló acerca de esta intervención en el Congreso señalando que advirtió que las leyes son interpretadas y mal interpretadas, dependiendo de quien se encuentra en el poder.

Al respecto, el diputado Jaime Bellolio defendió la posición indicando que quien cometa actos como los ocurridos en Argentina será juzgado, sin tomar en consideración que no todos los padres tienen acceso a abogados para iniciar juicios y, que en la Ley actual lo que es considerado delito, al implementar la que él promueve, puede convertirse en un acto relativo y eventualmente quedar libre de pena por una interpretación por parte del establecimiento educacional o el propio profesor o colectivos que acudirán a “enseñar” a los niños.

En el chat que se desarrolló con la audiencia de la transmisión en vivo, Bellolio fue objeto de cientos de críticas y muy poco respaldo. Todos quienes realizaron críticas, fueron criticados fuertemente por el diputado señalando insistentemente que “estas personas están llenas de odio y son mentes enfermas”.

VIDEO | Ley ESI y Autonomía Progresiva – Programa Especial

Un especial con invitados de gran nivel, chilenos y extranjeros, que hablarán acerca de los alcances de la Ley de Educación Sexual Integral y la Autonomía Progresiva. Proyectos que se encuentran en trámite en el Congreso.

Invitados: Alicia Rubio (Diputada española), Ezequiel Beigorria (Psicólogo Clínico de Argentina), Pamela Pizarro (Directora fundación Cuide Chile) y Margarita Rojo (Psicóloga chilena, perito forense con amplia experiencia en deconstrucción)

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El Senado Discute Hoy Lunes el futuro de las familias y los niños

El día 12 de Septiembre de 2019 se presentó el proyecto de Ley conocido como “Proyecto de ley de educación sexual integral” (ESI), que se refiere al “Proyecto de ley que establece bases generales para la educación afectiva y sexual de niños, niñas y adolescentes, en los establecimientos educacionales, y modifica normas legales que indica – BOLETÍN N° 12955-04”.

En términos simples podría parecer una Ley enfocada a impartir clases de educación sexual a los niños en el país a través de una malla curricular normal que oriente a los adolescentes acerca de la sexualidad responsable, como ocurre en muchos países del mundo y, que además sería bien recibida por la comunidad escolar y los padres.

Sin embargo, este proyecto de Ley cuyas indicaciones comienzan a discutirse hoy lunes en el Senado, contiene una serie de puntos que son permanentemente destacados como parte integral de éste, y por lo tanto materia de fondo de la iniciativa.

Comencemos por señalar que los autores de este proyecto en ningún caso pertenecen al Ministerio de Educación y, sus conocimientos y experiencia no tienen ninguna relación con aspectos académicos o socioculturales. Se trata de los diputados Gabriel Ascencio Mansilla (DC), Jaime Bellolio Avaria (Evopoli), Natalia Castillo Muñoz (RD), Maya Fernández Allende (PS), Rodrigo González Torres (PPD), Pamela Jiles Moreno (PH), Vlado Mirosevic Verdugo (PL), Claudia Mix Jiménez (Comunes), Camila Rojas Valderrama (Comunes) y Víctor Torres Jeldes (DC).

Salvo por los dos políticos de la Democracia Cristiana que promueven esta iniciativa, los otros ocho parlamentarios pertenecen a partidos políticos que históricamente han intentado interferir en las libertades de las personas, promoviendo todo tipo de control que le entregue mayor injerencia al Estado por sobre los individuos.

El proyecto de Ley ESI se mueve en esta misma dirección, pues al leer con detenimiento el documento completo, nos encontramos con que se trata de adoctrinamiento en ideología de género, poseyendo una fuerte carga ideológica, promovida por la izquierda para desdibujar la naturaleza humana y así ejercer control y dirección social.

Qué es el proyecto de Ley ESI

Este proyecto parte de la premisa que el desarrollo de la sociedad actual va de la mano con una que reproduce estereotipos y modelos de relacionarse machistas y que las políticas públicas de educación sexual tienen como problemas el ser abordadas desde una arista valórica y no social, sólo desde un punto de vista que se impone a las familias desde el conservadurismo, la morbosidad, la criminalización y únicamente desde el ámbito de la salud.

Debido a lo anterior, este proyecto pretende establecer medidas obligatorias para los establecimientos de educación, particulares y públicos, destacando que resulta necesario y urgente abordar la educación sexual desde una perspectiva diferente, es decir, laica, integral, “no sexista”, con “perspectiva de género”, respetuosa de la “diversidad”, pluralista, que no reproduzca los “roles y estereotipos de género” y sin una “visión valórica sesgada”. Asimismo, deberá buscar la prevención de enfermedades sexuales y educar en “salud sexual y reproductiva”.

Todo esto debe provenir del Estado, mediante la entrega de material didáctico que proveerá cada año el Ministerio de Educación.

Uno de los textos de mayor gravedad dentro del proyecto que se discute a partir de hoy, es el hecho de que uno de los principios rectores del proyecto sea el “desarrollo pleno, libre y seguro de la sexualidad, la afectividad y el género”, ya que establece que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al desarrollo físico, espiritual, cultural, moral y social. Es decir, reconoce que todo niño o niña tiene derecho un desarrollo seguro de la sexualidad, o sea, a mantener relaciones sexuales sin importar su edad. En efecto, infante o niño es toda persona que no ha cumplido los 7 años de edad, como lo indica el Código Civil en su artículo 26.

Para finalizar,  el documento indica que, de acuerdo con diferentes instrumentos internacionales firmados, deberá implementarse desde la primera infancia, respetando la autonomía progresiva del niño y las decisiones informadas de adolescentes y jóvenes sobre su sexualidad, con enfoque participativo, intercultural, de género y de derechos humanos.

Los problemas de la Ley ESI para las familias y niños

Margarita Rojo, psicóloga forense jurídica, expuso ante la comisión que, una vez analizado el proyecto, llegó a la conclusión de que éste proyecto de Ley no aborda “un problema de la sexualidad en general y de la educación sexual en lo particular. La razón es que hay que refrendar en aquello, porque cuando se discute de sexualidad en realidad se está discutiendo acerca de la concepción del ser humano”. Luego continuó indicando que “la forma en que se concibe al ser humano es cómo se concibe la sexualidad. La sexualidad no es autónoma y está separada del ser humano en todas sus dimensiones”.

Rojo continuó luego colocando énfasis en que “cuando estamos hablando de calificaciones y adjetivaciones, como machismo o feminismo, estas corresponden a definiciones ideológicas“. Continuando con su exposición, hace ver que cuando se plantea que lo social está disociado de lo valórico, “se comete un profundo error. Desde cuándo lo social no es valórico, y desde cuándo la sexualidad no es valórica. En consecuencia, lo que está en disputa es lo valórico porque deriva de las distintas concepciones que tiene el ser humano”.

Los peligros de la Ley ESI para la sociedad

La ESI busca crear una revolución cultural, en ningún caso la prevención de enfermedades. Una vez que dentro de esta Ley se asume la ideología de género, pierde de inmediato la perspectiva “natural”, enseñando como necesidades la identidad de género a niños de 3 años en adelante. Lo que se ofrece con esa perspectiva, no es educación sexual, sino enseñanza de la práctica genital, como ya se ha visto en países que han circulado por ese rumbo.

La Ley no muestra en ninguno de sus puntos la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Esta Ley muestra el sexo como una actividad casual, un derecho que debe ser ejercido sin limitaciones de ningún tipo por niños, adolescentes y adultos. Esta práctica, adoptada de este modo, ha provocado que, por ejemplo en Estados Unidos, una de cada cuatro mujeres tenga una infección por una enfermedad de transmisión sexual.

La liberación de la sexualidad lleva a la decadencia cultural, la ruptura de la familia, desinterés por los logros académicos, nuevos trastornos psicológicos y, una de las consecuencias más graves está en el asesinato de millones de niños por medio del aborto. Todos los aspectos anteriores deberían alarmar a los padres de familia pues son un claro indicador de que, al permitir leyes de esta línea, lo que se está promoviendo es la decadencia de la sociedad.

Desde el momento en que en el cuerpo mismo del proyecto se presentan todos los puntos relatados como “derechos humanos” dado que así está establecido en los convenios y tratados firmados con la ONU y sus organizaciones filiales,  aprobarlos representa suscribir fielmente, para todas las familias del país, la obligatoriedad de aceptar que la educación sexual en Chile sea enseñada de este modo, agregando el término “diversidad sexual” a nuestros niños desde la educación parvularia, tal como el texto indica. Entre los peligros que derivan de esta “libertad y diversidad”, se encuentra la normalización de la pedofilia, que viene siendo promovida desde grupos radicales LGTB desde que se presentara el proyecto en el Congreso.

La liberación de los valores morales en torno al tema de la sexualidad, destruye el rol fundamental que tienen las familias y los padres para proporcionar educación basada en valores, como el mejor entorno de crecimiento para los niños. La Ley contempla que sea el Estado el que se ocupe de estos temas y no las familias. De este modo, el mismo Estado que no es capaz de controlar la violencia en Chile, pretende hacerse cargo de la sexualidad de las personas, desde su infancia.

Otro de los grandes peligros es la privación de la infancia para los niños, sometiéndolos a una hipersexualización absolutamente innecesaria. Además de la desaparición de temas valóricos en la sexualización, los niños son sometidos a actividades y acciones en las propias salas de clases que los llevarán sin duda a bajar la alfabetización, los niveles de educación y la pérdida del sentido del pudor. A lo que se refiere este último punto que podría ser cuestionado por muchos, es que la civilización no puede subsistir sin el control de sus impulsos. Los impulsos de agresión y gratificación inmediata van extremadamente ligados a la sexualidad.

El pudor es el mecanismo que permite que la violencia y el egoísmo se mantengan a raya en el ser humano, por lo tanto cualquier acción orientada a extirparlo de nuestra mente, atenta contra una sociedad civilizada y cuyos pilares se fundamenten en la solidaridad humana, el respeto y la empatía hacia los demás.

Al sexualizar la vida de niños y adolescentes, se está derribando la autoridad paternal y de la familia. Hoy son muchas organizaciones progresistas las que hablan acerca de “derechos de los niños”, sin embargo en la práctica lo que buscan es disolver la autoridad paternal y familiar.  Uno de los aspectos de la ESI es quitar la patria potestad sobre los hijos, y de este modo el Estado será el que posea el absoluto control sobre qué hacer con los niños.

La hipersexualización de los niños no va acorde a su desarrollo hormonal natural, la madurez sexual física y psicológica corresponde a un proceso largo y paulatino. La ESI viola ese proceso natural, creando en los niños deseos e inquietudes que no van de la mano con su edad y el correcto desarrollo psico-biológico.

Al plantear la libertad de género como una imposición, en otros países que han optado por esa “libertad” en los niños han manifestado serios problemas de trastornos de identidad, sobre todo en los niños más pequeños que en muchas ocasiones se ven presionados por los propios “profesores” para experimentar acciones en busca de una identidad que, antes de su intervención, no evidenciaba ningún signo de tener problemas. Son decenas de videos los que circulan de profesoras de párvulos que les dicen que “lo que sienten es un estereotipo y que pueden ser lo que quieran, e incluso cambiar de sexo“, generando identidades débiles en los niños, con todos los problemas de inseguridad que les provocarán en el futuro.

La cantidad de riesgos para el futuro de los propios niños y para el ambiente de armonía dentro de las familias, colocándolos en la balanza contra los supuestos “beneficios” que presenta este proyecto de Ley, no justifican en lo más mínimo siquiera que esta iniciativa  haya ingresado al Congreso para su estudio. Se trata de una iniciativa basada en la ideología y en ningún caso en el bienestar de los niños.

La educación sexual es necesaria, pero debe ir de la mano de la edad de cada niño y la hipersexualización de nuestros hijos, con finalidades meramente ideológicas, debe ser considerada un crimen contra los propios niños y la sociedad.

 

 

Jaime Bellolio, el diputado UDI que quiere la sexualización infantil

El actual diputado por el Distrito 30 de la Región Metropolitana tiene 40 años y pertenece al partido Unión Demócrata Independiente (UDI), un partido de reconocida trayectoria de derecha y en algunos casos con posiciones bastante duras dentro de la histórica tendencia conservadora de dicha colectividad.

En ese escenario, quienes votaron por él en las últimas elecciones presidenciales seguramente esperaban un conservador que representaría sus ideas en el Congreso, pero se equivocaron.

Hoy este político está mostrando un inusual comportamiento en lo valórico. Se ha convertido en la piedra de tope para varios proyectos en los que él se desalinea y en algunas ocasiones de hecho ha sido el causante de que la posición de la derecha y del propio  oficialismo no tenga los votos suficientes para sacar adelante alguna iniciativa, o frenar iniciativas de la oposición.

El diputado UDI busca sexualizar la educación desde el parvulario

El errático comportamiento de este político de 40 años de edad que corresponde a lo que se denominó camada Millenials arribados al Congreso, no solamente está creando conflictos al interior de la tienda gremialista. Los mismos ciudadanos que confiaron su voto a este Diputado hoy se muestran fuertemente arrepentidos.  Isabel M. Rojas G. fue una de las personas que le concedió el voto en el Distrito 30 y hoy además de estar arrepentida nos indica “tengo miedo por lo que puede llegar a hacer este traidor. La Ley ESI que está siendo impulsada y defendida por este señor será el fin de las familias en Chile”.

Su preocupación no es exagerada. Bellolio es uno de los principales impulsores de esta Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que obliga a los establecimientos educacionales públicos y privados a impartir una malla de contenidos que administrará el MINEDUC, a niños desde el mismo jardín infantil. Es decir, se pretende con esta Ley (tal cual manifiesta el cuerpo del texto) “incentivar la sexualidad de los niños desde temprana edad, experimentar con ella y explorar otras formas de identidad sexual”. Esta Ley también incluye la orientación por parte del establecimiento para que los niños puedan “ejercer su derecho a elegir su propia identidad de género”. Es decir, que los niños puedan elegir ser hombres o mujeres no de acuerdo a su realidad biológica sino según su autopercepción. Junto a esto la Ley pretende imponer acciones dentro de los grupos de menores para que conozcan y experimenten los placeres de la sexualidad con diversas actividades alineadas con la diversidad que implican directamente hacer interactuar a los niños de todas las edades practicando actos de connotación sexual entre hombres y mujeres y otros directamente con el mismo sexo para que puedan definir “qué tendencia sexual les agrada más”.

Este proyecto de Ley nació de la mano del Frente Amplio en Septiembre de 2019 y el señor Bellolio lo apoyó de inmediato transformándose hoy en su principal defensor. Esta incomprensible actitud se deforma más aun cuando no vemos posiciones fuertes y claras dentro de la tienda gremialista criticando este proceder del diputado díscolo que se separa por completo de la línea que lo llevó a ocupar el escaño que ostenta.

La Ley ESI tiene consecuencias de tal magnitud al interior de la familia, que incluso castiga con multas y penas a los colegios que no la respeten y también a las familias que no estén dispuestas a someter a sus hijos a esta nueva forma de enfrentar la educación sexual exponiendo a los niños a situaciones que en cualquier sociedad con mínimos valores no serían aceptadas.

Cabe preguntarse a estas alturas cuál es el objetivo real de esta iniciativa impulsada por este diputado. Diversos especialistas, educadores y representantes de grupos de apoderados y de la familia exponen que sólo provocará una enajenación sexual en los niños y, las familias y centros de educación no tendrán forma de evadir este experimento progresista.

¿Podrá Jaime Bellolio entregar una respuesta indicando cuáles son los beneficios de una Ley que sexualiza la niñez? Hace unos días una agrupación de padres lo invitó a exponer este proyecto para que explique su posición. Bellolio ni siquiera respondió la misiva y es obvio, él sabe que no cuenta con argumentos que justifiquen esta Ley como necesaria para el progreso real de la sociedad, el cuidado de los niños y la importancia de la familia como pilar fundamental de una sociedad cada día más contaminada por ideologías sin sentido.

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