Blog Post

La Vereda TV Chile > Economía y Finanzas > Petróleo, poder y silencio: por qué Chile no puede ignorar lo que ocurre entre Trump y Delcy Rodríguez

Petróleo, poder y silencio: por qué Chile no puede ignorar lo que ocurre entre Trump y Delcy Rodríguez

En las últimas semanas ha emergido un fenómeno que está reconfigurando no solo la política venezolana, sino la geopolítica energética de América Latina. Lo que está ocurriendo entre Estados Unidos —encabezado por Donald Trump— y Venezuela —liderada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez— es mucho más que un simple cambio de gobierno o una apertura temporal. Es un reordenamiento de poder con impacto global, y Chile no está al margen de sus efectos.

La historia que se está escribiendo no gira exclusivamente alrededor de declaraciones o encuentros diplomáticos. Tiene su centro en algo concreto, material y estratégico: el petróleo venezolano, la gestión del mismo, y la influencia directa de Estados Unidos sobre su producción y comercialización, con la complicidad activa del liderazgo venezolano bajo Rodríguez.

1. Lo que realmente está en juego

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo probadas en el mundo, concentradas en el eje del río Orinoco. Esta condición por sí sola la convierte en un actor fundamental en cualquier reconfiguración energética global.

Sin embargo, la producción efectiva ha estado muy por debajo de su potencial debido a décadas de mala gestión, corrupción y deterioro de infraestructura. Desde hace años existía un mosaico complejo de sanciones, licencias y sanciones secundarias que frenaron la producción y exportación energética venezolana.

Lo que ahora ocurre no es casualidad: Estados Unidos está interviniendo de forma directa para, primero, estabilizar la industria petrolera venezolana; segundo, permitir exportaciones bajo su supervisión; y tercero, asegurar que estas operaciones se rijan por sus reglas económicas y legales.

Hoy, el secretario de Energía estadounidense anunció que viajará a Caracas para reunirse con líderes venezolanos y supervisar de primera mano el sector energético. Este es un signo inequívoco de que Washington no está jugando a la diplomacia convencional, sino que está en una verdadera estrategia operativa para influir sobre la producción y exportación de petróleo.

2. La tensión entre pragmatismo y narrativa

Después de la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero de 2026 por fuerzas estadounidenses, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada en un momento de transición política intensa. Desde entonces ha buscado combinar discursos nacionales con pragmatismo internacional, impulsando reformas dirigidas a atraer inversión extranjera al sector petrolero y reactivar la economía.

La aprobación de una reforma a la Ley de Hidrocarburos que abre el sector a inversiones foráneas es un ejemplo de este giro estratégico. Esta medida, celebrada por algunos como modernización, es interpretada por otros como una renuncia significativa al control soberano del recurso más valioso que posee Venezuela.

En este nuevo escenario, Rodríguez ha mantenido contacto diplomático con representantes estadounidenses —incluyendo encuentros con la encargada de negocios de EE. UU. en Caracas— lo que apunta hacia una pauta de cooperación delicada, con resultados económicos potenciales pero también con un enorme costo político y de soberanía.

3. Por qué esto importa para Chile y la región

3.1. Impacto en el mercado energético global

El petróleo venezolano no solo tiene valor por su volumen de reservas, sino por el papel que juega en los mercados globales. Si Venezuela pudiera recuperar niveles importantes de producción y exportación de crudo, esto tendría efectos directos e rápidos en precios globales y en esquemas de oferta mundial.

Aunque Venezuela está aún lejos de su capacidad plena, la posibilidad de que parte de su producción fluya hacia mercados como el estadounidense bajo supervisión directa de Washington es una variable que puede influir en precios, inversión y equilibrio del mercado energético. Eso afecta a todos los países importadores de energía, incluyendo a Chile.

3.2. Efectos diplomáticos y geopolíticos

Chile está inmerso en un mundo interconectado. Lo que ocurre en Caracas hoy tiene implicancias diplomáticas más allá de los términos de comercio.

Si Estados Unidos consolida una influencia prolongada sobre Venezuela y su industria petrolera, se estaría reconfigurando un eje geopolítico que articula intereses hemisféricos y globales. Esto no solo confronta a China —que antes tenía mayor influencia en Caracas— sino que también redefine alineamientos políticos en Latinoamérica.

Participación de China en el petróleo venezolano: de socio privilegiado a comprador sin ventajas estratégicas.

Esto puede poner a Chile en una situación de reinterpretar alianzas, prioridades económicas y estrategias de inserción internacional que antes no tenían tanto peso.

3.3. Efectos sociales y migratorios para Chile

No es menor el hecho de que Venezuela es uno de los países de mayor migración hacia Chile en los últimos años. La eventual estabilización o cambio profundo del contexto venezolano podría modificar flujos migratorios, retornos o redistribución de personas, lo que tiene impactos directos en políticas públicas, mercado laboral y cohesión social interna.

Además, con la apertura comercial y diplomática, el contexto latinoamericano puede orientarse hacia nuevos pactos energéticos, migratorios y estratégicos que vuelven a poner en la agenda temas que parecían resueltos o estancados.

Efectos indirectos del reordenamiento energético y geopolítico en Venezuela sobre Chile y la región.

4. El silenciamiento de debates y la narrativa dominante

Un aspecto que vale la pena destacar es que, mientras en la región este proceso se desarrolla con profundas implicancias políticas y económicas, en muchos medios predominan enfoques fragmentarios, centrados en una de estas palabras: “rendición”, “capitulación”, “victoria”, o “traición”.

La realidad es más compleja: lo que está ocurriendo es un juego de poder donde se combinan intereses energéticos, cálculos geopolíticos, negociaciones diplomáticas y adaptaciones pragmáticas de un liderazgo —el de Delcy Rodríguez— que intenta equilibrar supervivencia política con apertura económica.

Ese híbrido de intereses y relatos genera silencio en muchos debates profundos, especialmente sobre cómo esto redefine la soberanía energética, la autonomía diplomática y las reglas de participación en mercados globales.

Para Chile y para la región, este episodio no es una anécdota de política venezolana. Es una señal de que:

  1. El control del petróleo sigue siendo un factor determinante en las relaciones internacionales.
    Venezuela, por sus reservas, tiene un peso estructural que va más allá de coyunturas políticas.

  2. Estados Unidos está reconfigurando su presencia en la región, no solo discursivamente, sino operativamente.
    La visita del secretario de Energía estadounidense es prueba de una interacción profunda con el liderazgo venezolano.

  3. Chile no es un espectador, sino un actor indirectamente expuesto a estos movimientos geopolíticos.
    Por economía, política exterior y dinámicas migratorias.

  4. La narrativa dominante puede distraer de lo esencial, que es la transformación de reglas globales de poder económico y energético.
    Y este tipo de transformación tiene repercusiones que no se desvanecen en semanas o meses.

En este contexto, entender lo que está ocurriendo entre Estados Unidos y Delcy Rodríguez no es solo una cuestión de actualidad: es comprender un episodio que podría definir la posición estratégica de la región durante la década que comienza.

Vea nuestro episodio completo en La Vereda TV: