VIDEOS | La izquierda ataca en Estados Unidos

VIDEOS | La izquierda ataca en Estados Unidos

La muerte de George Floyd, responsabilidad de un procedimiento policial donde existió uso excesivo de la fuerza, se ha transformado en el detonante para una masa de latinoamericanos y afroamericanos que, incentivados por los gritos de revolución de la izquierda mundial, han intentado replicar la violencia que se impuso en Chile a partir del 18 de Octubre de 2019.

En la práctica, George Floyd es el “Catrillanca” norteamericano. El policía causante de su muerte se encuentra arrestado desde el viernes, sin embargo los gritos en las calles de varios estados norteamericanos, acompañados por sendas protestas con carteles, barricadas, saqueos e incendios, rezan “Justicia para Floyd”. Justicia que ya se está aplicando desde el mismo momento en el que ocurrieron los hechos. Entonces ¿Qué pasó realmente?

Ocurrió lo mismo que pasó en Chile. Ocurrió un detonante, una torpeza o un propósito por parte de un policía, y es la justicia quien determinar qué sucedió y aplicar las penas que correspondan. Así es como debe suceder en cualquier país civilizado, donde sus leyes se respeten y hagan respetar. Pero a partir de ese momento la izquierda vio una oportunidad única para introducir su ya ultra conocida estrategia del engaño, haciendo creer a miles de ciudadanos -principalmente afroamericanos y latinos inmigrantes- que “el Estado es un opresor y asesino”. Tal como lo hicieron en Venezuela años atrás, y hace unos meses en Chile.

Esa izquierda encontró eco inmediato en súbditos que se encuentran en el poder en los estados gobernados por activistas “demócratas”, quienes son el símil a nuestra izquierda. Encendidas declaraciones de estos personajes, respaldados por una prensa ávida de noticias en torno al caos, incentivaron a delincuentes y anarquistas a salir a las calles a saquear, incendiar, atacar a la policía con bombas molotov y gritar, cínicamente, “Justicia para Floyd”.

No se explica cómo el robo de televisores, carteras Louis Vuitton y electrodomésticos al por mayor, el incendio de las tiendas, supermercados, la destrucción de infraestructura pública y privada, el ataque a policías y destrucción y daño a monumentos históricos, podrían entregar “justicia para Floyd”.

Sin embargo los delincuentes y violentistas olvidan que se encuentran en Estados Unidos, un país que su presidente prometió que “jamás será socialista”. En los próximos días veremos de qué está hecho Donald Trump y cómo detendrá esta intentona que ha hecho la izquierda para sublevar a las masas, con el afán de imponer su fracasada ideología en un país que recibió a esa misma masa de violentistas con los brazos abiertos.

La siguiente es la galería de videos que registran los actos de todos aquellos que gritan “Justicia para Floyd”.

Una madrugada de terror en Santiago

Durante la madrugada de este jueves, 478 delincuentes fueron detenidos en diferentes ciudades de Chile por Carabineros tras múltiples hechos de vandalismo que terminaron con decenas de locales comerciales completamente destruidos y saqueados, cortes de tránsito, destrucción de señalética, mobiliario público y privado.

Ayer el Ministerio de Educación informó que sólo 22 establecimientos educacionales fueron tomados en el país, a raíz del llamado de la CES para un “tomazo”, que fue el origen de todo el vandalismo que se vivió en diferentes ciudades.

Los actos terroristas comenzaron a presentarse desde tempranas horas de ayer miércoles en varios puntos críticos de la capital y se fueron incrementando a medida que transcurría el día. Una vez que oscureció, la violencia comenzó a recrudecer por parte de los grupos que en un principio marchaban con gritos del “Apruebo” (para el plebiscito) y otros contra el Gobierno, para luego comenzar los desmanes.

En la Alameda con Las Rejas (Estación Central) fue donde se concentró la mayor cantidad de daños y vandalismo, tras un duro enfrentamiento entre cerca de 500 delincuentes y Fuerzas Especiales de Carabineros.

Mientras ocurrían los ataques a Carabineros, decenas de antisociales aprovecharon de destruir los accesos de diversos locales comerciales pequeños y medianos del sector y los saquearon por completo.

Durante la madrugada llegaron algunos de los propietarios de los comercios destruidos quienes, al ver lo sucedido y el nivel de los daños, declararon que a pesar de ser el único sustento que tenían para sus familias y el de algunos trabajadores que dependían de ellos, no les quedaba más alternativa que bajar las cortinas quedando sin fuente laboral.

En el sector poniente de Santiago ocurrieron diferentes delitos, tras los cuales fueron detenidos 38 antisociales, mientras en La Granja, otros delincuentes saquearon completamente un supermercado Santa Isabel, y tras labores de la policía se logró la detención de 22 criminales y la recuperación de algunas especies.

El total de delincuentes y antisociales detenidos asciende a 237 en la Región Metropolitana y 478 en todo el país.

La Primera Línea ¿Quiénes son?

Los ciudadanos observamos sorprendidos a un grupo de encapuchados que sin ningún escrúpulo cada día durante las tardes arremete en el sector de Plaza Italia bajo el escudo de capuchas y pañuelos cubriendo sus rostros para comenzar a provocar y atacar a Carabineros que custodian el lugar, generando duros enfrentamientos que son repudiados por un gran porcentaje de la población, y celebrados por unos pocos.

Se trata de la auto denominada “Primera Línea“, de quienes por su comportamiento inferiríamos que se compone por lumpen, delincuentes habituales y narcotraficantes a quienes les conviene mantener el conflicto encendido permanentemente.

Sin embargo este grupo de violentistas no sólo es integrado por lumpen y delincuentes. Un porcentaje de ellos son estudiantes universitarios y trabajadores que, de acuerdo a nuestras investigaciones, en su mayoría se desempeñan en el área de servicios. Al finalizar su jornada laboral, se reúnen en puntos estratégicos cercanos a Plaza Italia y llegado el momento modifican completamente su apariencia convirtiéndose en individuos anónimos dispuestos a provocar, atacar, destruir, incendiar y lo que sea necesario por mantener el caos y el miedo dominando las calles.

La mayoría de ellos no tiene militancia política, a pesar de sus consignas claramente izquierdistas no se reconocen comunistas o frente amplistas.

Su principal objetivo, de acuerdo a las declaraciones de uno de sus escuderos, es “disputar el poder porque los pacos (Carabineros) creen que por su rol en el Estado tienen monopolio sobre la violencia. De eso se trata, de demostrar nuestro poder”.

No se trata de demandas sociales para estos antisociales. Buscan apoderarse de sectores demostrando su superioridad física y estratégica frente al Estado. No es fácil lidiar con este tipo de grupos de tendencia anarquista, menos cuando existe un porcentaje no despreciable de la población que justifica su existencia y su violenta forma de accionar, y un Gobierno completamente incapaz de detenerlos por miedo a ser juzgado por “exceso de violencia en los procedimientos”.

Esta debilidad del Gobierno ha permitido que casi cinco meses luego de la arremetida que viene ocurriendo en Chile desde el 18 de Octubre de 2019, no solamente se haya fortalecido una primera línea integrada por individuos anti sistema. Hoy son varias “primeras líneas“. La original y más violenta o “dueña de la calle” formada por lumpen, más otras integradas por narcos, barras bravas, capuchas, liceanos, estudiantes universitarios e incluso adolescentes del Sename.

El clan ACAB (“All Cops Are Bastards”) dice actuar violentamente para que exista mayor dignidad social. De acuerdo a declaraciones efectuadas a nuestro infiltrado, “nosotros al contrario de Carabineros, tenemos ética porque no estamos ahí para atacar sino para defender a los manifestantes de los ataques de la policía“.

A pesar de que declaran no contar con liderazgos establecidos, han sido perfectamente capaces de organizarse de forma tal que dificultan gravemente la posibilidad de restablecimiento del orden por parte de Carabineros. Uno de los “peñasqueros” relata que han recibido algo de entrenamiento y estrategia de guerrilla para mantener vivo este grupo en las calles, y que uno de los principales objetivos es mantener el enfrentamiento a diario en el sector de Plaza Italia para que jamás se apague.

Al preguntarle por qué lo hacen, siempre apuntan a la dignidad. De acuerdo a su particular versión esta dignidad se consigue sometiendo a Carabineros bajo la violencia y de este modo al Estado.

“La gente nos quiere porque sabe que somos los únicos capaces de contrarrestar la represión de los pacos y garantizamos a los manifestantes que puedan expresarse con libertad en las calles” declara el mismo informante cuando le preguntamos qué percepción cree que existe de ellos en la ciudadanía.

Reconoce también que en la mayor parte de las oportunidades son ellos mismos quienes inician la acción violenta atacando con piedras y molotovs a Carabineros apenas ingresan a las zonas en las que se encuentran estos clanes. De esta forma se establece el principio de “terreno dominado” y le entregan a sus fans una imagen de conquista territorial que se ha convertido en un fin por sí mismo. Se sienten orgullosos de haberse convertido en los “dueños” de la Plaza Italia, el corazón neurálgico del movimiento social, hablando siempre del lugar como la “Plaza de la Dignidad“.

Mujer de la primera línea apuntando con balines de acero directamente a los manifestantes

Término que en ningún caso refleja el estado actual del lugar que hoy luce como un gran espacio de tierra y basura, rayados con insultos de toda naturaleza en prácticamente todas las superficies, poleras y trapos tendidos de lado a lado en la entrada de la clausurada estación de Metro Baquedano y la pérdida de todas las áreas verdes en los alrededores.

Lo cierto es que ante esta dominación territorial lo que podemos observar es sólo decadencia en nuestra ciudad. Provocada por un grupo que solo representa a una minoría que cree (y comprueba) que con violencia puede imponer cualquier discurso. Incluso aquel que destruye todo a su paso para “tener mayor dignidad”.

Al hacerle ver al entrevistado que una de sus mujeres estaba en ese momento disparando balines de acero con resortera hacia los propios manifestantes con el consiguiente peligro de pérdidas oculares resultado de esta acción, “Juan” (como se hizo llamar) sólo atinó a dar un empujón a nuestro infiltrado y luego se retiró corriendo para unirse nuevamente a la violencia que se desarrollaba a tan sólo 50 metros del lugar, en plena “plaza de la dignidad”.

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