Confrontando la violencia para proteger la libertad

Confrontando la violencia para proteger la libertad

Enrique Romo

Si los chilenos siguen insistiendo que las protestas de octubre pasado fueron justificadas y no violentas, es mejor que comiencen a repensar el asunto. La violencia ha sido el método para conseguir el tan anhelado cambio que algunos buscan, como otros pueden buscar una “volada” con la dulce marihuana.

La verdad es que, (vuelvo a la batalla), no se entiende la importancia de esto hasta que no se compara con lo que pasa en fronteras lejanas. ¿Recuerdan el incidente en que Gonzalo de la Carrera y Fabián Durán fueron violentamente asaltados, terminando el último apuñalado en San Bernardo cuando preparaban un mitin del Rechazo? Pues bien, hace unas horas, en Denver, Colorado, un mitín convocado para apoyar la labor de la policía fue atacado con igual, o incluso superior violencia, a la que tuvo que hacerle frente de la Carrera.

Un miembro de la legislatura de Colorado, un ex-soldado con experiencia de combate, indicó que esta ha sido la peor violencia que le ha tocado enfrentar fuera de una zona de combate y agregaba que había tenido suerte de escapar sin heridas de gravedad, como fuera el caso de muchos de los asistentes al mitín en la plaza pública.

Todo esto es obra de Antifa, con la “amable cooperación” de Black Lives Matter. Este acto de plena brutalidad fue ampliamente ignorado por la prensa, la que incluso se mofaba y ridiculizaba la suerte corrida por estas personas. En un artículo anterior, “Actitudes Suicidas” este comentarista denunciaba la participación de corporaciones multinacionales como Walmart, Apple, Microsoft y otros, que han donado cantidades muy significativas a BLM y lo mismo han hecho las ligas deportivas que han servido de “carteles promocionales” para la causa supuestamente “anti racista” de BLM.

En ese artículo también indicaba que BLM no es protector de los derechos de las comunidades negras y la cantidad de homicidios endógenos en esa comunidad, sobre todo de jóvenes delincuentes, es atroz. Y ha aumentado en 270% en las ultimas semanas dada la actividad insurreccional disfrazada de legitima protesta contra el “racismo sistémico” de la policía. Es pura brutalidad mafiosa, que amenaza a los políticos para que le quiten fondos a la policía y se neutralice su accionar de seguridad ciudadana. ¿Suena esto parecido a lo ya vivido en Chile? Y ¿Cuál es su fin? Ponerle fin al capitalismo e instaurar el socialismo y la “igualdad”.

Sin duda es parte del mismo fenómeno, alimentado por ideologías enfermizas y corruptas, orientado a desbaratar la sociedad que conocemos y apoderarse del mando que usarían con violencia y desdén por la opinión de la ciudadanía, de la manera en que las peores tiranías lo han hecho a lo largo de la historia.

Trump otra vez aparece como el solo político con el coraje de hacerle frente a esta insanidad y enfermedad y esta vez, se tiene que enfrentar con gobernadores, alcaldes y consejos municipales de ultra izquierda que parecen estar de acuerdo con la violencia y la destrucción de sus ciudades: Seattle, Minneapolis, Portland, Chicago, New York, Denver, Los Ángeles; quitándole la legitima protección a los ciudadanos de las mismas, especialmente pequeños comerciantes que ven sus negocios destruidos, quemados o simplemente arruinados por la violencia que espanta a sus clientes (¿Siguen las semejanzas con Chile?).

¿Cuál es la agenda? Neutralizar a la policía, amenazar a las cortes para que sus secuaces sean liberados rápidamente sin considerar la gravedad de las fechorías cometidas, y… usar los DDHH como legitima defensa en contra de la “verdadera legitima defensa” de la sociedad a través de sus cuerpos policiales.

Sin embargo, ante esta insanidad, el Senador por Texas, Ted Cruz, está proponiendo que los ciudadanos puedan demandar a los municipios cómplices de esta violencia, con indemnizaciones de alta monta por daños y prejuicios. Esto no lo hemos visto en el Senado chileno, pero algo así debería ser exigido por la ciudadanía.

Trump no es Pinera. El primero es fuerte en sus convicciones y tiene la piel muy dura. Se mueve contra viento y marea y, no tenemos que amarlo para entender que su enfoque es el correcto si lo que buscamos es preservar la integridad de nuestras sociedades libres.

El retiro del 10% no es sino un ejemplo más de la presión y amenaza de la violencia para violar leyes, constituciones y reglas. Las amenazas han sido funcionales para lograr la parte táctica de “cambiar la Constitución sin cambiar la Constitución”.

Esta una forma fascista -mafiosa de hacer política- es la guerra, que como explicaba von Klausewitz, es una extensión por otros medios de jugar a la política. Ante la guerra, no queda otra opción que enfrentar al enemigo con las armas necesarias, claro está, ¡como una forma de hacer política! Esto ya está sucediendo en EE.UU. y también en Chile. Solo que en Chile, solo un lado lo está practicando.

La guerra y la violencia son vistos como un continuo “liquido”, indiferenciado, por los Orates en jefe de los progresistas -deconstructivistas post modernos- marxistas. Odian lo concreto, como la historia, y quieren borrarla. Odian lo objetivo y, sobre todo, la verdad. Por eso es que lo único que les hará recapacitar es el duro encuentro contra la voluntad de la población decente y trabajadora de los países, que ya están hartos de los caprichos de unos nenes mal criados y con mentalidad asesina.

Carta a Senador Moreira

Senador Iván Moreira:

Me desiluciona su posición frente al asunto del retiro del 10%. Su posición carece de lógica y está totalmente equivocada. El Sistema de pensiones necesita reformas urgentes con la creación de pilares adicionales. Es en eso que debería el Senado de Chile concentrarse. Votar a favor del retiro del 10% resultará en una pérdida neta para los fondos de todos los afiliados y los montos reales serán menores al 10% por la devaluación en progreso.

Yo no me siento protegido por su decisión, al contrario, me siento agredido en mis intereses, así como muchas otras personas. Recapacite su decisión. No se juega a la política en base a sentirse presionado o no. La presión es parte del juego. Acaso Ud. repara en la presión delictual del día antes del voto en la Camara; ¿cómo le llama a eso? Esa es la presión que debería preocuparle, que es la que me preocupa a mi y a miles de chilenos. Los partidos políticos y los políticos están abandonando a la ciudadanía. Es una crisis moral, pero sobre todo de falta absoluta de inteligencia que juega directamente a las manos de la izquierda extrema que no tienen nuestros intereses en mente.

Por favor, reconsidere. Yo voté por Ud. Pero si no cambia su posición no podrá contar con mi voto otra vez.

Enrique Romo
Puerto Varas

Legítima Defensa ¿Quién impide el derecho?

Enrique Romo

Quizá el problema más grande que los chilenos honestos tienen hoy es no contar con el derecho de defenderse en forma contundente contra ataques que amenacen su integridad física, la de sus familias y vecinos, y su propiedad.

Una cierta perversidad ha buscado c-o-n-f-u-n-d-i-r (de fundir todo junto), es decir mezclar cosas que no son equivalentes y hacerlas equivalentes.

Esto comienza con el hecho que se confunde la protesta como expresión del derecho de expresión (que en ningún caso es absoluto), que se torna violenta con el derecho de expresión. Primero, no se considera que el ocupar una calle ya es una violación del derecho de libre transito de los demás, así como el crear desordenes y generar violencia que es una violación del derecho a una existencia tranquila, segura y pacífica. Cuando el Estado que tiene la obligación de defender los derechos de todos los ciudadanos, no lo hace hay una violación de los derechos humanos por omisión.

La historia perversa de la aplicación de los derecho humanos en este país, demuestra como se protege a los que realizan tanto actos de ocupación de espacios públicos, como actos de violencia, bajo el concepto del derecho a la protesta y de expresión que, en esta perversa versión, no permite una represión robusta y eficaz, porque inmediatamente le da paso a la denuncia de violación de los derechos de aquellos que cometen estos actos, poniendo en total segundo plano a la mayoría de los ciudadanos que deben sufrir la incomodidad, violencia, inseguridad e intimidación, sin que la ley los ampare, sin que el Estado se ponga de pie y desafíe la lectura tan parcial e injusta que los organismos -dichos especializados- en DDHH que favorecen tan claramente a los violentos y usurpadores que por casualidad siempre, eso es, 100% de las veces, son partidarios de políticas radicales de izquierda que creen que es legitimo chantajear y amenazar al gobierno legítimamente electo, e incluso lograr el poder por la fuerza, violando cada uno y todos los artículos de la constitución que rige al país.

Segundo, se confunde la “buena voluntad”, con no neutralizar decididamente actos de violencia que amenazan la integridad y propiedad de ciudadanos en la 9ª Región; por tener de alguna manera, o según alguna interpretación de sendos convenios firmados sin pensar en las consecuencias que tanto la firma de estos convenios como su aplicación, tienen sobre la gran mayoría de los ciudadanos en esa región. Cuando lo que se produce es idéntico a actos de terrorismo o de guerra, solo hay una opción y esa es usar todo el poderío armado del Estado para eliminar tales manifestaciones perjudiciales para personas, propiedad y desarrollo económico y social de la región.

Tercero, en actos de violencia a todas luces delictuales, sin motivación política, el sistema de justicia parece imponer los mismos criterios que en las circunstancias ya descritas más arriba, con el objetivo de reprimir eficazmente estos comportamientos tan dañinos para la comunidad. En todos estos casos se deja ver el fracaso del Estado como garantízador de los derechos de la ciudadanía.

¿Como corregir esta situación?

Lo fundamental es entender que los derechos no pueden ser “absolutos” sino acotados y dependientes de las consecuencias y motivación de los actos que hemos descrito con anterioridad.

Debe ser establecido que la garantía de mantener los derechos personales e individuales -es decir, derechos civiles, que se han dado a llamar derechos humanos, que de nuevo confunden los derechos naturales con lo que hoy son derechos asociados a actividad política militante y a derechos personales leídos como absolutos en el caso de delincuentes- deben ser garantizados por el estado o cualquier institución nacional o internacional, SOLO Y SOLO SÍ la persona que reclama tales derechos y recibe protección a los mismo por parte del Estado, NO VIOLE LA LEY CON SUS ACCIONES CONTRA LOS DERECHOS DE TERCEROS O LA PROPIEDAD DE ESTOS.

Los radicales pondrían el grito en el cielo ante tal propuesta, pero hay que preguntarse ¿existe otra forma de mantener un orden social razonable y ventajosos para todos, sin que el Estado puede actuar sin las limitaciones que observamos en estos días y que ofenden, incomodan y dañan profundamente a la gran mayoría de los ciudadanos de este país?

Las calles no son para ocuparlas arbitrariamente y sin autorización. La propiedad publica o privada, no existe para ser mancillada, destruida o dañada en cualquier forma que sea; y las regiones no existen para ser escenario de rebeliones o insurrecciones violentas y asesinas sin que el Estado intervenga con toda la fuerza de la ley.

Esta es la primera parte de la legitima defensa, es decir la defensa del Estado a favor de sus ciudadanos. La segunda parte, es la de los ciudadanos para ejercerla con el objeto de defender su persona, su familia y su propiedad.

Queda claro que la legitima defensa es interpretada de una manera totalmente desprendida de la realidad de las cosas. Falsas “proporcionalidades” entre contundencia del ataque y contundencia de la defensa parecen jugar un rol muy desventajoso para los ciudadanos honestos.

Si me atacan con un cuchillo y me defiendo con un revolver ¿he usado fuerza excesiva? Esta supuesta proporcionalidad es verdaderamente una perversidad. La interpretación no considera el estado mental y la motivación de lograr el objetivo del delincuente. ¿Importa entonces cómo y con qué uno se defienda y, más aun: ¿importa cuál sea el desenlace resultante en contusiones o heridas serias o incluso en el deceso del atacante?

No, no debería importar. Porque de acuerdo a lo propuesto, el atacante en el momento de actuar, debe perder todos sus derechos. Incluso el derecho a la vida, por lo que sea cual sea el resultado de la escaramuza, el que se defiende no tiene por que comparecer ante tribunales para justificar su acto de defensa, ni aquellos que puedan representar al atacante, herido o muerto, tampoco tienen ningún derecho de extraer compensación o resarcimiento alguno del que se defendía para frustrar el cometido del delincuente.

Este tema ha sido discutido inextenso en Italia y en España, donde la idea de la proporcionalidad de la defensa parece tener (o haber tenido) una importancia critica en la defensa de los que actúan en defensa propia. Mas aun, la evidencia sobre la delincuencia en ciudades americanas demuestra que, en aquellas ciudades y estados donde la segunda enmienda se hace valer y las personas tienen derecho a tener y portar armas, el numero de casos de asalto o robo violento es significativamente inferior a aquellas ciudades o estados donde se imponen limitaciones a la posesión y uso de armas de fuego.

En Chile, el control de armas ha sufrido modificaciones que han limitado el acceso a poseer y portar armas. Esto, sin duda deja a muchas personas en indefensión. Y mas aun, las limitaciones de su uso para legítima defensa, también hace que peligre la vida de personas honestas a favor de los derechos de delincuentes, violentistas o terroristas que no deberían tener validez de acuerdo a lo propuesto en este articulo.

Matar las AFP: Ignorancia, Desidia o Maldad

Enrique Romo

Recientes eventos en el circo de tres anillos llamado Congreso de la República, han dejado en claro que el país se debate entre dos dimensiones: una ignorancia profunda que se escuda detrás de una emoción muy fuerte, generalmente llamada envidia-odio; y, por otra parte, la desidia y perversidad de grupos humanos que parecen moverse al ritmo de la canción de los Rolling Stones: “Simpatía por el Diablo”.

El tema de las pensiones es, para decir lo menos, un asunto complejo, por lo que se presta para ser un detonante de estos extremos de la ignorancia, la desidia y la maldad; componentes centrales en la motivación y el comportamiento humano.

Sin virtud, sin verdad es difícil hincarle el diente a un tema complejo. En tales materias, la historia es la única ciencia: lo que otros han hecho y ha fracasado, no se debe repetir…. a menos que se decrete que todo es relativo y que no hay verdades absolutas. Esa es la base de la desidia y la ignorancia, un subjetivismo que se come la cola con argumentos circulares, contradicciones, e incoherencias y que… en algún momento termina por partirse la cara contra el poste que siempre estuvo ahí, pero que se argumentaba que su existencia era cuestión de opinión.

En este planeta, el valor se crea de un solo modo: a través de los intercambios entre personas y grupos. Esto es una verdad absoluta, claro está considerando la fuerza de la gravedad como dato logístico fundamental. Otra verdad absoluta es que, si los intercambios son libres, se crea no solo valor, sino que también se mejora a la sociedad entera, que pasa a ser sólida y estable. La tercera verdad absoluta es que, si se elimina la libertad, la sociedad pasa a ser tentativa e inestable. La historia lo demuestra y lo documenta con lujo de detalles…a menos que queramos “reconstruir esa historia” con museos de la memoria que son un monumento a la “senilidad social”.

Hay una cuarta verdad absoluta y es que el ser humano expresa una perversidad infinita que en el pasado se interpretaba como el trabajo del demonio, sembrando confusión, equivoco, mentiras y engaños. La realidad es obviada y reinventada de acuerdo con una imaginación febril por lo que, como en el caso de Shakespeare en las brujas de Macbeth, “lo bueno es vil y lo vil es bueno”.

Cuando por años no se ha enseñado en las escuelas públicas que el valor se crea en intercambios libres, sino que por esquemas de “robo” por parte de los poderosos, cuando se cuestiona la riqueza por ser “sucia” y no la base de la civilización, no es sorprendente que las personas se empecinen en insistir que un sistema complejo de pensiones basado en el ahorro personal es injusto, y disfuncional. No se repara en que los sistemas del pasado no funcionaban, empobrecían progresivamente. Había toda clase de inequidades: mi propio padre forzado a jubilarse a los 60 años el año 1962, de un alto cargo ejecutivo en Ferrocarriles, recibió una pensión no reajustable. Cuando mi madre comenzó a recibir montepío después de su muerte el ano 1970, ya era una pensión desvalorizada y el ano 1973 ya era un pedazo de papel que tenia mas valor que el monto indicado en el cheque. Así que háblenme de “memoria histórica”, de hechos y de injusticia. El sistema antiguo era de no olvidar.

El sistema actual tiene sus problemas, pero son todos “perfectibles, como dijera José Pinera en un ahora famoso programa de televisión. El problema central es que el aporte máximo de un 10% es insuficiente y debería estar mas cerca del 20% para lograr un 70% del promedio de ingreso en los últimos anos de trabajo. Pero eso no es todo. Las lagunas en la cotización deben evitarse ya que estas impactan muy negativamente en la pensión final.

El otro problema es que la idea de un “ahorro forzado” es poco atractivo en un país históricamente pobre y así la idea de que un aporte voluntario a través de APV compensaría el porcentaje bajo de cotización o incluso las lagunas, es aún más aborrecido porque la gente quiere gastar para hoy y no pensar en el futuro. Este problema, por lo demás, no es único en Chile y afecta a todos los países, incluyendo los más afluentes.

Quizás el problema que convierte al sistema en una estructura vulnerable, es el hecho que solo se sustenta sobre un pilar y que a pesar de tener un pilar “solidario”, este no se topa a menudo con el pilar contributivo ya que sirven a dos públicos distintos: los que contribuyen y los “más vulnerables”. Una forma seria de mejorar todo esto podría ser contemplar pilares mas firmes y mas diversificados para crear un cuadro interrelacionado, pero más sólido.

Los fondos de AFP han rentado más allá de toda expectativa y se ubican en sitiales privilegiados en el mundo, pero el problema de bajas cotizaciones y lagunas, “aportillan” al sistema que no responde a las necesidades de la mayoría.

En comparación, Canadá tiene un sistema que, compartiendo algunos rasgos con el sistema chileno, aparece como un modelo digno de seguir para mejorar el sistema chileno.

Este sistema ha estado ahí por bastante tiempo por lo que no se entiende que no haya habido un interés en estudiarlo y emular los aspectos mas relevantes para los trabajadores chilenos.

Sistema Canadiense Resumido

El sistema canadiense tiene hasta 6 pilares que se complementan y aumentan las opciones y el bienestar de los pensionados.

En primer lugar, legislación que data de la primera guerra mundial, instituyó un sistema de pensiones “universales” para todos los ciudadanos (Old Age Security- OAS). Con 40 años de residencia en el país, ciudadanos y residentes permanentes pueden recibir el máximo de esta pensión que al día de hoy significa unos $300.000 pesos chilenos al mes. Esta pensión, que la reciben todos los que cumpliendo los requisitos la solicitan, en el caso de personas de mayores ingresos, estos la “devuelven” en su declaración de impuestos de fin de año. Debo aclarar que este beneficio que se paga de ingresos tributarios generales, es “para todos los ciudadanos” y no solo para aquellos que lo necesitan, como es el caso de las pensiones asistenciales, que son mas parte de bienestar social y no de previsión social.

En la década del 70, se instauró un programa contributivo, muy similar al sistema AFP, denominado Canadá Pensión Plan (CPP). La característica de este es que contribuyen el empleado y el empleador en una cuenta personal. Al comienzo este programa era administrado por el gobierno federal. Pero en los años 80, se decidió que se debería licitar esta administración a expertos financieros privados que invirtieran los fondos con mejores resultados. Las comisiones que estos expertos financieros cobran al gobierno federal son superiores a las comisiones que las AFP le cobran a los cotizantes chilenos. Dentro de este esquema se contemplan las pensiones de sobrevivencia y pensiones de invalidez.

La suma de estos dos programas puede ser un mínimo suficiente para permitir que muchos pensionados sobrevivan de forma digna. Sin embargo, si así no fuera por lagunas en los aportes al CPP u otros motivos, se puede acudir a un programa de suplemento, Guaranteed Income Supplement. Este último aporta la diferencia hasta un mínimo considerado suficiente para gastos básicos. En esto, GIS no es equivalente a las pensiones solidarias ya que cubren a un grupo más amplio, sobre todo, miembros de la clase media. Junto con OAS, GIS se “suma” al ingreso derivado de CPP (AFP) y esto favorece a la clase media, mientras que en Chile esto no sucede de la misma forma.

Canadá también cuenta con APV, llamado Registered Retirement Savings Plan. Funciona básicamente como el APV, un programa de ahorro adicional voluntario con márgenes de aporte máximo al año y con beneficios de postergar pago de impuestos sobre los montos enterados anualmente. La diferencia con APV es que mucha más gente lo usa, no solo porque los canadienses ganan mas que los chilenos, sino que porque el incentivo de ahorro es la postergación del pago de impuestos. En Canadá, 80% de los trabajadores pagan impuesto a la renta (2ª categoría en Chile), mientras que en Chile solo 20% lo hacen. Los retiros de estos fondos están sujetos a impuestos según el tramo correspondiente al beneficiario para cada año en particular, pero en el retiro de fondos se retiene una escala progresiva de impuestos partiendo del 10% hacia arriba.

Otro componente, mas reciente, pero muy interesante, es la cuenta de ahorro libre de impuestos (Tax Free Savings Account – TFSA). Esto no tiene beneficio de postergación de pago de impuestos, pero todo el crecimiento que ocurra dentro de esa cuenta no paga impuestos. La máxima contribución anual es de Can$6,000 (dólares canadienses), unos $2.500.000 pesos chilenos. Se puede contribuir cualquier monto, pero no se puede exceder el máximo establecido. En tiempo de exuberancia bursátil, esta cuenta puede ser una herramienta muy potente para asegurar crecimiento de patrimonio para los pensionados.

Por último, están los planes de pensión privados que establecen algunas corporaciones y los diferentes niveles de gobierno (municipal, provincial y federal), además de profesiones y oficios (doctores, camioneros, profesores, trabajadores de la construcción, etc.). Estos ingresos se suman a todo lo anterior y reflejan la importancia que se le da a la previsión que va de la mano con una industria financiera de gran envergadura y prestigio. Como anécdota, unos de estos planes el Ontario Teachers Pensión Fund, es dueño de la mitad de Saesa, demostrando que en materia de pensiones la inversión y la incidencia positiva en el crecimiento económico van de la mano, por lo que es inconcebible que políticos no entiendan esto y ataquen las bases de riqueza necesaria para el financiamiento de las pensiones que favorecen a la población.

En Canadá, queda claro que la arquitectura del sistema depende mas de las inversiones en el sector privado, que, de los ingresos del gobierno federal. Esto permite que se pueda tener un servicio público de salud que representa un gran alivio para la población en términos de no tener que realizar desembolsos ante vicisitudes de la salud humana.

Oponentes al sistema actual en Chile

La izquierda en Chile parece haber radicalizado su postura respecto a un sistema de capitalización individual, en parte debido a una ideologización absurda de la realidad y de una especia de puritanismo respecto al dinero, la empresa privada y los vicios que se adscriben al sistema demonizado como “capitalista”.

Es como si muchos “intelectualmente imberbes” en el Congreso creyeran como auto de fe, que no es correcto favorecerse de un sistema de libre emprendimiento y mercados libres.

La izquierda juzga la libertad que hace posible adquirir más abundancia y reducir la pobreza como “éticamente” contaminada y punto seguido, apunta a limitar esa libertad a través de un mayor control estatal, donde lo arbitrario y lo ideológico, reinan por sobre lo racional, lo razonable, lo verdadero.

Niegan las virtudes de la fórmula y por eso apuntan a derribar el sistema de pensiones tan central para el desarrollo económico del país. Lo cierto es que buscan poder y el sistema de libre empresa no necesita de sus burdos puntos de vista y menos de sus consejos sobre políticas internas. Por eso buscan a través del poder del Estado, mientras mas grande mejor, limitar, intimidar y entorpecer la gestión de la economía libre. Esa es desidia pura y maldad, sin duda.

No quieren entender la realidad por lo que es, e inventan narrativas febriles y distorsionadas. Tiene una audiencia de ignorantes, que no ha tenido educación y a los que se les ha llenado la cabeza de fórmulas excluyentes respecto a la creación de valor, los que aplauden y celebran al ver las conquistas políticas que prometen una falsa liberación, pero que terminan en llanto y desesperanza una vez que los objetivos anti-libertad consiguen sus propósitos concretizados en un estado socialista como es el caso de Venezuela, donde en las promesas todo sería posible, pero nada se logra.

La dependencia en los hechos es algo que la izquierda en general evita, como el gato al agua. La izquierda prefiere mantener el aspaviento como manera de argumentar, rasgar vestiduras y apoderarse de una plataforma alta desde donde gritar a los cuatro vientos su superioridad moral, que no es más que un grotesco monigote disfrazado de ángel con un relleno de mentiras y distorsiones. Por eso les gusta presentar casos de personas “que han trabajado toda la vida” pero no reciben pensión. Se les olvida decir que han trabajado, pero no han cotizado…como en cualquier sistema de pensiones, sea donde sea.

Se les olvida también mencionar las numerosas lagunas de cotizaciones que presentan muchos pensionados que enfrentan una vida de pobreza y frustraciones con pensiones paupérrimas. La solución propuesta es darle “pensiones dignas” a todos, sin tener en cuenta si han contribuido o no al sistema, confundiendo convenientemente lo que es un sistema de bienestar social con un sistema de previsión social, que son diferentes y deben mantenerse separados conceptual y administrativamente.

El voluntarismo inmaduro que subyace estas posiciones políticas desatinadas es parte de una visión ideológica, donde el trabajo y el esfuerzo no cuentan para nada en los cálculos previsionales, lo cual no es solo equivocado, sino también enormemente dañino a los incentivos necesarios para mantener una sociedad que necesariamente debe apoyarse en la producción de riqueza, en bienes y servicios, para ser sociedad funcional y próspera.

Asimismo, se les olvida que no hay civilización sin riqueza o abundancia y que por lo tanto los incentivos al trabajo y la creatividad productiva son fundamentales y no se deben alterar so pena de producir decadencia y ruina, algo en que la historia es inequívoca. También se les olvida que si no alimentamos al caballo que tira el carro o al buey que tira el arado, terminaremos en un estado paupérrimo como se observa en todos los paraísos socialistas igualitarios cuya sola exportación parece ser la estrategia insurreccional para tomar el poder y arruinar a las sociedades que demuestran una cierta capacidad de desarrollarse y darle mayor bienestar a su población.

Racionalidad y Estrategias

Por estas razones la racionalidad del sistema de pensiones basado en el ahorro individual es fuerte. Este mismo sistema se aplica con variaciones locales en Estados Unidos y en Canadá, amén de existir sistemas gubernamentales como el Social Security en USA (quebrado desde hace tiempo), y el más eficiente Old Age Security en Canadá.

Queda claro que, a mayor nivel de desarrollo en los países hay más componentes que pasan a constituir el sistema de pensiones que como en las varillas de una rueda de bicicleta, hacen al sistema mas fuerte y resiliente. Chile no puede estar basado en un solo componente como hasta ahora y cualquier reforma debería considerar la experiencia de Canadá.

Apostar por el ahorro y la inversión de estos en la economía local y mundial es sin duda la fórmula más racional para asegurar un seguro mejor. Por esta razón se debe defender el sistema actual y apresurar una reforma rápida del mismo.

En Chile el rol del Gobierno no está bien definido y puede necesitar una ampliación de responsabilidades para estabilizar y legitimar un sistema que debe verse como un solo sistema con varios componentes. La adopción de un programa como GIS en Canadá sería un avance y prestaría apoyo a la muy vilipendiada clase media. Asimismo, un concepto de universalidad como en OAS, puede dar dividendos de largo plazo a través de un aporte estatal al momento del nacimiento de todos los recién nacidos, independiente de su estatus socio económico. Esto aseguraría un porvenir que puede ayudar a capear las caídas que muchas familias de clase media acomodada han sufrido y de las cuales no se han podido recuperar. Un fondo de largo plazo sería una inversión inteligente y una valorización de cada ciudadano chileno.

Esta hibridación del sistema no tiene nada de extraordinario. Es la aplicación pragmática del buen sentido para estabilizar las cosas y evitar angustias y sufrimientos innecesarios. Pero esto no significa que la participación del Estado tenga que tomar la parte del león como pretende la izquierda, eliminando la exposición a las oportunidades de los mercados financieros y de valores que ofrecen crecimientos que el Estado por sí mismo no puede dar ni garantizar a menos que sea a través del engaño de la prensa de billetes. Esa exposición al mercado libre es una manifestación del consenso de una sociedad ante la importancia de la libertad que al recibir los beneficios puede también demostrar largesse a través de muchas iniciativas filantrópicas donde se aplica el sentido tan importante como el de la libertad al principio de fraternidad en la comunidad con buenas obras.

Hay que velar por el bienestar de la economía y de la comunidad, que es la que permite que estos ajustes puedan mejorar la situación de todos. Siguiendo principios utilitarios como el que dicta: el mayor beneficio para el mayor número, solo posible, en mi opinión si se cuida “la gallina de los huevos de oro”.

Como toda ave, la gallina de los huevos de oro, hay que verla del punto de vista de su capacidad productiva de bienes de alto valor y no por el sabor de su carne. La izquierda sin embargo insiste en arruinarle la vida y el hábitat a esta magnífica criatura sin querer tomar en consideración la delicadeza y conocimientos con que se le debe tratar. Es la “indigestión” de inmadurez del pensamiento de izquierda la que impide que pueda ver la realidad por lo que es y no por lo que imagina como un” sistema injusto”. Los hechos están a la vista, e incluso los (ex) comunistas chinos entienden perfectamente las virtudes del sistema productivo de libre empresa (aunque no tan libre en el caso chino quizás), que les ha permitido sacar a casi 500 millones de la pobreza extrema y elevarlos a un nivel de clase media acomodada. Es que los chinos, a pesar de la torpeza de Mao y su revolución cultural y experimentos chiflados que costaron la vida a 70 millones de almas, supieron en su interior guardar los valores de su cultura confuciana, con el respeto a sus tradiciones, a los mayores, a los ancestros, a la familia, al trabajo, al esfuerzo y a la palabra de honor empeñada; todas cosas de las que reniega la izquierda que ve el sistema de libre empresa como un simple blanco para alterar y destruir. La ausencia de pragmatismo y el poco apego a los hechos hacen que la posición de la izquierda sea una de total negatividad y animo destructivo, quizás con el afán de justificar la corrupción que se está produciendo en nuestras sociedades por lo que culpan exclusivamente al “sistema” (capitalista).

El que insiste en mantener que la realidad es una cuestión de puntos de vista, es alguien interesado en defraudar, en engañar. En síntesis, en mentir. Y eso es lo que la izquierda esta haciendo con respecto al sistema de pensiones en Chile. No es difícil ver que esto es una cuestión de mala voluntad y de ánimo destructivo para obtener apoyo fácil de gente mal informada y quizás, desesperada por una variedad de razones. Lenin incitaba a sus “cuadros” a trabajar para “agudizar” las contradicciones del sistema capitalista.

Eso es lo que la izquierda esta dispuesta a hacer por Chile, es decir, destruirlo. No aceptar que el sistema de libre empresa es el único que genera verdadera riqueza. la que puede llegar a todos los hogares si se insertan seriamente en un sistema de agregación de valor, sistema en el cual el ahorro personal y la inversión sabia pueden producir resultados asombrosos para una gran mayoría. Solo se necesita apuntalar la estructura actual que, a pesar de su idoneidad en muchos aspectos, necesita una puesta al día. El Estado puede ser fundamental en esta tarea, pero se requieren interlocutores serios e informados. Son dos aspectos que están ausentes por ignorancia, desidia y maldad.

Nadie Sabe para quien trabaja… o el arte de encontrar a alguien a quien odiar

por Enrique Romo

George Orwell en su 1984, describe la necesidad de la hora de odio para que la gente tuviera libertad de expresión, aunque fuera de odio. Los tiempos modernos nos han dado varias figuras a quien odiar en diferentes épocas y lugares. Sarkozy, en Francia, no hace tanto era una de esas figuras; George Bush otra (aunque fuera más desdén que odio). Hoy sin embargo ese odio está concentrado en la figura de Donald Trump. No hay medio televisivo o escrito que no comente negativamente, o que no elija los reportajes más desfavorables para vilificar su imagen. Los canales chilenos ocupan valiosos minutos en eso, sobre todo ahora que John Bolton, ex colaborador de Trump en materias internacionales, ha escrito un libro lleno de “evidencias” negativas” contra el presidente americano, aunque su publicación este en duda por estar bajo disputa legal ante las cortes.

La Casa Blanca busca prohibir la publicación del libro, argumentando ante todo que Bolton ha violado la ley de seguridad al tratar de publicar material altamente sensible, para lo cual requiere de una dispensación especial del Ministerio de Justicia, cosa con la cual Bolton y su abogado no cuentan.

Bolton es un personaje “halcón”, de postura dura en la política exterior americana. Sirvió bajo Bush JR, y fue instrumental en la guerra en IRAK en busca de armas de destrucción masiva. Trump nunca estuvo de acuerdo con esa guerra y, evidentemente, no estaba de acuerdo con los consejos de Bolton, por lo que lo desvinculo unos meses después de haberlo traído a bordo, cosa que dice haber hecho porque gente cercana le pedían que le diera una oportunidad y también porque a él le gusta tener puntos de vista contrarios en sus consejeros. Bolton no es una figura bien amada en Washington, y ciertamente no entre los demócratas; pero independiente de los US$ 2 millones de adelanto por su libro de parte de Simon and Schuster (¡Oh dinero, sucio dinero!), los demócratas lo han adoptado como un huérfano digno de protección, dado el valor que tiene para ese partido de repartir basura sobre Trump antes de la elección presidencial de noviembre.

Los países “del rebote” -así llamaba un amigo a Latinoamérica- porque no originan nada, sino que copian y adaptan las cosas para lograr máximo sensacionalismo. Chile no es excepción, y como tal su prensa y los medios le dan la bienvenida a noticias parciales y escandalosas, sobre todo si se trata de un posible descalabro del hombre más odiado del mundo. Dándole sitial preferencial a esa noticia, contribuye a satisfacer el ansia de sangre de sacrificio que promete tener y así “cumplir con el deber de la prensa de informar”.

En este ejercicio de odiar, caen moros y cristianos. Comentaristas de derecha atacan a Trump por su estilo y porque temen que haga un ‘” daño irreparable al mundo”. ¿Qué es eso de “pararle el carro” a China (nuestro principal socio comercial!), de decirle a los miembros de la OTAN que dejen de abusar de la generosidad americana y que “se pongan” con recursos como lo prometieron; o enfrentarse a la ONU y “cantarles la verdades” sobre sus organismos y amenazarlos con cortarle los fondos como de hecho se hizo con la OMS, o de dejar de participar en ellos, como en el caso de la Comisión de DDHH, o simplemente no aceptar su validez, como en el caso de la Corte Penal Internacional? Claro todo eso puede llevar a algunos a pensar que eso puede llevar a un daño irreparable, sobre todo si estaban acostumbrados a rendir pleitesía y a esperar beneficios de estas asociaciones cercanas de conveniencia.

Pero Trump ha sido claro de un principio. Él dice no ser el presidente del mundo ni su protector. El es el presidente de los Estados Unidos de América y se debe enteramente a la protección de los intereses de ese pueblo y por lo tanto actúa en consecuencia. ¿Se podría criticar a Trump de hipocresía por su discurso y su actuar en ese sentido? No olvidemos que antes de la pandemia los niveles de empleos y los logros de la economía americana eran históricos…y según los logros parciales en estos momentos en que se trata de salir de las restricciones de la pandemia; se dice que, en el primer semestre del 2021, EE. UU. estaría al mismo nivel de vitalidad económica que antes de la pandemia. ¿Preocupante, no es verdad? Ciertamente para sus enemigos políticos que no tienen con que atacarlo objetivamente, ni siquiera de demostrar preferencia partidista. Después de todo Trump reacciono instantáneamente a los requerimientos de estados específicos ante la pandemia, y los gobernadores de esos estados, demócratas todos, como en Nueva York, Nueva Jersey y California, han reconocido el apoyo y colaboración incondicionales que Trump les presto para atender la urgencia con la que se enfrentaban.

No solo eso, Trump es recurrentemente acusado de racismo, siendo esa el arma mas barata y vulgar de los demócratas hoy por hoy. Sin embargo, Trump respondió -pre COVID- con una reforma penal que daba segundas oportunidades a presos miembros de minorías, lo que ha sido alabado por lideres de las comunidades negras especialmente desfavorecidas por la justicia penal. Asimismo, ante los desgraciados eventos en Minneapolis asociados al asesinato de George Floyd, Trump reacciono de inmediato con seguridad y vigor, poniendo los recursos del FBI a disposición para que se investigue a fondo y se haga justicia. Al mismo tiempo, organizo mesas redondas para discutir reformas al actuar policial y crear nuevos estándares de conducta policial, cosas que distan bastante de ser muestras de racismo, sino mas bien gestos de preocupación por las minorías desfavorecidas, que además ha reforzado con programas de ayuda socio económica para barrios y sectores urbanos, mayoritariamente habitados por minorías raciales.

Para mayor referencia, no se puede acusar a Trump de fomentar la guerra ni de desplegar mas tropas en forma espuria o amenazante. El mundo no esta en mayor peligro hoy que ayer, en el periodo de la guerra fría o posteriormente. Entonces cuando se escucha a Bolton hablar de la “incapacidad de Trump” de hacerle frente a sus pares internacionales, como en el caso de Putin, del cual Bolton dice que “juega a la payaya” con Trump; tenemos que preguntarnos: “Where’s the beef”?, (Donde está la carne en esta hamburguesa vegetariana); porque, no nos equivoquemos, Trump ha impuesto las sanciones mas fuertes contra Rusia, sin parangón en la historia de los dos países, y sin embargo Putin ha estado muy callado en su esquina, sin decir ni hacer nada fuera de lo normal ya que parece saber que Trump lee su estrategia con antelación y tiene mas de una jugada en su manga. Después de todo, no es por nada que Trump es el autor del manual del “Arte de la Negociación”.

Por lo tanto, si esa es la “bomba” que contiene el libro de Bolton, este parece no ser más que una “bomba de ruido”. Las especulaciones que se escuchan sobre el contenido del libro basados en “supuestas copias filtradas” del mismo, ya han sido debidamente negadas por testigos, funcionarios del mismo gobierno en que sirvió Bolton, que también estaban en la misma reunión que él, dejando así un escenario de dimes y diretes donde es difícil visualizar como el libro en cuestión podría dañar a Trump. Mas aun el asunto de si Bolton violo la ley no es menor y podría costarle todo el adelanto de Simon & Schuster y aún más, incluyendo la cárcel.

Por lo tanto, y ahora me dirijo a los compatriotas de la derecha que atacan a Trump aprovechando el viento favorable traído por Bolton y su acto de traición e indiscreción profesional, piénsenlo bien, piensen ¿para quién están trabajando?

El mundo esta cambiando a velocidad pasmosa, y eso implica que los supuestos acerca de como conducirse en la vida política también deben cambiar. Trump ha traído un nuevo estilo a la política y ha desafiado situaciones y estructuras que él considera hipócritas y en relación con las cuales, no esta solo. Si hay algo que Trump ha logrado es que el vendaval de la globalización comercial se posicione sobre bases mas equitativas y justas, y en lo interno, liberar la actividad emprendedora del peso de la carga burocrática. Esto, si se emulara, podría devolverle fuerzas y abrir más opciones a nuestras economías devastadas por el impulso industrial chino y ahora, el COVID.

Trump ha puesto en aviso a China sobre sus comportamientos arrolladores en controlar los pilares del mundo moderno como en el caso de G5 y su avanzada en el Pacifico, y China sabe que Trump tiene la determinación de actuar si fuese necesario. Esto no es malo ni para Chile ni para China. China no es nuestro enemigo y es un valioso socio comercial…pero no significa que no tenga planes que perjudiquen el futuro de este país a largo plazo, para avanzar el suyo.

En lo interno, Trump realizo una mesa redonda sobre PYMES y revitalización económica en la Casa Blanca hace dos días junto a los gobernadores de Nebraska y Oklahoma. En ese video se puede advertir el interés que Trump pone en escuchar y animar a sus interlocutores. Su estilo no es agresivo ni descuenta la opinión de otras personas, y estas le agradecen no solo la invitación a participar, sino también la ayuda efectiva que Trump y sus colaboradores han puesto a disposición para ayudar el esfuerzo de pequeños emprendedores en sobrevivir la pandemia. Un Trump afable y atento en esas imágenes dista mucho de ser el ogro o el enemigo de la humanidad o del orden mundial que algunos quieren pintar. Los esfuerzos de su gobierno van en la dirección de apoyar el esfuerzo y la iniciativa de todos los americanos, sin distinción de raza o situación social. En ese sentido es un líder genuino y amante de su país. Por lo tanto, atacar a Trump porque pretenda recomponer el orden mundial sin desaventajar a su propio país, no es una estrategia inteligente. Trump al centrarse en el bienestar de su propio país, no solo nos muestra una senda válida para Chile, sino que también puede ser nuestro mejor aliado en reconstruir nuestro vilipendiado país.

Desconfianza: La tercera crisis que vive Chile

Por Enrique Romo

Hace algunos años, Francis Fukuyama escribió su libro titulado Trust, en que resumía, desde su punto de vista, lo que la confianza significaba para los países y las sociedades. En resumen, la confianza, y mejor aún las confianzas, son….TODO. Sin ella o ellas, no pasa nada, es como andar desnudo en las estepas con 25ºC bajo cero: no circula la sangre, se adormece la iniciativa, y el cerebro y órganos vitales dejan de funcionar.

En Chile hemos vivido desde hace tiempo en una situación de falta de confianza, agudizado desde el 18 de octubre del año pasado, en una insurrección donde lo que parecía buscarse era poner en cuestión absolutamente todo en la sociedad, bajando así la confianza en el país a cero o C, paralizando la actividad, la iniciativa e incitando al temor del otro a tal punto que no pudiera haber comunicación y menos negociación inteligente o creación de riqueza. La pandemia vino simplemente a empeorar esa situación de desconfianza, esta vez por ser otro, un posible “peligro letal” de contagio involuntario.

Un tal ambiente, se habría beneficiado con un movimiento de unidad y acuerdo, ayudando un tanto a recobrar un mínimo de confianza y a “descongelar” al país para empezar a trabajar más inteligentemente, pero desgraciadamente, a pesar de la pandemia, la estrategia de algunos sectores de seguir minando las confianzas y “quitando el calor vital” al cuerpo social, no ha disminuido. Por eso no nos debería extrañar ver un pronóstico oscuro y enredado que hace perder las esperanzas a una población vapuleada por los eventos de meses y una economía a la baja producto de políticas inadecuadas de gobiernos anteriores.

La cura para ese mal está en liderazgos efectivos que, en tales circunstancias son vitales en crear un “foco de energía” que haga que los bordes de ese foco inundados de desconfianza, violencia y caos se desdibujen y disminuyan su nefasta influencia lo suficiente para no entorpecer una gestión eficaz hacia un futuro económico más robusto y dinámico.

EEUU, sorpresivamente para algunos, se ha visto afectado por una onda temporal de violencia y destrucción muy parecida a la violencia insurreccional, quizás más enraizada, de Chile. Sufriendo el mismo asedio del virus y también experimentando el mismo nivel de odiosidad de una oposición ultra negativa (nunca ha reconocido una sola cosa buena de la administración) , malevolente (trato de deshabilitar al presidente con mentiras y falsas acusaciones de colusión con Rusia) y caustica (demuestra su odio hacia lo que el presidente valora: la familia, la libertad, la propiedad privada, la Constitución), EEUU parecía condenado a una situación pantanosa como la de Chile que amenazaba su futuro. Sin embargo, la realidad resulta ser muy distinta. EEUU ve hoy con entusiasmo la recuperación del impulso creador en los números de su bolsa y niveles de empleo, no solo sorteando con éxito la pandemia y las vitriólicas críticas de su manejo, sino también superando la negatividad y los impedimentos reales e inventados para una mejor sociedad que la oposición trata de imponer.

Fuera de las diferencias obvias en el nivel de desarrollo de ambos países y del poderío económico de EEUU que Chile simplemente no posee, hay un elemento, sin embargo, que si es esencial entender y que hace la diferencia en la circunstancia de ambos países ante el futuro y la prosperidad. Ese elemento es la capacidad del liderazgo en mantener un foco de energía tal que sea capaz de desdibujar la negatividad de la oposición, la destrucción y nihilismo de los violentistas y los lastres de la epidemia; y siga proyectando un optimismo sin límites y una promesa de despejar la pista para el despegue económico con todos los beneficios de empleo y mayor prosperidad que recaigan en la población afectada tanto por la destrucción y violencia de sus fuentes de ingreso por una parte, y la pandemia, con la paralización e imposibilidad de generarlos.

Esto debería poder reconocerse en nuestro medio: Piñera comenzó su campaña con la idea de un futuro mejor; implicando que la economía seria la marea ascendente que elevaría todas las embarcaciones, repartiendo oportunidades y prosperidad. Para el presidente Trump este tema ha sido constante y presente en todos sus discursos a pesar del sesgo contrario de la prensa, el odio hacia su persona de vastos sectores de la sociedad, y la colusión de sectores de la burocracia y sistema de seguridad para desbaratar su administración. La diferencia hoy es que Piñera -que ha sufrido males similares- en su liderazgo debilitado, abandono ese foco de promesa de prosperidad y no uso la administración para facilitar el desarrollo económico. Mas aun, permitió que las amenazas de violencia e insurrección le quitaran el foco de energía necesario para el progreso económico, reemplazándolo por un mensaje basado en políticas de redistribución y parches a muchas deficientes situaciones como la de las pensiones; y abandono la defensa de las instituciones como fuera el caso de comprometerse (a modo de salvavidas) a una consulta sobre una posible nueva constitución.

Trump, al contrario, nunca cedió ante la insurrección. No se dejó intimidar. No dejo que le quitaran el foco de energía, plantándose firme ante gobernadores y alcaldes de circunscripciones progresistas, exigiendo poner fin a la insurrección, llamándola por su nombre, contrario a lo que hiciera Piñera que categorizara lo que ocurría a fines del 2019, como un descontento social legítimo. Trump también coopero a fondo con los gobernadores progresistas de Nueva York, Nueva Jersey y California, en proveer los materiales necesarios para el manejo de la pandemia y que estos últimos y la administración federal anterior, habían olvidado de procurar. En esto último Pinera no ha fallado y ha sido eficaz, pero si ha evitado hablar de la violencia delictual aun presente, intimidado tal vez por la amenaza de usar la mañosa interpretación de los DDHH en su contra.

Hoy, y a pesar de la pandemia y la violencia destructiva se observa un “estallido” de optimismo en EEUU y sus mercados apuntan a una recuperación clara y cierta, con promesas de un repunte que incluso pudiera superar la prosperidad que existía antes de la pandemia. Trump toma la bandera y sigue animando a las personas a creer en América y a hacerla grande de nuevo. En ningún momento pierde el foco de energía y aun en los peores momentos, ha mantenido la grandeza de su país, de su sistema (perfectible, sin duda) y la confianza en un futuro prometedor para todos.

Piñera por su parte, ha logrado ganar puntos de aprobación en los sondeos, en parte por su adecuada gestión de la crisis sanitaria, pero aun no es capaz de recuperar la bandera de la promesa económica para reponer el foco de energía que desdibuje la negatividad y vitriolo de sus opositores. No ha utilizado la comparación favorable de Chile con relación a sus vecinos, en donde se podría sugerir la grandeza de su sistema (sin duda, perfectible) tanto institucional como económico, y que sirviera para contagiar a la asustada clase media de un orgullo nacional y de un optimismo necesarios que no estén solo basados en promesas vacías. Piñera ha jugado como la selección de antaño, a la defensiva, conformándose con empates, a sabiendas que así no se gana.

Ante tal vacío de liderazgo necesario para la reanimación del país en lo social y principalmente en lo económico, la sociedad en general debe auto inyectarse ese entusiasmo, adoptando el foco de energía que ayude a ver lo posible y no solo dificultades infranqueables. Piñera no parece tener en su persona ese liderazgo ardiente de un Lord Byron en la lucha contra “el turco” para liberal el mundo clásico del yugo Otomano, pero debe encontrarlo en alguna parte. Debe recobrar su fe en el sistema de libre empresa, el único capaz de sacar al país de su letargo y decadencia. Debe diseñar las reformas necesarias, pero no destructivas de lo positivo logrado hasta ahora. Pero lo más importante debe persuadir a la clase media de invertir sus talentos para la creación de riqueza y esmerarse en salir adelante creando la prosperidad perdida, en parte. Pero a la vez, Pinera debe indicar el camino de la organización espontanea de la clase media comprometiéndola a una labor de acudir en ayuda de los más afectados por “las crisis”, haciéndoles ver que no están solos, que el estado no es necesario cuando la gente se entre ayuda. Es el caso de la Fundación Los Lagos en Acción, que representa un esfuerzo enfocado de ayudar y desarrollar de un grupo de individuos interesados en hacer del país algo grande y bueno. Estas soluciones pasan por la articulación de las poblaciones locales en cada región en organizaciones espontaneas (que ya parecen estar operando en varias regiones) que logren poner el foco de energía al centro de sus vidas y desdibujen el mal y la violencia descerebrada que ven a su alrededor y que algunos ya consideran como crónica. Es ese el liderazgo necesario para conseguir ese foco de energía para la creatividad y la creación de un futuro prometedor, donde nunca se pierda la idea que la confianza es el mayor bien que una sociedad pueda darse a si misma si no se descuida y deja que al caos y la mentira se apropien de la misma.

Cuando el distanciamiento social ya no importa

Por Enrique Romo

Si hay algo que la “crisis’ o “estallido” en EEUU -conocido por algunos como “insurrección oportunista anárquica”- ha hecho por el mundo, es clarificar el grado al que la política ideologizada, progresista de izquierda, penetra el discurso funcional del día a día y cómo esto podría determinar el curso de la historia.

Lo que era importante y urgente solo ayer y se hacia cumplir con penalidades severas en algunos estados, es hoy algo sin importancia. La tacita aceptación de los desmanes por parte de las autoridades de algunos estados, donde no se respetó el tan mentado distanciamiento social, y donde la turba vociferante no portaba máscaras y las gotas de saliva rociaban el ambiente, así lo demuestra.

¿Habrá contagios a partir de este estallido delictual? Muy probable. ¿Habrá penalizaciones para los responsables? Poco probable.

La pandemia del Coronavirus, con sus protocolos de cuarentena totales, emergencias y alarmas, insistencia en el lavado de manos y el distanciamiento social, ha pasado repentinamente a segundo plano. Hoy el centro de atención esta en “estallido social” provocado por el homicidio de un hombre, visto como ejemplo de racismo sistémico contra la población negra, y que lleva al enjuiciamiento de una sociedad entera por los sectores más radicales, que la critican como irremediablemente discriminatoria y desigual. Así se da rienda suelta al actuar violento que, por una de esas casualidades, coincide con un periodo preelectoral en el país. Con esto se quiere definir, si no, imponer, la agenda y el sentido de la lucha política, para los próximos meses.

El Coronavirus que había servido de plataforma para criticar brutal e incesantemente al gobierno federal, ahora hay otra plataforma, quizás más potente y movilizadora de algunas minorías étnico-raciales y sobre todo jóvenes radicalizados. El Coronavirus a pesar de su peligro letal, ya no es tal en los noticieros. Se cayo por si solo y a pesar de que la actividad económica es lenta debido a precauciones de buen sentido, ya no se habla de lo importante que es cuidarse y aislarse.

En la inconfundible y habitual formula progresista, la realidad se define según sentimientos e intereses del momento. Hoy, según trabajadores progresistas de la salud, el suprematismo blanco, representa un riesgo sanitario mayor que el Coronavirus, porque aumenta las diferencias materiales que desfavorecen a las minorías raciales y favorecen a la mayoría blanca dominante.

Esto no es teatro del absurdo, ni Alicia en el país de las Maravillas, es verdad. En marzo se decía que la supuesta colusión del presidente Trump con Rusia y luego con Ucrania para, en el primer caso, ganar las elecciones del 2016 y en el segundo, para desrielar la campaña de su rival Joe Biden; ponía en peligro al país y la democracia. Se ocuparon dos años y se gastaron US$ 45 millones en ese proceso, sin encontrar ninguna pista que corroborara lo que se tomaba como ciencia cierta, de que Trump había ganado gracias a esa colusión con Rusia. A pesar de que Trump fuera deshabilitado por la Cámara de Representantes a propósito de la supuesta campaña sucia en Ucrania en contra de Biden, el proceso no prospero en el Senado y todo volvió a cero.

De Rusia a Ucrania el foco fue cambiando. Por un tiempo el manejo de la crisis del Coronavirus era la mejor base para atacar a Trump. De pronto y partir del terrible homicidio de George Floyd por parte de un policía blanco de Minneapolis, todo se fue por otro lado, como un barco azotado por grandes olas que lo hacen casi capotar por el deslizamiento de su carga. El racismo sistémico, que se insiste es evidente en el homicidio de George Floyd, es lo que les permite a grupos radicales violentistas hacer el trabajo sucio de la izquierda demócrata, creando caos y destrucción en un movimiento altamente exitista y fraudulento. En esta revuelta, la prensa y los demócratas encontraron otra base para atacar a Trump sin cuartel y para exportar “buenismo”. De acuerdo con estos, la indiferencia de Trump pone en peligro no solo la democracia sino también la unión del país y el bienestar de las comunidades raciales minoritarias, que son las más vulnerables, sobre todo ante lo que se da en llamar el suprematismo blanco cuyo objetivo sería acabar con la comunidad negra.

Lo fraudulento de esto, es que antes del comienzo de la pandemia, las políticas de Trump habían conseguido crear niveles históricos de más y mejor empleo, para las minorías, con aumento de ingresos. ¿Como puede considerarse eso como indiferencia o racismo sistémico? Por otra parte, el mayor enemigo de la juventud negra marginal es la misma juventud negra marginal. Mas homicidios de jóvenes negros son cometidos por otros jóvenes negros en arreglos de cuentas pandilleros, y si bien miembros de esa comunidad están encarcelados en proporciones más alta que su porcentaje en la población total; es también cierto que cometen más delitos violentos que otros grupos. Por lo que, si existe una preocupación de las policías frente a estas comunidades, es por esta razón. Sociológicamente, Walter Williams así como Shelby Steele y Thomas Sowell, todos distinguidos miembros de esa comunidad en lo académico, están de acuerdo en que las políticas asistencialistas instaladas en los gobiernos demócratas desde Roosevelt hasta Johnson, han contribuido grandemente e la disolución de la familia negra y con ello, a la ausencia de la figura paterna en los hogares, dejando en descontrol a los jóvenes que se dejan llevar por la influencia de los diferentes grupos y pandillas en sus barrios. Este punto de vista es confirmado por otros comentaristas negros como Larry Elder, y el Dr. Ben Carson, ahora ministro de la Vivienda en el gobierno de Trump. Asimismo, las malas escuelas en los barrios negros, hace aún más difícil la salida de estos jóvenes de un ambiente corrosivo por medios legítimos. El trafico de droga y la delincuencia común son las formas de ganarse la vida para un numero no poco significativo en la comunidad negra.

El despegue de la recuperación de la actividad económica en EEUU que ya ha dado señales de prometer tanto o más prosperidad en los próximos dos años, que, en los últimos tres años, suena las alarmas para demócratas y ultraizquierdistas, por lo que, el ataque frontal de los extremistas tiene como propósito descarrilar ese progreso económico y demostrar así el fracaso del sistema y del gobierno de Trump en particular y así impedir su reelección. Para sostener su postura extrema, argumentan que el capitalismo y el “racismo sistémico” de la sociedad americana, van de la mano, y siendo sistémicos, no tienen solución sino es a través de la transformación total y revolucionaria de la sociedad completa. Si a los chilenos de buena voluntad esto les suena familiar, no es coincidencia, es un ejemplo mas que lo que el mundo enfrenta es una “pandemia” ideológica diseñada para transformar el mundo y acabar con la supuesta injusticia capitalista a través de la justicia social revolucionaria, orientada utópicamente a arrasar con las limitaciones impuestas por el estado-nación y las estructuras verticales de sus instituciones.

Naturalmente, y por registro histórico conocido, esta postura es utópica y por lo tanto imposible. Su uso devela la mentira que contiene y que, si llegara a ser realidad, al menos en el control político de la sociedad, esto se vería rápidamente transformado en una dictadura tiránica y feroz, limitadora de la libertad, y productora de miseria y desesperación.

Al centro de este movimiento que ha prendido con fuerza en diferentes países, provocando grandes manifestaciones de protestas, esta el movimiento Black Lives Matter (BLM), creado hace algunos años, y que ha ido mutando de su origen ambientalista y LGTB, a una organización capaz de provocar enorme caos a diferentes niveles de la sociedad, intimidando a políticos tibios para que expresen “buenismo” como Trudeau en Canadá que se arrodillara el domingo durante una manifestación en Ottawa, o Mitt Romney ex candidato republicano a la presidencia, que participara en una de las manifestaciones de BLM repitiendo los lemas. BLM determina agendas con su intimidación de figuras mediáticas que se pliegan a su narrativa, como en Minneapolis donde el consejo municipal sugiere eliminar el departamento de policía, y donde su alcalde, que se niega a llevar esto adelante, es vilipendiado y marginado. BLM también se esmera en reclutar miles de niños y jóvenes blancos para que denuncien su propia cultura y civilización, resultado de largos años de adoctrinamiento en las escuelas públicas de EEUU.

Se progresa entonces a partir de una estrategia de, primero, deslegitimizar la elección del presidente Trump, para luego pivotear y atacarlo por incompetencia al no detener la pandemia, para después cerrar el ciclo de engaños y mentiras con el detonante del asesinato de George Floyd, y pasar a un ataque frontal de toda la sociedad americana como racista e inherente e irremediablemente desigual.

Como el Coronavirus y sus brazos adherentes, Black Lives Matter y sus asociados de Antifa, también pretende adherirse a las células sanas de la sociedad americana y apropiarse del legado del movimiento por lo derechos civiles que Martin Luther King creara, movimiento que ayudara a la sociedad americana a crecer como una sociedad de tolerancia y derechos. Pero King rechazo absolutamente la violencia y la destrucción. King no buscaba destruir el sistema capitalista sino hacer que el sistema reconociera a cada hombre por el valor de su carácter y no por el color de su piel. Es una mentira mas que este movimiento o fenómeno pretende vender como legítimo.

Si nos trasladamos a Chile podemos ver interesantes paralelos y similitudes, tanto en estrategias, narrativa y tácticas. Los tiempos actuales son función de una tecnología que permite expresar la imaginación a niveles insanos, pero también de organizar mentes frágiles e infelices, a unirse a un movimiento liberador de las angustias existenciales que siempre acechan a la humanidad. La búsqueda de una salida racional a todo esto pasa necesariamente por el coraje de enfrentar la mentira con la verdad y el convencimiento de que la libertad merece cualquier sacrificio por lo que el trabajo es mucho y arduo.

 

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