Se espera fuerte ola migratoria hacia Chile para el 2021

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Dentro de los países de Latinoamérica, Chile se proyecta como el que se podría recuperar de mejor forma a partir del 2021, cuando la pandemia por Covid-19 sea, es de esperar, sólo un mal recuerdo.

Esta proyección, que es respaldada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), atraerá a miles de extranjeros para llegar como migrantes desde países de la Región que en su mayoría estarán viviendo serias dificultades y altos niveles de pobreza.

De acuerdo a lo expresado en este sentido por el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, Chile está necesitando una nueva legislación para enfrentar esta situación que, tomando en consideración que el país no estará en ningún caso en su mejor momento, tendrá serias dificultades para recibir a cientos de miles de migrantes.

El problema de la solidaridad entre países en una situación inédita como la actual es que un país en dificultades puede colocar en serias dificultades a otras naciones. Al recibir a una gran cantidad de migrantes que llegan a un país en el que los índices de cesantía también serán altos, el Estado se debe hacer cargo de algún modo de proporcionarles las necesidades básicas como vivienda, alimentación y salud.

Lo que propone el Gobierno es que no se desate una ola migratoria como la vivida entre 2017 y 2018, cuando ingresaban 400.000 personas por año, pues de acuerdo a un estudio reservado en manos del Ministerio del Interior, esas cifras podrían repetirse e incluso aumentar a contar del próximo año. Así, el proyecto de discusión inmediata que se discutirá este lunes en el Senado busca que el arribo de los extranjeros sea seguro y controlado, llegando a cifras de entre 100.000 y 200.000 migrantes al año.

Mientras la mayoría de los países están anunciando un cierre de sus fronteras para poder enfrentar de mejor forma los complicados tiempos que se vienen para todos, José Tomás Vicuña, del servicio jesuita para migrantes, se opone a cualquier regulación sosteniendo que “es un error mirar la migración desde un punto de vista económico”. El problema que tienen personas como el señor Vicuña es que él no es quien paga los costos de las políticas públicas que exige, sino los demás chilenos que alimentan al Estado y a los propios jesuitas con sus contribuciones vía impuestos.

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