¿Quién repara a Carabineros tras las falsas acusaciones?

Anuncio

Desde el 18 de Octubre pasado los chilenos hemos sido testigos de numerosos actos de violencia en las calles que se repetían a diario paralizando la industria y el comercio que se vieron afectados por la incertidumbre reinante en el ambiente y la falta de garantías que entregaba el Gobierno para reabrir un supermercado quemado, una farmacia o miles de pequeños comercios saqueados y sus trabajadores amedrentados. Se trataba de hordas de delincuentes dispuestos a lo que fuera para lograr tres objetivos principales: robar todo lo que estuviera dentro de los locales, destruir la infraestructura privada y pública y, denostar la imagen de Carabineros y del Gobierno ante la opinión pública.

Para poder conseguir estos objetivos, se prepararon en base a múltiples grupos, algunos de guerrilla (“primera línea”) y otros orientados a los robos y saqueos. Mientras los primeros distraían a la policía destruyendo e incendiando infraestructura, los segundos aprovechaban el momento para robar y saquear. Todo esto bajo el cómplice amparo de la prensa que, en su gran mayoría, tildaba estas acciones como “manifestaciones pacíficas”, a pesar de los más de 5000 efectivos policiales heridos de diversa gravedad por guerrilleros que destruían las calles y lanzaban  bombas molotov contra vehículos y personal uniformado.

De este modo la prensa construyó un mito alrededor de estos violentistas, a quienes denominaban “manifestantes” a pesar de las evidencias. Se encargaron de mostrar solamente las imágenes donde Carabineros aparecía “reprimiendo” a jóvenes víctimas de la “brutal represión” e invitaban a sus paneles solamente a aquellos diputados y dirigentes políticos que adhirieran “con la causa”. Jamás mostraron las imágenes donde se mostraban los motivos por los que Carabineros detenía con la fuerza a estos violentistas, aunque lamentablemente para esta prensa sesgada dichas imágenes si estaban disponibles en las redes sociales y poco a poco se comenzaron a viralizar.

De este modo los medios se encargaron de inventar una realidad que traspasaban a sus audiencias. Una realidad creada por un sector político interesado únicamente en instalar una Asamblea Constituyente por medio de un “proceso constitucional” y, para conseguirlo idearon, diseñaron y crearon una estrategia que comienza a ejecutarse a partir del mismo 18 de Octubre de 2019.

El motivo de la izquierda para realizar toda esta maniobra sin importar los costos que tendría el país y los ciudadanos era uno solo: recuperar por este medio el poder que perdieron en las últimas elecciones presidenciales, tomarlo y asegurarse de mantenerlo en el tiempo. La fórmula democrática demostró no ser efectiva para ellos, por lo que había que recurrir a medidas más drásticas.

Para ello necesitaban una prensa izquierdizada a la que poco le importara la objetividad, y esa prensa ya venía preparándose hace décadas. Desde las mismas escuelas en las universidades.

Todo parecía ir bien. Fue necesario realizar algunos sacrificios en las propias filas para obtener mayor adherencia de la ciudadanía a esta supuesta causa, entre ellos destacaron tres hechos que para ellos eran emblemáticos y debían ser repetidos a diario en la prensa con análisis político en el que participaban periodistas, alcaldes, diputados, senadores, presidentes de partidos, e incluso por presión se obligaba al propio Gobierno a tomar parte del bando que demonizaba a Carabineros por actuar con excesiva fuerza “reprimiendo a ciudadanos pacíficos que se manifestaban por sus derechos sociales”.

Estos tres hechos emblemáticos fueron:

  1. Gustavo Gatica y la pérdida de la visión de ambos ojos del fotógrafo debido a un tiro de escopeta antidusturbios por parte de Carabineros.
  2. La “tortura y violación” que sufrió el ejemplar estudiante de medicina de la UC, Josué Maureira, en una comisaría cuando fue injustamente detenido.
  3. La existencia de un centro de detención y torturas creado en medio de las manifestaciones en la estación de metro Baquedano.

Es en base a estas tres situaciones, ampliamente difundidas por la prensa, que se crea un mito en el colectivo nacional instalando la idea de una policía violenta, provocadora y excesivamente represora.

Sin embargo los tres “hechos emblemáticos” de la izquierda han ido cayendo uno tras otro así como decenas de otras situaciones.

Centro de Torturas en Estación Baquedano

Esta fue la primera acusación efectuada contra Carabineros y el propio Gobierno, que habría permitido la instalación de un centro de detención y torturas dentro de las instalaciones de la estación de Metro Baquedano, bajo la propia Plaza Italia.

Numerosos políticos y el Instituto Nacional de Derechos Humanos se hicieron presentes en el lugar para investigar los hechos ampliamente denunciados por la prensa con el apoyo de políticos de izquierda que exigían sanciones ejemplares contra Carabineros pues incluso en el lugar estaba “desapareciendo gente” que era llevada a su interior. Esta terrible información fue replicada por supuesto por todos los medios internacionales, ya que constituye una clara y cruel violación sistemática a los derechos humanos de los manifestantes pacíficos que eran detenidos por una policía violenta, irracional y “asesina”, como se repetía constantemente en la prensa, en gritos de manifestantes y en pancartas y rayados por todas las ciudades.

Tras las graves acusaciones donde los políticos fueron parte importante de la amplificación de éstas en las redes sociales y en sus constantes apariciones en los medios de prensa, se inició una exhaustiva investigación en las que participaron el propio INDH y peritos para rastrear cualquier traza de violencia o detenciones que hubiesen ocurrido al interior del lugar. No se encontró nada, y se desecharon todos los cargos efectuados contra la institución, incluso el propio Sergio Micco, director del INDH, tuvo que desmentir públicamente los hechos.

Sin embargo los políticos que alentaron esta falsa tesis del centro de torturas, no han hecho una sola declaración para aclarar la situación a sus “seguidores”, quienes en muchos casos o guardan silencio cómplice hasta la fecha, o continúan repitiendo hechos que demostradamente no son ciertos.

Pérdida Ocular

En el caso de Gustavo Gatica, meses después de ocurrido el incidente recién aparecen las imágenes en video que demuestran que Gatica no era un fotógrafo realizando su trabajo, sino que se trataba de un violento guerrillero que se encontraba en pleno combate contra Carabineros provocándolos, lanzando piedras y gritando contra ellos en medio de una turba. No se encontraba al frente de la “línea de ataque” sino en medio de ella precedido por decenas de violentistas. Y sin embargo en algún momento que la cámara no alcanza a advertir, el antisocial es tomado por compañeros de guerrilla, sin que ninguno de ellos haya acusado recibir ningún tipo de impacto, y momentos después lo muestran con los ojos ensangrentados.

Además de no ser un fotógrafo que realizaba su trabajo sino un violento guerrillero urbano, Gatica fue herido en algún momento del cual no existe ninguna prueba visual ni testimonio de testigos. Sin embargo el informe médico detalla que el rostro no presenta heridas adicionales en la piel alrededor de la zona ocular, y no es posible determinar con qué tipo de objeto sufrió el daño que lo llevó finalmente a perder la visión en ambos globos oculares. Atendida la distancia a la que se encontraba defendiéndose de los ataques Carabineros, el hecho de que la víctima no se encontrara al frente de la turba de violentistas, y la falta de daños en la zona alrededor de los ojos, hoy las sospechas se tornan contra sus propios compañeros, esos que se encontraban a su alrededor cuando de pronto el joven se gira y camina acompañado por dos a tres personas, como registra el video.

Estudiante de medicina torturado y violado por Carabineros

Se trata de Josué Maureira, quien fue detenido por Carabineros al momento de sorprenderlo saqueando dentro de un supermercado en Pudahuel. Una vez dentro de la celda en la comisaría y a la espera de ser formalizado, el joven estudiante de medicina de la Universidad Católica habría sido torturado y violado por siete Carabineros luego de ser trasladado a otro lugar. Eso de acuerdo a sus declaraciones. El ruido en el escenario periodístico fue de tal magnitud, que el ladrón no sólo no fue formalizado por su participación en saqueos sino que fue elevado a nivel de martir por los medios. Fue invitado a diversos canales de televisión donde se destacaba que, por su condición de gay, habría sido abusado por estos criminales Carabineros. El pueblo, la ciudadanía, nuevamente se compadecía de esta nueva víctima de una policía represora y despiadada, y además del propio afectado se sumaban a la querella la Universidad Católica y el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

La mentira se hizo esperar varios meses para ser revelada a la jueza que lleva el caso. Muy a pesar de la fiscal, del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y de la propia Universidad Católica que se hicieron parte del proceso contra Carabineros que se mantuvieron detenidos y con medidas cautelares por 5 largos meses, se demostró hace pocos días con pruebas suficientes para la justicia, que todo el relato del antisocial era mentira y había falseado toda su declaración con el único objetivo de perjudicar a la mayor cantidad de Carabineros posible. Además Maureira continuó acusando a uniformados luego de ser detenido por otros hechos en Temuco un mes después, en tanto que todos los testigos incluida su propia abuela, indicaron que no había ocurrido nada.

Ni la prensa, ni la UC ni el INDH se han pronunciado aun para entregar disculpas por haber protegido a un delincuente mitómano que también los engañó a ellos haciéndolos partícipes de acusaciones falsas contra una institución que ha sido injustamente criticada y atacada por diversos sectores políticos y civiles del país.

Cabe hacer notar que tanto la institución de Carabineros de Chile como los siete uniformados de forma individual, están entablando una querella contra Josué Maureira y contra todos quienes resulten responsables por estos hechos.

La política por sobre la verdad

En este juego insurreccional iniciado en Octubre por la izquierda chilena, en el que las piezas a mover han sido una engañada ciudadanía como tablero, la prensa como peón del movimiento y Carabineros como las víctimas finales, han existido víctimas.

Es cierto, hay registro de lamentables incidentes en los que inocentes que se manifestaban de forma pacífica resultan dañados al encontrarse de pronto en medio de verdaderos campos de batalla creados por la primera línea que, bajo el pretexto de “preparar las calles para que los demás pudiesen manifestarse”, atacaba a cualquier Carabinero que se acercara a la zona donde ellos se encontraban. La “primer a línea” está conformada principalmente por delincuentes con prontuario criminal, como se ha demostrado tras numerosas detenciones a estos antisociales.

Sin embargo la verdadera víctima de lo que se ha denominado el “estallido social” ha sido la institución de Carabineros. Se trataba de la Institución con mayor aprobación y cariño por parte de la ciudadanía hasta antes de estos hechos. Esto no convenía a la izquierda que necesitaba hacer caer su imagen para que la ciudadanía les perdiera el respeto y apoyo. Y así fueron maniobrando para lograr ese objetivo imprescindible para conseguir su meta final: llegar al poder sin que existiesen fuerzas de orden que lo pudieran impedir.

La llegada del Covid-19 desaceleró la partida, el juego habría tomado un inesperado giro no previsto por los ocultos organizadores de u peligroso juego para la institucionalidad y la democracia chilena. A partir de Abril ya no se producen nuevos enfrentamientos con Carabineros y, existe un aparente regreso a la “normalidad cívica”.

Sin embargo ya este fin de semana comienzan a aparecer diversos llamados en las redes sociales, efectuados por la izquierda y replicados nuevamente por políticos de esa corriente, para ir a paro a fines de Abril y otros para salir a las calles a manifestarse “sin temor a un virus inventado por Piñera”. También comienzan a aparecer videos de factura impecable intentando “limpiar” la imagen de la desconceptualizada “primera línea”, mostrándolos como paladines de la preocupación por la ciudadanía y profiriendo amenazas contra el presidente de la República y contra Carabineros advirtiendo que, apenas termine la etapa más crítica de la crisis sanitaria, regresarán más fuertes que nunca a las calles y a atacar a Carabineros. Así, sin rodeos y sin una causa clara, el único fin que transparentan en sus llamados por redes sociales tanto políticos como delincuentes, es destruir a Carabineros y al Gobierno.

Estas son las personas que pretenden reformar a Carabineros de Chile. Se trata de diputados que tienen incluso prontuario delictual, y que abiertamente declaran su rechazo hacia las policías. Sus brazos en las calles son los delincuentes de esta “primera línea”, y los usan exclusivamente para provocar, atacar y crear situaciones para lograr degradar la imagen de los uniformados frente a la ciudadanía.

Hoy habría que calcular el costo real que tendría para Chile la única reforma necesaria para el bien de la Institución: Una reforma a políticos que debieran ser severamente castigados cuando decidan amparar ataques gratuitos contra instituciones de gran valor y tradiciones para Chile como lo ha sido desde su fundación el 27 de Abril de 1927, Carabineros de Chile.

 

Comparte, difunde!
Anuncio
PUMA - La Serie
(nos reservamos el derecho de moderar los comentarios. Todo comentario expresado con respeto es muy bienvenido)
EnglishFrançaisDeutschItalianoPortuguêsEspañol