¿Quién está tras la violencia en las marchas?

El 18 de Octubre comenzó en Chile uno de los periodos más violentos que se han vivido a lo largo de nuestra historia. Lo que parecía una evasión planificada por un grupo de estudiantes se convirtió rápidamente en la destrucción simultánea de más de 20 estaciones de Metro con acelerantes, muchas de las cuales a esta fecha aun permanecen cerradas.

Luego comenzaron las marchas que se han venido repitiendo casi a diario durante los últimos cinco meses, y en cada una de ellas inevitablemente hemos sido testigos de diversos actos violentos que comienzan por algo tan simple como grafitear todo lo que tenga superficie útil para ese fin, hasta asaltar locales comerciales, saquearlos, incendiarlos, destruirlos por completo dejando en la calle a más de 500.000 nuevos cesantes hasta la fecha.

La tristemente famosa “Primera Línea” ha sido el principal grupo violentista. Estas personas, la mayoría de ellos delincuentes con antecedentes incluso por homicidio de acuerdo a las fichas de los detenidos durante el último fin de semana, van adelante de las marchas provocado y atacando a Carabineros que son distraídos con estas acciones para no poder ver ni reaccionar ante los actos delictuales que ocurren atrás o a una o dos cuadras de distancia mientras se destruye todo lo que estos antisociales encuentran a su paso.

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La prensa tradicional ha insistido en hablar de estas manifestaciones como pacíficas, cuando en cada una de ellas los desmanes y daños producidos superan cualquier ficción de ciudad en guerra. La provocación y ataque contra Carabineros es de un nivel tan brutal, tan cobarde, que estos delincuentes se aprovechan de toda la intervención que han hecho las agrupaciones de Derechos Humanos para impedir que los uniformados puedan responder con sus armas como manda nuestra Constitución.

¿Qué motiva al lumpen a actuar así durante 5 meses?

Diversas fuentes con mayor o menor credibilidad hablan de pagos en efectivo a quienes integran esta “primera línea”, y estos pagos llegarían incluso hasta a una tercera línea. Los montos se diferenciarían por el nivel de daño producido. Es decir, montos bajos (se dice que son $ 20.000) por participar provocando y atacando a Carabineros, y va subiendo si se daña un monumento, se colocan barricadas, daño a mobiliario público, saqueos y destrucción de tiendas, hasta incendiar locales, estaciones de Metro, etc.

También se sugiere que muchos de los pagos se realizan directamente con drogas cubriendo parte o el total de “lo acordado”.

Sin embargo, a pesar de que existen algunos registros en video y fotografías que muestran algún tipo de transacción entre varios de los participantes y otras personas, estas versiones no tienen un sustento seguro pues no se ha detenido a nadie en flagrancia recibiendo o realizando pagos hasta ahora.

Entonces ¿Qué los motiva?

Se trata de dos tipos de segmentos de la sociedad. Por un lado delincuentes, anarquistas, antisistémicos que están todos los días en su labor de provocación a Carabineros y destrucción de la propiedad. Dentro de estos se encuentran jóvenes desde los 12 años de edad hasta adultos con 40 y más años. Y por otra parte  existen personas que siendo estudiantes principalmente y unos pocos que trabajan durante la mañana y en las tardes se unen al lumpen, participan esporádicamente -preferentemente los viernes- durante las tardes y noches en una suerte de “aventura terrorista”. Por eso el perfil de estos últimos corresponde a jóvenes, que buscan la acción y la adrenalina sin pensar en las consecuencias.

El grupo de jóvenes estudiantes y trabajadores actúa principalmente pensando que con su acción violenta provocarán algún cambio en la sociedad. Corresponde a idealistas que, en su juventud e irresponsabilidad, no son capaces de medir las consecuencias sobre sus actos. Es decir, se suben arriba del carro del idealismo muchas veces sin entender siquiera por qué ni para qué están ahí.

Sobre el primer grupo existe la gran interrogante. Están todos los días de la semana alrededor del sector Plaza Italia (la que han denominado ellos mismos “plaza de la dignidad) vigilando que nadie les quite su conquista territorial. Por las tardes toman una actitud más violenta y atacan a Carabineros sin ninguna provocación. Su objetivo ahí es crear desórdenes para que Carabineros reaccione y de este modo tomar videos y fotografías que luego viralizan al exterior mostrando “la represión del Estado contra pacíficos manifestantes”.

Esta acción es reiterada, día tras día. No se trata de marchas. Se trata de una zona de guerra, y la “primera línea” siente que ha conquistado un territorio que se utiliza para mostrar al mundo un Estado violento, represor y ajeno a las necesidades de la gente.

Se vienen entonces dos interrogantes obvias:

¿A quién le sirve esa estrategia de provocación a Carabineros, para luego victimizarse y mostrar un Estado que “no permite manifestarse” a personas “pacíficas”?

Deduciendo que sí existe un grupo político verdaderamente interesado en mostrar este panorama al exterior para poder llegar al poder derribando todas las instituciones incluida la presidencia, se abre la siguiente interrogante:

¿Quién financia a esta “primera línea”?

Una línea investigativa se dirige directamente hacia tiendas políticas como el Partido Comunista y algunos otros del Frente Amplio. No existen pruebas concretas, pero sí apoyo directo e indirecto a las acciones de estos grupos violentistas. Los políticos de esos partidos han justificado desde el comienzo de los disturbios el accionar de estos grupos de antisociales, y los han utilizado para reemplazar la necesidad de solucionar demandas sociales por la instalación de una nueva Constitución.

Pero han sido cinco meses seguidos de revueltas y la Primera Línea cuenta con un número indeterminado de integrantes junto a la segunda y tercera línea. Esto significa una gran cantidad de dinero, varios cientos de millones de pesos ¿Qué tienda partido político podrá mantenerse tanto tiempo financiando un grupo de guerrilleros urbanos, alimentándolos, pagándoles el transporte, el alcohol y las drogas?

La otra tesis es que se financian por medio de los narcotraficantes, que se han visto muy beneficiados ya que las policías no se encuentran tras ellos en todos estos meses lo que les ha permitido “ampliar su mercado” sin tener el problema de persecuciones ni búsquedas que les impidan llevar adelante su lucrativo negocio.

Y por último, existen sospechas fundadas acerca del destino de los dineros que son robados desde cajeros automáticos, locales comerciales, reducción de especiales robadas en los múltiples y constantes saqueos en todo Chile, y situaciones mayores como el robo ocurrido ayer el en aeropuerto Arturo Merino Benítez con una suma superior a los doce mil millones de pesos.

Es un hecho, los grupos de guerrilleros urbanos que están tras la violencia se alimentan por alguna de las vías mencionadas, o por un conjunto de ellas.

Violencia en las Marchas por el Rechazo

Sin embargo la violencia no es parte solamente de los movimientos que han ocupado la Plaza Italia. Desde comienzos de Febrero se vienen organizando con convocatorias cada vez mayores, marchas por el Rechazo a lo largo de todo Chile.

En la marcha de este último sábado 7 de Marzo que tuvo una asistencia superior a las 12 mil personas, el periodista Rafael Cavada se acercó a la columna de manifestantes que hasta ese momento se desplazaba en completa normalidad y tranquilidad para reprocharles agresivamente su opción por el Rechazo. Luego de unos minutos, algunos de los asistentes reaccionaron con fuerza para pedirle que se retirara del lugar y dejara de molestar a la gente que estaba en su justo derecho a manifestarse en paz.

Ante la negativa del periodista que se encontraba acompañado por dos personas más que apoyaban y alentaban su actuar, de pronto se hizo presente una decena de personas vestidos de forma similar a la forma en que lo hace la “primera línea”, y primero con empujones lo fueron arrinconando hasta botarlo al piso. El periodista se retiró finalmente al interior de un edificio y al regresar, mostraba extensas manchas de sangre en su vestuario, las que no exhibía cuando entró.

En este caso ese grupo llamado “La Vanguardia” actuó motivado por los insultos de Cavada.

Luego de ese incidente, la marcha continuó avanzando con normalidad y, al pasar frente a las torres de Carlos Antúnez y luego pasado Salvador, fueron violentamente atacados por ocupantes de departamentos que desde las alturas le arrojaban a la multitud botellas de vidrio, tomates, huevos, piedras y otros elementos contundentes.

El grupo de La Vanguardia se compone de un grupo de personas que decidió formarse por cuenta propia para ir en defensa de las personas que son atacadas en las marchas por el Rechazo, y en ningún caso para actuar con violencia sin que medie provocación. Esas personas son autónomas y no pertenecen a la organización de las marchas como intentó hacer creer el comunicador y director de la Casa por El Rechazo, Gonzalo de La Carrera, en una entrevista a La Tercera publicada el día de ayer en la que deslizó que los organizadores son quienes promueven la violencia en las manifestaciones y que ese sería el motivo por el cual su grupo no participaba en estas manifestaciones, a pesar de hacerlo.

La violencia en las marchas por el rechazo, nos indican desde la Fundación Yo Apoyo a Chile que se ha hecho presente en estas manifestaciones, “proviene siempre desde personas que nos insultan al pasar, y en la última marcha comenzaron a lanzar objetos contundentes desde los edificios  con el peligro consiguiente para la gran cantidad de asistentes”.

Agregan que “Nosotros, a diferencia de los manifestantes en Plaza Italia y otros puntos críticos en cada ciudad del país, nos reunimos para manifestar una opción frente al plebiscito y para pedir que el Estado se haga cargo y restituya el Estado de Derecho. No atacamos a Carabineros, no rayamos nada en las calles, no destruimos mobiliario público ni privado, no incendiamos ni saqueamos el comercio, supermercados, estaciones de Metro, buses del Transantiago, al terminar nuestras marchas todo queda limpio y no amedrentamos a nadie. Todas nuestras manifestaciones son autorizadas, en paz y respetamos estrictamente la democracia y sus herramientas” finalizó.

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