Qué pasó en Temucuicui. Relato de un detective.

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Un detallado relato nos hizo llegar un detective que participó en lo que sería el operativo anti-drogas más grande de la historia de Chile, llevado a cabo por la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) el pasado jueves 7 de enero, día en el que 850 efectivos de todo el país se congregaron para detener a “sus blancos” y decomisar la droga que encontrasen en el lugar.

Ese día, 11 funcionarios resultaron heridos, dos de ellos de gravedad, y fue asesinado en manos de los terroristas el inspector del Equipo de Reacción Táctica (ERTA) de Iquique, Luis Morales Balcázar, trasladado por sus mandos para apoyar el operativo.

Todo salió mal desde el momento en que se permitió que personal de Derechos Humanos, en la reunión táctica, interviniera amenazando a los efectivos con darlos de baja y llevarlos presos si disparaban. Los altos mandos de la PDI se rindieron ante las amenazas y enviaron a sus efectivos desarmados, con armas de puño de corto alcance, a enfrentar a guerrilleros fuertemente armados con armamento de guerra.

A continuación el relato de todo lo ocurrido esa mañana en Temucuicui, un día que ninguno de aquellos 850 hombres jamás olvidará. No solo por la pérdida de uno de sus colegas, sino por ser el día en que se dieron cuenta que sus altos mandos no se encuentran a la altura para dirigir operaciones de esta envergadura, y que ceden la seguridad de sus hombres a cambio de salir sin mancha ante acusaciones de las organizaciones de Derechos Humanos.

No regreso más.

Han sido tres días decepcionantes, un detective asesinado, dos graves, muchos heridos, cascos destruidos, chalecos antibalas perforados y un director general que nos ha mentido. La sangre de nuestro compañero no nos dará la fuerza necesaria para levantarnos, pues su muerte técnicamente fue por el impacto de un proyectil, pero estuvo acompañado de negligencias graves, que deben ser investigadas por un órgano externo a la Policía de Investigaciones, pues sus conclusiones podrían llevar a algunos de sus miembros a la separación de filas, sanciones penales, civiles, administrativas y un director junto a su alto mando, que por amor a la PDI debería renunciar o ser al menos acusado constitucionalmente, no necesariamente buscando su expulsión pero si saber la verdad, si él dio la ORDEN MALDITA, de entregar nuestros subfusiles que nos dan una cobertura de 300 metros, para usar escopetas de goma y pistolas que sólo nos protegen por 30 metros si estamos muy entrenados, cuestión con la cual no contamos, porque yo sí puedo decir que me escondieron mi  Subfusil Famae con el cual sin entrenamiento disparo a 100 metros de manera aceptable.

1| La preparación.

El día 05.ENE.021 me dicen que debo ir a Angol en cometido funcionario por 2 días, que ganaría 70.000 pesos por ese cometido y que lleve un arma larga por carro, ojalá una escopeta, debí llevar una Famae porque no habían mas escopetas disponibles, me entregaron sólo un cargador de 30 tiros. El día 06.ENE.021, salí a las 17:00 horas hacia Angol, nos dijeron que llegaríamos y hallaríamos altiro, pero de pronto llegó una orden que debíamos reunirnos en un el estadio de Angol. Había cientos de vehículos, ví a ex compañeros que trabajaban en el norte y sur de Chile, colegas a los cuáles conocíamos por ser extremadamente buenos para usar armas, otros que son excelentes investigadores, detectives que han pasado toda su carrera en oficinas.

No teníamos claro que sucedía, hasta que comienza un rumor que iríamos a Temucuicui y comenzaron a cambiar nuestros rostros, yo pensaba en porque no traje los otros tres cargadores de mi unidad, porque no saqué una caja más de municiones, porque no traje otro casco, otro chaleco para cubrirme la cara mientras entre a esa tierra de paramilitares. Sabía que ellos tienen armas de guerra, que un disparo de ellos no sería detenido por mi chaleco al no estar preparado para detener munición de guerra, pensaba en llamar a un amigo de Angol y pedirle otro chaleco táctico más pues quizás dos podían detener esos impactos. Luego pensé en mi familia, por la mierda!!!!, no había llamado a mis padres en una semana…. Comenzaron a decir que no podíamos llamar, que no habláramos por celular, que no los usáramos.

El allanamiento no sería ese día 6, el día fatídico será el 7 de Enero, debíamos llegar muy temprano a Ercilla para que la noche nos escondiera, que apenas un rayo de sol se viera y la hora legal para allanar se cumpliera, tomaríamos por sorpresa a los narcotraficantes que entraríamos a buscar porque estarían pendientes de la lectura de sentencia del caso
Catrillanca, ¡¡ EL CASO CATRILLANCA!!, como no nos dimos cuenta que darían mañana la sentencia, ahí pensé…. ¿A que nos mandaron?, como van a prender este infierno?, como darles más motivos para odiarnos, como no respetarles siquiera ese día aunque yo piense lo peor del mártir Catrillanca, de su familia y comunidad, pero a veces al enemigo lo debes respetar, es como si nos metiéramos en su funeral. Ahí comencé a sentir miedo y no tengo vergüenza en decirlo, tengo familia, la pena mataría a mis padres por su avanzada edad, mi hijo está a punto de ser adolescente y será rebelde ¿Quién lo va a controlar? pensaba yo, hasta en mi perro pensé si lo llevarían a un funeral si me mataban.

Horas más tarde comenzamos a preguntar si podíamos salir a buscar algún lugar para dormir, una cabaña, recuerdo haberme quedado una vez en un hotel llamado colina verde en Angol, llamé a un colega para que viniera en un auto particular y me prestara unas municiones, así como un tercer cargador para mi pistola que era de su mismo modelo. La respuesta fue un rotundo no….. no podíamos salir de ese estadio, estábamos encerrados y las órdenes de nuestros superiores se respetan más que la decisión de un juez, porque no nos castigan con cárcel, sino con traslados sorpresivos, sobrecarga laboral, o comienzan a sancionarlos por no responder los decretos de la fiscalía a tiempo hasta que tras 2 años de calificarnos en lista 3, nos ingresar a la lista anual de retiro. Obedecí, no salí ni a comprar una bebida, aunque sí hablé con mi familia. La orden fue que dormiríamos en ese estadio, no lo sabíamos, sólo algunos llevaron carpas, a quienes no nos confiaron esa información previamente andábamos con menos equipo, menos munición, sin carpa, colchones o frazadas y nos pasaron unos colchones con olor a orina que estaban en un internado cercano, ahí pensé ¿Por qué no nos dejan entrar a ese internado?, así nadie nos vería y podríamos dormir mejor. Unas personas nos tiraron frazadas por un cerco, ya sabían que estábamos ahí, ¿Lo saben en Temucuicui?, por supuesto que sí.

Comenzaron las reuniones, interminables reuniones, las reuniones más mierda que he visto en mi vida y eso que me mamé todas las ceremonias de la escuela de investigaciones, rindiendo homenajes a personas que no conocíamos, a políticos que recibieron en su momento platas truchas, discursos de jefes que abandonan sus unidades o se van a retiro y nunca hicieron nada bueno por sus subalternos, fueron las peores reuniones no por ser interminables, sino que carecían de preparación, se contradecían entre ellos, nos hablaban de lugares que no conocíamos, nos mostraban fotos, líneas de colores. Cada vez que alguien hablaba miramos más a los lados que al expositor para ver si algún compañero nos explicaba que significa esto o aquello. Luego salieron los de la brigada investigadora de derechos humanos, “No se les ocurra disparar”, “Si disparan nosotros mismos los vamos a procesar”, si disparan deben darnos cuenta escrita para denunciarlos por disparo imprudente”, “Si matan a un indio nosotros mismos los esposamos y mostraremos sus caras en la tele”.

Con ese mensaje nos desarmaron de inmediato, no sacaba nada con llevar una SAF y mi arma de puño, sumando ambas armas 60 cartuchos, pues si me defendía mi familia me tendría que ir a visitar a la cárcel. Más tarde pasaría lo peor, nos quitarían nuestra arma de apoyo, nuestras SAF, nuestras Tabor, sólo unos escogidos miembros del grupo de reacción táctica (ERTA) serían quienes nos defendieron en ese lugar, nosotros debíamos calmar a la muchedumbre, a los niños, detener a los blancos e incautar todo lo que sea prohibido, armas, drogas, grandes montos de dinero. Luego me dicen que debía entregar mi SAF que dispara munición de 9mm con una efectividad de 300 a 350 metros, debía quedarme con una escopeta con 14 cartuchos, 7 en el cargador y siete en mi bolsillo, pero que la usará con precaución porque me podía ir preso y que dicha arma me daría una cobertura de 40 a 50 metros, causándole un moretón o arrancar un ojo a quien me estuviera apuntando con armas mucho más peligrosas que las mías.

Por dios, me están mandando a un matadero pensé, se supone que somos los mas bravos de éste país, si un delincuente trata de dañarnos muchas veces paga ese atrevimiento con su vida pues muchos detectives siempre andamos con nuestras armas preparadas y al alcance, no tenemos miedo de usarlas, tenemos un director que nos dice que las usemos si debemos defendernos, que tenemos armas letales y no tenemos miedo de usarlas. Esto es verdad, no me da miedo usar mi arma, pero si me dio miedo tras las amenazas que hicieron esos bastardos de los DDHH, se supone que por orden del jefe regional, pero esos funcionarios no dependen de él, sospecho que la orden viene del Alto Mando, ¿Sabre el señor ESPINOZA de esto?, habrá dado él la orden, el jefe operativo, ¿Quién fue?.

Por esto es que debe investigarse por otro órgano lo que ocurrió, pues el nuestro director ya dijo que el procedimiento estaba perfectamente planificado en las noticias, lo repitió hoy 08.ENE.021 en la Radio Bio Bio, dijo que teníamos munición letal, pero omitió que sólo es efectiva a pocos metros, no negó que nos quitaran las armas largas, pero sí dijo que habían unos 80 funcionarios con subfusiles y eso es verdad, yo estaba cerca de uno de esos grupos, esperaba lo mejor de ellos y creo que mataran al mejor, al que corrió con un escudo balístico a dar cobertura a un colega herido, pero sólo escuché disparos a los lejos y estoy seguro que no fueron nuestros, no nos cuidaron, los asustaron tanto como a nosotros aunque les duela en el alma reconocerlo.

Comunicaciones….. no tendríamos, pero en esa noche acampando no lo sabíamos, teníamos unos celulares samsung, con un programa que nos permite hacer llamados como su fueran radios, no se como la PDI gastó millones en esos celulares, sin señal de internet no funcionan y quedas sin comunicación, no teníamos woki toki, no nos informaron un plan re retiraba si nos atacaban, pero si íbamos dispuestos a respetar los DDHH de quienes nos dispararon, no les tocaremos un pelo siquiera, ni la más mínima posibilidad de llevarlos ante la justicia, sólo debíamos dar con los blancos y detenerlos.

No puedo dar mi identidad, pero diré que yo conocía Temucuicui, por trabajo entre a ese lugar hace años, cuando aún era tranquilo, sólo una comunidad indígena más, dedicados al robo de madera y abigeatos pero no a las drogas ni al robo de autos, conocí esos cerros, conocí esos bosques, caminos, arboledas, pastizales, ese único camino con divisiones a otros sectores mas pequeños a parcelar alejadas con familias numerosas. En esos años podía entrar a hablar con esas personas, a pedir indicaciones, pero es la ley de ellos, creen que lo que hacen está bien, quieren vivir así y a mi…. En el fondo ni me molesta, pero si cuando atacan afuera de sus lugares, queman empresas pequeñas y grandes, roban autos a mujeres, las apuntan con armas y hacen pasar a los ladrones como víctimas si los capturan, o los jueces dicen que fue arbitrario el control que hace carabineros y anulan las pruebas obtenidas. (Jueces de mierda, ustedes también son responsables de éste desorden).

Nos moverían como una columna, desde Angol a Temucuicui, a través de esos cerros, que error, no soy general pero cualquier militar sabe que en un lugar así no hay que moverse en columna sin hacer un reconocimiento por lo menos, ese reconocimiento lo ha hecho carabineros por años, los que viven ahí tienen algo que proteger, tienen armas para hacerlo y
llevan tiempo peleando, muchos han sido entrenados como paramilitares, están mas preparados que nosotros, cuentan con la impunidad dentro de su comunidad, si son atrapados cuentan con la ineptitud de la fiscalía, la mala preparación de las policías y la impunidad que les ha concedido el mundo político, judicial e internacional. Seríamos como patos en una feria y nos dispararían, sabíamos que nos dispararía, pero supuestamente estaríamos en Angol y les quitaremos sus armas.

Me fui a tratar de dormir.

EL VIAJE DE IDA.

Me levanté muy temprano, pensando que saldríamos a las 4am, pero llegamos allá a las 11am. Estaba muy claro, a algunos les llegaron mensajes que nos estaban esperando, ya sabíamos que nos estaban esperando y no nos detuvimos, no podíamos detenernos sin detener esa columna, pensé que podríamos defendernos, que el ruido de nuestras pistolas los
ahuyentará, total como dicen nuestros altos mandos, ellos son cobardes, se esconden tras niños y niñas.

Les doy mi palabra, esos no fueron cobardes, estaban confiados, conocen el terreno, nos tenían las trampas listas, habían excavaciones en los caminos, cercos cerrados y muchos disparos, disparos disparos y mas disparos desde que ingresamos, nos desesperamos, muchos chocaron sus vehículos tratando de huir, otros mantuvimos las posiciones pero nadie disparó,
sólo algunas escopetas nuestras sonaban y se sentían ráfagas automáticas, muchos pensamos que el equipo ERTA nos estaba cubriendo pero no eran de ellos, los impactos comenzaron a pegar en nuestros carros, a mi me llegó un tipo a unos 4 o 5 metros, me tendí en el piso, vi mujeres llorando, hombres que miraban a todos lados tratando de entender de donde nos atacaban, esperábamos que algún grupo se moviera a alguna posición que nos permitiera proteger la columna pero nada pasó, estábamos inmóviles, comenzaron los gritos de heridos, los gritos desesperados, no sabíamos donde ocultarnos, algunos carros huyeron, habían árboles cortados en el camino, no habían cadenas ni motosierras, algunos equipos alcanzaron sus blancos, había marihuana y armas, decían que estaba lleno pero que no podían recoger más, que debíamos arrancar, nos dispararon dentro de sus propias casas, a veces se acercaban a 20 o 30 metros a dispararnos con escopetas, pero preferíamos soportar el disparo que defendernos, total, si salgo vivo de ahí voy a salir libre y no encadenado por mis colegas de DDHH, eso pensaba, en un momento dado sólo pensé en arrancar, pero habían personas queridas en ese lugar, colegas que son amigos y por lealtad a ellos no me fui de ahí, mi lealtad a los principios de la PDI siguen incólumes, pero al mando no, a mis jefes no, mientras escuchaba tanto disparos sin ver quien lo ocasionaba, mi mente pensaba en que hacía en ese lugar, porque nos mandaron así, porque me quitaron mi arma, ellos estaban escondidos en los cerros y nunca les podría dar un disparo, finalmente nunca dispare, tenía mi arma pero me la quitaron antes de marchar a ese lugar, me quebraron el espíritu antes de ir a ese lugar, sentí ganas de llorar pero no de miedo, sino de rabia, no podía salir de ese lugar sin gritarle a mi jefe “porque mientras me mandó a ese lugar sin avisarme a que”, maldito regional que me quito mi fusil, porque Espinoza no me protegió de esos maricones…

Vi llegar un helicóptero, sabía que era algo malo, alguien había caído, a esa altura ya pensé que teníamos varios muertos, cualquier muerte de un colega duela, pero tuvimos suerte, podrían habernos aniquilado, de 800 un fallecido y 2 graves es poco para los cientos y cientos de disparos que nos dieron, ví a un compañero con su chaleco rajado, un proyectil le había rozado. Algunos colegas abandonaron sus vehículos y huyeron a pie, otros se llevaron sus carros pues habían oficiales preocupados de no dejar autos botados, una de nuestras tanquetas quedo en pana, cuantos cientos de millones de pesos en esos grandes monstruos negros, en pana en Temucuicui, recordé a los carabineros que atacaron en Contulmo o Cañete, que dejaros sus autos botados y huyeron, pensé hacer lo mismo pero recapacité, no saldría de ahí sin mi tripulación ni abandonaría a quienes estaban soportando en ese lugar, y uso la palabra soportando porque no peleamos, no peleamos nada, sino pregúntenle a la institución cuantos cartuchos usaron, las municiones están contadas, había munición letal, pero no la pudimos usar por orden de nuestros altos mandos.

No podíamos salir de ahí, estábamos rodeados, nos pedían ayuda de todos lados, llegó a mi lado una mujer con ataque de pánico, la iba a sacar de ese infierno me propuse, no la había visto nunca pero pensé en las víctimas que he ayudado, todos éramos víctimas en ese instante, y de pronto ví a carabineros, se supone que no debían estar en ese lugar, no nos iban a
acompañar, nos cubrieron, ellos si dispararon, ellos si nos cubrieron, con el poco apoyo político y judicial, pese a toda la persecución que ha realizado la Fiscalía en contra de ellos, estaban ahí, disparando cual pastor alemán ahuyentando a un lobo, y pudimos comenzar a salir de ese lugar, hasta la carretera habían mapuches insultándonos, comenzamos a informarnos que parece que murió un detective, que habían muchos heridos, que todo había sido un desastre, estaban ya las imágenes en que se veía nuestra caravana en redes sociales de movimientos mapuches, ya estaba destrozado internamente, llamé a casa y lloré, les dije que ya no quiero estar en esta institución en manos de estos asesinos de mierda, pero no me refería a quienes nos emboscaron sino a quienes nos mandaron a ese lugar, ya sabíamos que ellos nos recibirían de esta forma, pero con esa planificación no se si pidieron apoyo previo a carabineros o el ejercito, quizas el orgullo imbécil de mi institución de creerse la mejor de todas pese a ser la menos antigua, habría hecho que no pidieran apoyo ni ayuda antes de este procedimiento, porque quizás hasta mientan diciendo que estaba todo coordinado de antes, pero en ese lugar sólo habían detectives.

Nos enviaron a algo para lo cual no estábamos preparados, van a decir que la planificación era perfecta, sin errores, pero ya saben lo que pasó, de primera fuente, aunque deba ser de manera anónima pues en la PDI, si se sabe quien soy, termino con mi cabeza en Visviri como nos dicen los jefes en nuestras listas de personal.

FINALIZA EL SERVICIO, CON UN FALLECIDO PERO SIN NOVEDAD.

Termina el allanamiento, habían colegas desaparecidos, los encontraron carabineros caminando o conduciendo perdidos en ese infierno, supe el resultado del juicio por internet, no se esperaba otra cosa en todo caso, carabineros eran culpables y carabineros nos habían salvado. No nos salvaron nuestros jefes, ni nuestro director que estaba en Santiago mientras en Temuco se desarrollaba el operativo más grande de la PDI en su historia. Yo pienso que estaba escondido, así no tendría que asumir responsabilidad por el desastre si ocurría, pero era la mejor guinda de la torta de su carreta y de toda la buena percepción pública que tiene. Adivinen donde debíamos dormir, no en nuestras casas, nos mandaron de regreso al estadio,
algunos pudieron irse de aquel lugar, otros nos quedamos ahí hasta tarde. Sólo quería ir a mi ciudad de regreso, debía llegar a llorar a mi casa, sabía que lloraría cuando viera a mis hijos, arrastraba la sensación de impotencia, rabia, melancolía, pena entro otros sentimientos, las ganas de gritarle a mi jefe, quería saber que el director iba a pedir el cargo al jefe, a esos comisarios maricones que transmitieron la orden maldita y quizás hasta el pusiera su cargo a disposición, aunque no fuera de manera irrevocable pero si como un gesto por la mala planificación, pero ví la conferencia de prensa en que el Fiscal Regional dice que “sólo fue una coincidencia que el día de la lectura de sentencia, se hiciera el allanamiento”, eso es mentira, el sr. Espinoza dijo que perseguiría a los que mataron al colega”, eso es mentira, “también dijo que la planificación no tenía errores”, otra mentira, y hoy por radio bio bio dice que teníamos armas con munición letal para defendernos”, la peor y más vil mentira, teníamos armas pero no podíamos usarlas y espero que persigan a los responsables de la mariconada que nos hicieron, de cómo nos sometieron y nos arrancaron los dientes de uña que nos convertía en perros guardianes para ir en caravana como corderos al matadero.

Siempre ví al sr Espinoza como un buen director, pero siendo objetivo, sólo nos redujo la jornada laboral a lo que era legal porque antes trabajábamos 12 horas diarias, ahora son sólo 8 pero cuando son 12, 24 o 48 horas nos deben compensar las horas pero nunca lo hacen. Nos da días libres por no estar en navidad, año nuevo o fiestas patrias con nuestras familia, nos
descuentan días de vacaciones por no terminar las investigaciones, hay funcionarios que hacen más de 50 investigaciones mensuales, mas todos los servicios de turno, guardia, preventivos, cuidar la casa de políticos, etc. Nos hacen justificar porque pedimos días administrativos y no los autorizan, nos dan órdenes ilegales de las cuales no puedo ahora y si nos oponemos, a Visviri.

Espero que me crean, porque por temor debo mantenerme anónimo, pero por redes sociales y las noticias es imposible tener la información que entrego en este documento.

Este escrito es anónimo, autorizó su difusión y publicación, la entrega de este se realiza a un abogado, bajo secreto profesional, quien tiene orden de entregárselo a un periodista del cuál no tengo ningún antecedente, con la condición que se realice bajo secreto periodístico, sin posibilidad de corroborar la fuente en resguardo de mi integridad física y laboral.

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