Nueva estrategia del “apruebo”: desmarcarse de la violencia que impusieron

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por Sebastián Cristi A.

Los líderes políticos han elaborado diversas estrategias a lo largo de las últimas décadas para posicionarse en las esferas del poder, alejándose cada vez más de su principal labor como personas públicas elegidas por el voto popular: trabajar para los chilenos.

Nuestra izquierda criolla pidió un salvavidas a la izquierda internacional al ver que Chile avanzaba bajo un esquema “neoliberal”, observando con pavor que todo el trabajo realizado por sus huestes en las últimas décadas perdía fuerza. Chile superaba a todos los demás países de la Región en el PIB que, aunque tenía piso y techo muy distanciados entre sí, consiguió de igual modo llevar el índice Gini a 45,90%, número que coloca a los chilenos entre los países con menor desigualdad en el mundo.

El Grupo de Puebla fue el escudo protector de la izquierda para comenzar a “deconstruir” (para utilizar lenguaje del progresismo de ese sector político), y desde ahí se inició el plan de ataque contra Chile y su avance.

Como siempre he sostenido, Chile así como todos los países del mundo tiene problemas que resolver. Eso siempre será así. Y, los políticos que elegimos, desde el presidente hasta el Gobernador provincial, fueron encomendados por sus votantes para trabajar en las soluciones que requiere un país que debe proporcionar pensiones dignas, salud, educación y vivienda al alcance y de buena calidad. No todo se puede conseguir de un día para otro. Se requiere financiamiento, análisis, estudios y sobre todo, voluntad política.

Sin embargo la peor clase política de la historia de Chile, desde su presidente hacia abajo, sólo se ha enfocado en la pelea de cancha chica. Las ambiciones políticas comenzaron a pasar por encima de cualquier objetivo de bienestar ciudadano. La izquierda, especialmente, adoctrinó a nuestros jóvenes desde la infancia en colegios y universidades para borrarles la memoria republicana, los valores y principios que deben regir a un país. El trabajo fue inteligente, es innegable: quitaron educación cívica y se tomaron los medios de comunicación masivos para colocar periodistas y editores que solo transmitan el mensaje progresista, con ese velo de ilusión propio de las promesas jamás cumplidas por la izquierda y el socialismo.

En ese escenario maquiavélicamente preparado, sembraron durante décadas. Hoy, llegó la hora de cosechar. Y la mejor forma es la herramienta que venían buscando hace décadas: un plebiscito que sólo les conviene a ellos, los políticos. Y ni hablar de “la derecha política”, se vendió al mejor postor y ante la evidente y aparentemente imparable estrategia de izquierda, eligió sumarse a sus huestes contra los chilenos en lugar de defender nuestra democracia, instituciones, valores y principios.

Hoy nos encontramos, gracias a estos políticos, frente a uno de los momentos más importantes de la historia política del país: aprobar o rechazar la elaboración de una nueva Constitución, a pesar de entender todos que la actual no tiene nada de malo y, si hay que corregir algo están las herramientas para hacerlo. Por lo tanto, se trata de un proceso plebiscitario sólo de conveniencia política, impulsado por los mismos políticos.

¿Y cómo se logró esto? Simple, por medio de la violencia. La izquierda utilizó una protesta de la ciudadanía en busca de mejoras para los aspectos arriba mencionados, mutando todo el malestar del ciudadano hacia la inminente necesidad de elaborar una nueva Constitución. Pero hacerlo por la vía democrática no era suficiente ni entregaría los resultados que buscaban. Por lo tanto optaron por empujar a los más adoctrinados hacia la violencia, la destrucción, los saqueos, incendios e incluso asesinatos de chilenos. Y como broche de oro, había que destruir la imagen de Carabineros de Chile, institución que tenía y aun ostenta un 60% de aprobación por la ciudadanía. La promesa: detener la violencia a cambio de una nueva Constitución. No detuvieron la violencia, pero estamos en camino a un plebiscito por una nueva Constitución. Inteligente, sagaz y astuta jugada.

Darse cuenta que la clase política, que solo tiene un 3% de aprobación ciudadana, pretende destruir todo aquello en que los chilenos creemos y queremos, y todo lo que le costó un inmenso sacrificio y trabajo a nuestros padres y antepasados, es el momento en que las personas que en algún momento pensaron en aprobar una nueva Constitución hoy, a apenas 12 días del plebiscito, estén cambiando su voto hacia el rechazo. Este “despertar” ciudadano abrió los ojos a la izquierda, esa misma que impulsó la violencia y justificó el inicio de la destrucción de Chile.

Camaleones Políticos

Ante este despertar de los ciudadanos, los políticos de izquierda decidieron una nueva estrategia: condenar la violencia.

A partir del viernes, diversos personajes de la farándula progresista cambiaron radicalmente su discurso. Los presidentes de los partidos políticos de centro-izquierda comenzaban a condenar la violencia realizando declaraciones públicas en las que llamaban a no continuar destruyendo bienes públicos y privados, y a respetar la libertad de todos los chilenos para poder desplazarse, trabajar, etc. Libertades en las que nunca antes pensaron, hasta que se dieron cuenta que las personas están cansadas de la violencia y, que la mayoría ha entendido que no es la vía para resolver los problemas del país.

Incluso hoy, el presidente del SERVEL, Patricio Santamaría, llamó a seguir adelante con el proceso en “un clima de paz” y dejar la violencia y descalificaciones de lado.

Sin embargo, hubo algunos que no les hicieron caso a sus “jefes” políticos, como el diputado y presidente del Partido Comunista Guillermo Tellier, quien dijo textualmente que sí “llamar a no continuar con violencia era abandonar la manifestación ciudadana, él no está dispuesto”. Es un claro grito a las hordas de delincuentes a seguir destruyendo, incendiando y saqueando, además de seguir provocando y atacando a Carabineros.

Gabriel Boric, diputado del Frente Amplio,  respaldó las declaraciones de Guillermo Tellier, sumándose a aquellos que no quisieron ocultar el objetivo final de la izquierda chilena. Hay que homenajear, eso sí, la honestidad de ambos: no ocultan sus intenciones, como sí lo hacen ahora, por estrategia, otros líderes de izquierda intentando rescatar algunos votos del apruebo que están con un pie en el rechazo.

Solo faltan 12 días para las elecciones más importantes que ha enfrentado el país, pues se juega el futuro de todas las generaciones que nos precederán. Es hora de que las personas que creen en el trabajo, el esfuerzo, el progreso, la familia y las oportunidades, piensen y se informen antes de tomar su decisión. El Rechazo no es continuar igual a cómo estábamos antes de 2019, sino la herramienta para cambiar a toda la clase política del país por personas que realmente piensen en Chile y, en los chilenos y su bienestar libre de doctrina política. Los políticos tienen las herramientas para mejorar todo en Chile, son dueños del tablero completo. Pero, entre sus objetivos no está permitir que los chilenos progresen ni disminuyan las desigualdades.

12 días, aun hay tiempo para informarse. Vote informado, yo voto Rechazo.

Sebastián Cristi A.

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