22 octubre 2021

Nueva Constitución: Una dimensión desconocida

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La Constitución Política vigente, promulgada por el Presidente Lagos en el año 2005 consideró más de 50 reformas acordadas democráticamente y en paz, que justificaron que el Presidente y la coalición gobernante, la calificaran como el “Logro de todo Chile”, “La puerta al siglo XXI”, una “Constitución Democrática… que ya no nos divide”. Luego de esta fecha se le han realizado más de 200 modificaciones adicionales a la Carta Magna.

Las escasas manifestaciones pacíficas han mostrado descontento por la injusticia, abusos del Estado y de empresarios, bajas pensiones, alto endeudamiento personal. A pesar de ello, los políticos superados, los poderes económicos temerosos, y una comunidad de “intelectuales” encontraron a la Constitución como ofrenda, debiendo ir a un plebiscito. No existe ninguna referencia ni nadie discute el por qué no sirve y por qué es la base de todos nuestros males.

Si gana el Rechazo, se discutirán reformas democráticamente en el Congreso. A la inversa, si gana el Apruebo, entramos a una “dimensión desconocida”: no hay reglamento, ni se conoce otra norma que la que ordena aprobar la propuesta de Constitución que se someterá en un plebiscito por 2/3 de la convención.

¿El trabajo de la Comisión se inicia con una hoja en blanco? El senador Girardi dice: “[…] lo que vamos a hacer es que se parte de una hoja en blanco. No existe la Constitución de Pinochet. No hay ningún artículo” (Video con declaraciones de Girardi).

El  senador Girardi sigue indicando: “¿Por qué son importantes los 2/3? Porque si la derecha quisiera reponer el Tribunal Constitucional, requiere dos tercios y no los va a tener […] si la derecha quisiera reponer el derecho a la vida, que ha impedido los derechos sociales y reproductivos, requiere dos tercios y no los va a tener”.

Una norma ideada para garantizar la inclusión de principios a través de un quórum alto, es desvirtuada en una norma para excluirlos. Es evidente que esta aventura constituyente no es más que el pago para detener la violencia en una sociedad que está secuestrada por la violencia desatada, y no por los pensionados o más necesitados.

Aquellos que han visto el avance de Chile hacia el desarrollo aún están a tiempo de no rendirse y rechazar la destrucción de nuestra institucionalidad.

Editorial

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