La persecución y acoso de la izquierda en Chile

Columna de Izkio Redhat

El día Martes, el ministro de Salud Jaime Mañalich vivió en carne propia lo que es el acoso selectivo. Un grupo de twiteros decidió utilizar la plataforma desde hace unas semanas para publicar datos personales de toda la familia del titular de la cartera de salud, en los que se incluía el número de RUT, direcciones y teléfonos. Luego comenzaron a llegar las amenazas directamente a su cuenta Twitter, la que decidió cerrar de inmediato y colocar los antecedentes en manos de la policía de investigaciones.

Esta no es la primera situación similar que viven personas en las redes sociales, en Chile se viene repitiendo desde hace varios años este comportamiento, incrementándose durante el último año debido a la total ausencia de sanciones para los causantes de este delito.

De hecho, Twitter bloquea en forma definitiva las cuentas que cometen este ilícito, sin embargo los delincuentes que realizan este tipo de publicaciones trabajan con pseudónimos anónimos y con nombres y datos falsos, por lo que dar con su identidad para establecer demandas es muy complejo.

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Fuentes muy cercanas de la brigada de cibercrimen de la PDI, me informaron que tienen acceso a personal de las diferentes redes sociales en sus países de origen para requerir antecedentes que les permita llegar a quienes cometen estos ilícitos que, cuentan con penas importantes en nuestra legislación. En los casos más graves se comunican con la plataforma para investigar direcciones IP y otros antecedentes que les permita trazar la ubicación e identidad del antisocial, lo que usualmente se debe hacer por medio de requerimientos judiciales para que la plataforma pueda proporcionar la información requerida sin contravenir sus condiciones de privacidad de datos.

Hace una semana, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, también fue objeto de amenazas de muerte. Esta vez se trató de un joven padre de familia que ofreció su automóvil como pago a quien “se echara a este ….”, refiriéndose al mandatario en términos violentos y completando su “oferta” con descalificaciones y mentiras propias de un sector que no argumenta, sino que agrede. En este caso la PDI pudo dar rápidamente con su paradero y en este momento el criminal enfrenta un proceso judicial que le puede costar varios años de cárcel efectiva.

Quien se mantuvo por cuatro días como Ministro de Las Culturas, fue el señor Mauricio Rojas. Su corta duración en el cargo se debió a una declaración de varios años antes cuando expresó que el museo de la memoria es un montaje, refiriéndose al uso político que de esta entidad hace la izquierda chilena. Sin embargo lo que más molestó a esa misma izquierda es que Rojas, antes de ser un crítico del sector, era militante de izquierda. Sus redes sociales se repletaron de insultos y amenazas de todo tipo, convirtiéndose en otra víctima más del acoso y violencia que ejercen las personas del Partido Comunista y todos los partidos del Frente Amplio, en general, junto a sus seguidores.

Fernando Villegas, ex panelista de Radio Agricultura, fue otra víctima de las “funas” de fanáticos del sector más violento de nuestra sociedad. No solamente recibía decenas de amenazas a diario, sino que todo el “ruido” provocado en las redes sociales ante una falsa acusación, le costó su trabajo.

Hoy comenzó a circular un inquietante video de alta factura, elaborado por un grupo denominado “Colectivo Matapacos”. Evidencia un financiamiento generoso para su realización. En este, las amenazas de muerte son para varias autoridades, y llaman directamente a quemar todo si “no se les entrega dignidad”, sea lo que sea que eso signifique para ellos. En las imágenes muestran al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, ahorcado y colgando de uno de los brazos de la virgen del cerro San Cristobal en Santiago, junto a otras autoridades que no se alcanzan a identificar.

Además, el mismo video, muestra la cabeza del presidente Sebastián Piñera luego de accionar una guillotina, “empalada” y luego quemada frente a una multitud de millones de personas en las calles de Santiago, que grita consignas comunistas mientras comienzan a quemar el Palacio de La Moneda.

El video alude a un “estallido social 2.0”, e indica que ahora el enemigo para la siguiente etapa serán las autoridades y los políticos. El mensaje que entrega este video se sale completamente del marco de la Ley y de las mínimas reglas de convivencia. Aunque algunos internautas sospechan que los contenidos que muestran están creados únicamente con el objetivo de crear una nueva sensación de caos y miedo en la ciudadanía, hay que entender que este tipo de material difundido en las redes sociales en realidad está llamando a las masas a movilizarse y muchos de ellos creen que hay que seguir al pie de la letra lo que ahí se sugiere, pues lo toman como meta. De ahí que un simple video puede constituir una peligrosa amenaza para la vida de las personas, o para la estabilidad de un país completo.

La izquierda sigue trabajando a pesar del Covid-19. Las amenazas a las autoridades o personajes de notoriedad pública que se han declarado “no de izquierda”,  se han transformado en una constante en el comportamiento de estas personas cuyo único argumento es la violencia e intentar callar a quienes no piensen como ellos.

La pregunta que nos hacemos 95% de los chilenos (algunos más, otros menos) es: conocido lo que pasó desde el 18 de Octubre en adelante y cómo todo comenzó a arder (literalmente) en Chile al ver que el Gobierno no actuaba con decisión para detener una violencia inédita en sudamérica ¿Va a cometer el mismo error esta vez el ejecutivo, permitiendo que terminen de derribar a Chile completo?

Como le dije al editor de este medio, agradezco siempre ser tan, tan desconocido, que mi nombre no aparece ni en True Caller ID y mi cuenta en Twitter aún no tiene foto de perfil…

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