Jackon y Boric: Los matones del Congreso

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Columna de Sebastián Cristi

Ayer la Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría el informe de la Comisión Mixta para dirimir las diferencias entre el proyecto original de rebaja en la dieta parlamentaria, y las modificaciones efectuadas por el Senado para transformarlo en un proyecto técnico de mayor seriedad.

De este modo, sólo 7 de los 147 votos rechazaron el proyecto y, finalmente, después de seis años fue aprobado.

Ahora sólo falta su paso nuevamente por el Senado para poder enviarlo a Ley y, de este modo, esperar los 30 días plazo que se le da al Consejo de Alta Dirección Pública para definir los montos de las remuneraciones transitorias que recibirán los parlamentarios, ministros, gobernadores y otros cargos políticos de confianza.

Entre los siete diputados que votaron en contra del proyecto, están Gabriel Boric y Giorgio Jackson quienes, paradojalmente, son los impulsores originales del proyecto y al mismo tiempo quienes han colocado más trabas para que este se materialice.

En democracia se esperaría que aquellos que votaron en contra, acepten los resultados y se unan al trabajo de todos con el objetivo de tener siempre un mejor país para todos. Sin embargo dentro del Congreso existen “clanes”, tal como nos lo hizo saber el diputado Winter hace algunas semanas. Por un lado los “Locos Adams” y por el otro, los matones del curso.

Jacson y Boric pertenecen a este segundo grupo: los matones que, si democráticamente no logran lo que quieren, pretenden imponerlo por la fuerza.

Notoriamente ofuscado ante los resultados, el diputado Jackson dijo estar frustrado y molesto con “el cambio de postura de la mayoría de los parlamentarios del sector, que habían comprometido su posición cuando comenzó el estallido social” (refiriéndose al estallido de violencia y delincuencia vividos a partir del 18 de Octubre del año pasado).

Pero no quedó ahí, luego declaro que “Esperamos que el consejo haga todo lo posible para que esa rebaja, si es que se ajusta a los estándares internacionales y a la realidad del país, sea de un 50%, en un monto similar y sustantivo. Pero si es que es menos, habrá que ver la fundamentación de ese consejo”, aseveró en tono amenazante con claras intenciones de amedrentar a quienes componen ese consejo para que tomen la línea que les “sugiere” el diputado.

Otro de los diputados que no aceptan los resultados de una elección democrática es Gabriel Boric. Dijo sentirse “disconforme” con los resultados y, tal como si se tratara de un niño taimado -pero con bastante y más peligroso poder para el país- también agregó su cuota de amenazas veladas:

“Vamos a estar muy atentos a lo que haga el Consejo de Alta Dirección Pública y desde ya les decimos, con respeto pero de manera muy firme, que la rebaja de la dieta de los parlamentarios y ministros debe ser significativa. Nuestra propuesta sigue siendo un 50% y esperemos que se avance en esa dirección”, fueron sus palabras textuales al terminar la sesión.

Lo que hubiésemos esperado todos es que estos dos personajes del grupo de matones, se sumaran y desearan lo mejor para el trabajo de la comisión.

Este comportamiento matonesco es permanente, principalmente entre los integrantes del Frente Amplio. Se trata de niños jugando a la política, quienes se frustran si “el juego” no resulta como ellos quieren y, muchos de ellos toman la pelota y se van para la casa. Aunque obviamente, este anhelado resultado que le gustaría a la gran mayoría de los chilenos, nunca ocurre.

Recordemos lo expresado por Luciano Cruz Coque, quien dijo que los votos para aprobar la Ley de Paridad de Género fueron presionados por miedo. Es decir, muchos de los votos que permitieron que ese proyecto se convirtiera en Ley, se consiguieron por medio de acciones de diputados de izquierda, quienes “estuvieron presionando desde temprano ese día, amenazando con funar a los parlamentarios que votaran en contra”.

Probablemente el mayor mal que sufre nuestra política hoy, es la llegada avasalladora de este grupo de niños que creen que ser diputado es ser dueños de la pelota. Se sienten dentro de un juego y jamás le han tomado el peso a la responsabilidad que deberían tener sobre sus hombros.

El Frente Amplio está compuesto por partidos y personas que no entienden cómo funciona la democracia y que la decisión de la mayoría debe respetarse. Las amenazas veladas, las descalificaciones hacia quienes no votan en su línea, son de ocurrencia habitual en el hemiciclo. Como ciudadanos compadecemos, de verdad, a los demás diputados que deben lidiar permanentemente con este comportamiento absolutamente infantil en un lugar en el que debieran estar sentadas sólo personas de gran capacidad intelectual y vocación de servicio País.

De mi parte, envío un esperanzador mensaje a los demás diputados. Espero de verdad que más pronto que tarde se resuelva el macanismo siniestramente diseñado que permitió que ese tipo de personas puedan entrar a contaminar el lugar en el que se debería trabajar para buscar siempre lo mejor para el país.

No debe ser para nada fácil tener que discutir y buscar acuerdos con un adolescente ignorante y mal criado que tiene el poder del voto cuando se trata de lograr leyes en beneficio de los ciudadanos, y además tener que lidiar con ideologías en lugar de hacerlo con ideas.

Sebastián Cristi

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