General Ormeño (R) responde los ataques de Paulina Vodanovic contra Carabineros

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Paulina Vodanovic es la presidente de la ONG Fundación Horizonte Ciudadano, ligada directamente a Michelle Bachelet. La encargada de la fundación, en días pasados, realizó graves acusaciones contra Carabineros, refiriéndose a ellos de forma despectiva en cartas al director de El Mercurio, lo que ayuda a menoscabar su imagen públicamente. Imagen que ya ha sido constantemente atacada por sectores de la izquierda en Chile.

Por este motivo el ex General Subdirector de Carabineros, Gabriel Ormeño M., le dirigió la siguiente carta respuesta a la señora Vodanovic:

“””SRA PAULINA: Adjunto nota respuesta a titulo personal a sus inserciones del Diario El Mercurio. Soy un General de Carabinero en situación de retiro que estuvo 40 años en la Institución ocupando los mas altos cargos operativos como Jefe de la Zona Metropolitana, Director de Orden y Seguridad y Subdirector, por lo tanto algo se de Carabineros. Mi intención era entregarlo personalmente; pero las circunstancias en que vivimos no es lo mas adecuado. Carabineros ha cumplido un rol importante en el desarrollo del país en estos 93 años Carabineros es el producto del esfuerzo de muchas generaciones y en especial de esos 1.200 que dieron su vida para proteger a sus conciudadanos, incluso hoy día gran parte de su infraestructura para funcionar a sido construida con el bolsillo de los propios Carabineros, como los Hospitales, la Escuela de Carabineros y las instalaciones donde funciona la Zona Metropolitana.(ninguna otra Organización lo ha hecho) .
Construyamos no destruyamos ,masque nunca esos hombres arriesgan su vida para cuidar a todos los chilenos en estos difíciles momentos, apoyémoslos. La invito a conocer a la Institución por dentro y se llevara mas de alguna sorpresas. ATTE. GABRIEL ORMEÑO MELET.””
La Carta dice asi:

Señora
PAULINA VODANOVIC ROJAS
Pdta. Fundación Horizonte Ciudadano
Del Inca 4811
Presente.
Las Condes, 17 de abril de 2020.

Con no poca preocupación tomé conocimiento de la inserción suscrita por usted y publicada por el diario El Mercurio del viernes 10 del presente; y, de su carta divulgada por el mismo medio tres días después, en la que repite los mismos argumentos en contra de Carabineros de Chile; reiterando casi majaderamente la necesidad y la urgencia de una profunda reforma a esta Institución.

En un primer momento pensé no responderle, pues solamente repetía los mismos y trasnochados juicios en contra de la policía uniformada, sumándose a otros detractores que, con inconfesados propósitos, intentan denigrarla y desprestigiarla (más adelante me referiré brevemente a dicha materia). Posteriormente cambié de opinión, considerando los efectos que en el mediano plazo podría suscitar esta verdadera campaña en contra de Carabineros, incluyendo los radicales e improbables cambios institucionales que se proponen (basados en puntos de vista muy ideologizados, en apreciaciones personales subjetivas, y en el más completo desconocimiento de lo que es y debe ser una policía uniformada como la nuestra). Aquí estoy entonces, sin mucha esperanza, intentando entregarle otro punto de vista al suyo…

Antes de entrar en materia parece necesario preguntarse cuáles serían las verdaderas motivaciones de tantos críticos y pseudo-especialistas, que a través de los medios y de las redes sociales opinan y proponen radicales innovaciones respecto de la estructura y funcionamiento de Carabineros. Por ejemplo: ¿Ya que la policía es un órgano del Estado, su preocupación por la primera guarda relación con la modernización del segundo en su conjunto? ¿Con la paz social, el bien común y el bienestar de la sociedad? ¿Con el orden y la seguridad pública? ¿Con la prevención o la investigación del delito? Creo que no, de ninguna manera… Me parece que más bien se trata simplemente de un subterfugio o pretexto, que oculta el afán de figuración personal de algunos individuos; del deseo de alcanzar poder u obtener cargos remunerados en la administración pública; de la necesidad de validarse a sí mismos o a las organizaciones y fundaciones a las que pertenecen (incluyendo el deseo de alcanzar, mantener o incrementar financiamiento fiscal para estas últimas). Todo gracias a Carabineros que por su naturaleza no puede defenderse como quisiera, y además está obligado a guardar silencio.

Respecto de las objeciones que se le hacen al quehacer de Carabineros, quisiera recordarle que como usted misma reconoce al comienzo de su inserto, ellas son de responsabilidad de todos los Gobiernos desde 1990 en adelante, incluyendo los dos de la ex Pdta. Bachelet que pertenece a su mismo partido político y pensamiento y que en su momento la nombró, ni más ni menos, como Subsecretaria en el Ministerio de Defensa. Entonces, insistir en la falta de control y transparencia de Carabineros, entre otras anomalías, es simplemente acusar a las autoridades de su propio sector de debilidad e inoperancia (por mucho que hoy sus actuales correligionarios renieguen de la ex Concertación y de la ex Nueva Mayoría). Distinto es el caso de los supuestos atentados a los Derechos Humanos, respecto de los cuales el INDH, con integrantes de su misma filiación política, no ha escatimado esfuerzos en denunciar, una y otra vez a los Carabineros, especialmente durante el estallido social, sin que los tribunales de justicia los hayan sancionado en similar cantidad o proporción.

En lo relativo siempre a los DD.HH. cabe señalar que en la formación de los Carabineros siempre se le ha dado la mayor importancia a la enseñanza del marco legal y jurídico en que pueden y deben actuar. Si cualquier persona se toma la molestia de examinar las mallas curriculares podrá constatar que la enseñanza del derecho en los planteles permanentemente ha estado a cargo de profesores universitarios de la más alta jerarquía académica. Ello, sin mencionar los cientos de órdenes, circulares e instructivos al respeto y rigurosidad con que un Carabinero debe hacer uso de su autoridad, en aquellos casos en que se encuentra obligado o facultado para detener a personas infractoras de ley.

Sin embargo, tampoco se puede desconocer la agresiva actitud que en los últimos tiempos han estado teniendo grupos de jóvenes delincuentes, anarquistas, integrantes de barras bravas, insurgentes, subversivos y desadaptados en general, durante las protestas públicas casi siempre infiltradas y contaminadas por violentistas que originan gravísimos desórdenes públicos, con destrucción de la propiedad pública y privada, vandalismo, saqueos y pérdida del respeto y la agresividad hacia la policía; lo que ha llevado a la absurda situación de ver a Carabineros violentamente atacados (en ocasiones al borde del linchamiento), por lo que muchas veces debe actuar a la defensiva y sin poder utilizar en plenitud los medios que el Estado y la ley le entrega. Al final, solo se critica y se busca criticar y sancionar a través de los medios al que hace uso de la fuerza legítima para defenderse y cumplir su labor. Al mismo tiempo se protege y se transforma casi en un héroe o en víctima enteramente inocentes al que usa la fuerza ilegítima (desconociéndose que cuando han ocurrido excesos, que también ha habido, es la propia Institución la primera en repudiarlos, entregando los antecedentes al Ministerio Público).

A modo de ejemplo, cabe señalar que desde el 18 de octubre, fecha de inicio del “estallido social” (que en muchos sentidos más pareció estallido delictual), los Carabineros han intervenido en 13.812 procedimientos policiales y dentro de ellos se han desarrollado 4.294 manifestaciones masivas, todas ilícitas, ya que la Constitución Política garantiza el Derecho a Reunión, pero dejando muy en claro que, si esta reunión es en un lugar público, debe contar con la autorización de la autoridad (del Intendente respectivo). En ese marco se registraron 25.529 detenidos y daños a la propiedad pública y privada de similar en magnitud a los que provocó el terremoto del 27F. (gran cantidad de locales comerciales, estaciones del metro, entidades financieras, vehículos y cuarteles de Carabineros seriamente dañados y miles de Carabineros lesionados). De acuerdo a lo anterior, considerando las características del estallido social, los procedimientos policiales se han desarrollado en un marco de bastante prudencia, y con un margen de error cercano a 0.

En la Zona Metropolitana hay unos 15.000 Carabineros APP destinados a cumplir funciones operativas. De ellos, no más de 1.200 desarrollan tareas de prevención y restablecimiento del orden público alterado en “Fuerzas Especiales”, con capacitación permanente y debidamente certificada (dotación establecida para una demanda regular y en un contexto de normalidad). Por lo tanto, en el inédito y excepcional “estallido social” Carabineros no fue sobrepasado, sino sobre-demandado y sobre-exigido; razón por la cual se debieron reforzar con más de 7.000 efectivos las funciones de control de orden público. Dicho personal obviamente no tenía una capacitación suficientemente actualizada para actuar ante esta demanda extraordinaria y una evidente recarga de trabajo. La probabilidad de equivocarse, entonces era no menor por la masividad y la violencia del conflicto (paralelamente crecían por miles los grafitis ofensivos y se desarrollaban y realizaban campañas en su contra). Le recuerdo que la expresión “paco violador” no era únicamente un eslogan, sino una denuncia malintencionada, al igual como ocurrió con una comisaria acusada de ser un centro de torturas (a la fecha no hay ningún Carabinero formalizado por estos supuestos hechos, según un informe reciente del Ministerio Público).

Disculpe, pero me he permito explayarme en datos y cifras no solamente para contextualizar un poco la compleja labor de Carabineros; sino, porque me pareció entender que usted piensa que el personal policial es adoctrinado para salir a su servicio con el único propósito de violar “sistemáticamente” los DD.HH. de sus conciudadanos; y, que la única solución para que cambie es la “Gran Reforma” que muchos iluminados pregonan insistentemente, esperando que sus ideas se materialicen a la mayor brevedad, pero sin entender las complejidades del quehacer policial. La institución no necesita eslóganes repetidos como mantra, sino, de visiones técnicas y aportes y propuestas concretas. Por ejemplo, muchos hablan de “democratizar” la policía, de terminar con su “militarización”, de eliminar escalafones, y un largo etcétera; pero, a la hora de bajar estas ideas al terreno de los hechos concretos (tiempos, recursos humanos y costos involucrados), guardan silencio. Por eso, le pediría que antes de sumarme a estas campañas se diera un tiempo para compenetrarse aunque sea superficialmente de lo que es y en el mediano plazo debe ser Carabineros de Chile (supongo que su actual cargo también lo requiere si hemos de creerle a la “Misión” que declara la Fundación que usted preside, desde hace poco).

Por último, retomando el tema enunciado al comienzo de esta misiva, quiero terminar señalando que las arrogantes y desmedidas críticas que se le hacen a Carabineros como un todo (las suyas, por ejemplo), sin identificar a los verdaderos responsables con nombres y cargos, así como también muchas de las propuestas “modernizadoras” de tanto pseudo especialista, amén de ser descabelladas, dispersas, a sistémicas y sin fundamentos técnicos, constituyen generalizaciones que más temprano que tarde producirán un enorme daño a la Institución y al país.

A la Institución, porque entre los 60.000 funcionarios de la planta, considerando el actual maltrato callejero fomentado por amplios sectores “progresistas” (históricamente los que siempre han considerado a la policía únicamente como un “aparato represor al servicio de los poderosos”), ya se deben estar produciendo temores, frustraciones, desánimos, tibieza en el servicio y, lamentablemente retiros prematuros. Sin mencionar, por cierto, la creciente falta de postulantes idóneos para ingresar a Carabineros (los actuales ya sufren los inconvenientes de una educación pública de mala calidad y el reproche de sus pares por vestir el uniforme de una organización que de pronto parece haberse convertido en el “malo de la película”). Al país, también le afectará, y mucho, porque la nueva policía que se quiere crear con insuficientes estudios previos, al parecer por la vía ensayo error, tardará muchísimo en consolidarse y con un alto costo para el Estado y la ciudadanía.-

Sin otro particular, la saluda,

GABRIEL ORMEÑO MELET
General Inspector ®️ y ex Gral. Subdirector de Carabineros

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