FARC invadiendo el sur chileno | Columna de Sebastián Cristi

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Columna de Sebastián Cristi

Cuando recibí en mi WhatsApp el comunicado de una organización terrorista autodenominada “Resistencia Territorial Mapuche Lofche Malleco Purén Nahuelbuta” anunciando que se han tomado el territorio del sur al que llaman “territorio mapuche”, pensé que se trataba de otra amenaza al vuelo más de un grupo de guerrilleros drogadictos armados como los de siempre que, aunque amateurs, no dejan de ser peligrosos.

Sin embargo al leer con detención el texto que tanto se esmeraron en redactar, me di cuenta que esta vez ya no es la acostumbrada amenaza acompañada de algunos atentados. Hace un par de semanas balearon la casa de un agricultor, hace unos días repitieron la acción, por suerte sin víctimas que lamentar. Han detenido camiones y buses de pasajeros para incendiarlos en plena 5 Sur. Hoy, llaman al resto de los chilenos “imperialistas”, y anuncian que han recuperado  los terrenos donde se encuentran las empresas forestales aduciendo objetivos ambientalistas.

Al mismo tiempo señalan que se han desplegado por toda la cordillera Nahuelbuta para recuperarla y protegerla de los imperialistas que “lucran con la lucha de nuestro pueblo donde instalan centros turísticos para usar el nombre de los mapuches”.

Llaman además a todas las comunidades a unirse en esta “lucha”, indicando que “que no descansaremos hasta liberar nuestra nación Mapuche, apoyando los procesos de reivindicación y recuperaciones de tierras, tanto como el control territorial de las comunidades de nuestro pueblo Mapuche” e instando a los “órganos de resistencia” a la lucha por el control territorial “luchando contra este Gobierno genocida” sin permitir descansar a “los invasores de nuestros territorios y recursos”.

Imágenes enviadas por los propios terroristas

Parece una amenaza más, pero el aumento de la violencia que comenzó hace unas semanas con la detonación de una camioneta cargada de explosivos y siguió con diversos ataques, cortes de rutas, disparos a quienes se acercaran a algunas localidades y, ataques con armas de fuego a agricultores en sus propias casas, demuestra que esta vez ya no es una simple amenaza que se puede dejar pasar de largo con una declaración complaciente del tipo “nos querellaremos contra quienes resulten responsables”.

Aquí el problema no son los guerrilleros instalados quienes, a juzgar por las vestimentas no son chilenos sino colombianos de las Farc o terroristas chilenos adiestrados por ellos. El problema es el Gobierno, temeroso y dubitativo.

Al igual que lo que sucedió hace 7 meses, a partir del 18 de Octubre de 2019, los problemas graves para el país comienzan cuando el Gobierno permite que se inicien los actos violentos que atentan contra la libertad de quienes no los ejercen. En el caso del estallido de violencia, bastaba con aplicar la Ley y detener desde el primer día a todo aquel que participara en saqueos, incendios y ataques contra la propiedad privada, pública y a las fuerzas de orden. Pero no se hizo, se prefirió la vía del “diálogo” y los acuerdos por la paz aun sabiendo que estos jamás se cumplirían porque jamás se debe transar con delincuentes y lumpen. No importa si ese lumpen está en las calles o en el Congreso, en ninguno de los casos se debe transar con quienes han demostrado les importa nada el país, la libertad ni los derechos fundamentales del resto de los chilenos.

Los resultados de ese instinto maternal del Gobierno hacia la izquierda violenta ya todos los conocemos. El país perdió millones de dólares que hoy serían muy bienvenidos para enfrentar las dos crisis que se viven hoy: la sanitaria y la económica.

Hoy, aparecen terroristas declarados en el sur de Chile, y no me cabe duda que el Gobierno actuará de igual forma. Los terroristas lo saben, ya le tomaron el pulso a Sebastián Piñera y a un ministro del Interior familiarmente ligado con la causa mapuche. La diferencia es que a estos guerrilleros no les importa el Covid-19 y ya han comenzado a actuar con atentados contra bienes y personas. Parecen estar bien armados de acuerdo a las fotografías que ellos mismos envían y tampoco les importa asesinar a otros chilenos porque nos consideran invasores. Curioso porque la mayoría de esos terroristas ni siquiera son mapuches. Algunos de ellos, de hecho, son extranjeros provenientes de Francia y otros países europeos, además de cubanos y colombianos enquistados en los campamentos en los que producen droga por toneladas, actividad a la que nadie le ha puesto coto.

El Gobierno debe actuar esta vez, o veremos un Chile cortado en dos. La Constitución que Sebastián Piñera juró defender al momento de su nombramiento lo obliga a detener a estos terroristas, y eso debe hacerse utilizando la fuerza que sólo las FFAA podrán desplegar para terminar de una vez de forma contundente con el terrorismo en el sur de Chile. Ya no es tiempo de negociaciones ni de guiños a políticos de izquierda y delincuentes que no temen asesinar compatriotas para quedarse con lo que no es suyo. Se han entregado miles de hectáreas a las comunidades mapuche, pero estos grupos de asesinos no buscan reivindicar el territorio como dicen, sino apoderarse de un trozo de Chile para continuar con la producción y exportación de drogas sin que las fuerzas de orden puedan siquiera acercarse a los lugares de cultivo y producción.

Si Sebastián Piñera esta vez no actúa con toda la fuerza que le permiten nuestras leyes, él será el único responsable de la expansión del terrorismo en Chile y del secuestro de todas las libertades garantizadas en nuestra Constitución para la gente que vive y trabaja en esas zonas. Y la historia así lo recordará.

Sebastián Cristi

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