28 julio 2021

El Senado Discute Hoy Lunes el futuro de las familias y los niños

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El día 12 de Septiembre de 2019 se presentó el proyecto de Ley conocido como “Proyecto de ley de educación sexual integral” (ESI), que se refiere al “Proyecto de ley que establece bases generales para la educación afectiva y sexual de niños, niñas y adolescentes, en los establecimientos educacionales, y modifica normas legales que indica – BOLETÍN N° 12955-04”.

En términos simples podría parecer una Ley enfocada a impartir clases de educación sexual a los niños en el país a través de una malla curricular normal que oriente a los adolescentes acerca de la sexualidad responsable, como ocurre en muchos países del mundo y, que además sería bien recibida por la comunidad escolar y los padres.

Sin embargo, este proyecto de Ley cuyas indicaciones comienzan a discutirse hoy lunes en el Senado, contiene una serie de puntos que son permanentemente destacados como parte integral de éste, y por lo tanto materia de fondo de la iniciativa.

Comencemos por señalar que los autores de este proyecto en ningún caso pertenecen al Ministerio de Educación y, sus conocimientos y experiencia no tienen ninguna relación con aspectos académicos o socioculturales. Se trata de los diputados Gabriel Ascencio Mansilla (DC), Jaime Bellolio Avaria (Evopoli), Natalia Castillo Muñoz (RD), Maya Fernández Allende (PS), Rodrigo González Torres (PPD), Pamela Jiles Moreno (PH), Vlado Mirosevic Verdugo (PL), Claudia Mix Jiménez (Comunes), Camila Rojas Valderrama (Comunes) y Víctor Torres Jeldes (DC).

Salvo por los dos políticos de la Democracia Cristiana que promueven esta iniciativa, los otros ocho parlamentarios pertenecen a partidos políticos que históricamente han intentado interferir en las libertades de las personas, promoviendo todo tipo de control que le entregue mayor injerencia al Estado por sobre los individuos.

El proyecto de Ley ESI se mueve en esta misma dirección, pues al leer con detenimiento el documento completo, nos encontramos con que se trata de adoctrinamiento en ideología de género, poseyendo una fuerte carga ideológica, promovida por la izquierda para desdibujar la naturaleza humana y así ejercer control y dirección social.

Qué es el proyecto de Ley ESI

Este proyecto parte de la premisa que el desarrollo de la sociedad actual va de la mano con una que reproduce estereotipos y modelos de relacionarse machistas y que las políticas públicas de educación sexual tienen como problemas el ser abordadas desde una arista valórica y no social, sólo desde un punto de vista que se impone a las familias desde el conservadurismo, la morbosidad, la criminalización y únicamente desde el ámbito de la salud.

Debido a lo anterior, este proyecto pretende establecer medidas obligatorias para los establecimientos de educación, particulares y públicos, destacando que resulta necesario y urgente abordar la educación sexual desde una perspectiva diferente, es decir, laica, integral, “no sexista”, con “perspectiva de género”, respetuosa de la “diversidad”, pluralista, que no reproduzca los “roles y estereotipos de género” y sin una “visión valórica sesgada”. Asimismo, deberá buscar la prevención de enfermedades sexuales y educar en “salud sexual y reproductiva”.

Todo esto debe provenir del Estado, mediante la entrega de material didáctico que proveerá cada año el Ministerio de Educación.

Uno de los textos de mayor gravedad dentro del proyecto que se discute a partir de hoy, es el hecho de que uno de los principios rectores del proyecto sea el “desarrollo pleno, libre y seguro de la sexualidad, la afectividad y el género”, ya que establece que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al desarrollo físico, espiritual, cultural, moral y social. Es decir, reconoce que todo niño o niña tiene derecho un desarrollo seguro de la sexualidad, o sea, a mantener relaciones sexuales sin importar su edad. En efecto, infante o niño es toda persona que no ha cumplido los 7 años de edad, como lo indica el Código Civil en su artículo 26.

Para finalizar,  el documento indica que, de acuerdo con diferentes instrumentos internacionales firmados, deberá implementarse desde la primera infancia, respetando la autonomía progresiva del niño y las decisiones informadas de adolescentes y jóvenes sobre su sexualidad, con enfoque participativo, intercultural, de género y de derechos humanos.

Los problemas de la Ley ESI para las familias y niños

Margarita Rojo, psicóloga forense jurídica, expuso ante la comisión que, una vez analizado el proyecto, llegó a la conclusión de que éste proyecto de Ley no aborda “un problema de la sexualidad en general y de la educación sexual en lo particular. La razón es que hay que refrendar en aquello, porque cuando se discute de sexualidad en realidad se está discutiendo acerca de la concepción del ser humano”. Luego continuó indicando que “la forma en que se concibe al ser humano es cómo se concibe la sexualidad. La sexualidad no es autónoma y está separada del ser humano en todas sus dimensiones”.

Rojo continuó luego colocando énfasis en que “cuando estamos hablando de calificaciones y adjetivaciones, como machismo o feminismo, estas corresponden a definiciones ideológicas“. Continuando con su exposición, hace ver que cuando se plantea que lo social está disociado de lo valórico, “se comete un profundo error. Desde cuándo lo social no es valórico, y desde cuándo la sexualidad no es valórica. En consecuencia, lo que está en disputa es lo valórico porque deriva de las distintas concepciones que tiene el ser humano”.

Los peligros de la Ley ESI para la sociedad

La ESI busca crear una revolución cultural, en ningún caso la prevención de enfermedades. Una vez que dentro de esta Ley se asume la ideología de género, pierde de inmediato la perspectiva “natural”, enseñando como necesidades la identidad de género a niños de 3 años en adelante. Lo que se ofrece con esa perspectiva, no es educación sexual, sino enseñanza de la práctica genital, como ya se ha visto en países que han circulado por ese rumbo.

La Ley no muestra en ninguno de sus puntos la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Esta Ley muestra el sexo como una actividad casual, un derecho que debe ser ejercido sin limitaciones de ningún tipo por niños, adolescentes y adultos. Esta práctica, adoptada de este modo, ha provocado que, por ejemplo en Estados Unidos, una de cada cuatro mujeres tenga una infección por una enfermedad de transmisión sexual.

La liberación de la sexualidad lleva a la decadencia cultural, la ruptura de la familia, desinterés por los logros académicos, nuevos trastornos psicológicos y, una de las consecuencias más graves está en el asesinato de millones de niños por medio del aborto. Todos los aspectos anteriores deberían alarmar a los padres de familia pues son un claro indicador de que, al permitir leyes de esta línea, lo que se está promoviendo es la decadencia de la sociedad.

Desde el momento en que en el cuerpo mismo del proyecto se presentan todos los puntos relatados como “derechos humanos” dado que así está establecido en los convenios y tratados firmados con la ONU y sus organizaciones filiales,  aprobarlos representa suscribir fielmente, para todas las familias del país, la obligatoriedad de aceptar que la educación sexual en Chile sea enseñada de este modo, agregando el término “diversidad sexual” a nuestros niños desde la educación parvularia, tal como el texto indica. Entre los peligros que derivan de esta “libertad y diversidad”, se encuentra la normalización de la pedofilia, que viene siendo promovida desde grupos radicales LGTB desde que se presentara el proyecto en el Congreso.

La liberación de los valores morales en torno al tema de la sexualidad, destruye el rol fundamental que tienen las familias y los padres para proporcionar educación basada en valores, como el mejor entorno de crecimiento para los niños. La Ley contempla que sea el Estado el que se ocupe de estos temas y no las familias. De este modo, el mismo Estado que no es capaz de controlar la violencia en Chile, pretende hacerse cargo de la sexualidad de las personas, desde su infancia.

Otro de los grandes peligros es la privación de la infancia para los niños, sometiéndolos a una hipersexualización absolutamente innecesaria. Además de la desaparición de temas valóricos en la sexualización, los niños son sometidos a actividades y acciones en las propias salas de clases que los llevarán sin duda a bajar la alfabetización, los niveles de educación y la pérdida del sentido del pudor. A lo que se refiere este último punto que podría ser cuestionado por muchos, es que la civilización no puede subsistir sin el control de sus impulsos. Los impulsos de agresión y gratificación inmediata van extremadamente ligados a la sexualidad.

El pudor es el mecanismo que permite que la violencia y el egoísmo se mantengan a raya en el ser humano, por lo tanto cualquier acción orientada a extirparlo de nuestra mente, atenta contra una sociedad civilizada y cuyos pilares se fundamenten en la solidaridad humana, el respeto y la empatía hacia los demás.

Al sexualizar la vida de niños y adolescentes, se está derribando la autoridad paternal y de la familia. Hoy son muchas organizaciones progresistas las que hablan acerca de “derechos de los niños”, sin embargo en la práctica lo que buscan es disolver la autoridad paternal y familiar.  Uno de los aspectos de la ESI es quitar la patria potestad sobre los hijos, y de este modo el Estado será el que posea el absoluto control sobre qué hacer con los niños.

La hipersexualización de los niños no va acorde a su desarrollo hormonal natural, la madurez sexual física y psicológica corresponde a un proceso largo y paulatino. La ESI viola ese proceso natural, creando en los niños deseos e inquietudes que no van de la mano con su edad y el correcto desarrollo psico-biológico.

Al plantear la libertad de género como una imposición, en otros países que han optado por esa “libertad” en los niños han manifestado serios problemas de trastornos de identidad, sobre todo en los niños más pequeños que en muchas ocasiones se ven presionados por los propios “profesores” para experimentar acciones en busca de una identidad que, antes de su intervención, no evidenciaba ningún signo de tener problemas. Son decenas de videos los que circulan de profesoras de párvulos que les dicen que “lo que sienten es un estereotipo y que pueden ser lo que quieran, e incluso cambiar de sexo“, generando identidades débiles en los niños, con todos los problemas de inseguridad que les provocarán en el futuro.

La cantidad de riesgos para el futuro de los propios niños y para el ambiente de armonía dentro de las familias, colocándolos en la balanza contra los supuestos “beneficios” que presenta este proyecto de Ley, no justifican en lo más mínimo siquiera que esta iniciativa  haya ingresado al Congreso para su estudio. Se trata de una iniciativa basada en la ideología y en ningún caso en el bienestar de los niños.

La educación sexual es necesaria, pero debe ir de la mano de la edad de cada niño y la hipersexualización de nuestros hijos, con finalidades meramente ideológicas, debe ser considerada un crimen contra los propios niños y la sociedad.

 

 

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