El diablo vendiendo cruces

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Columna de Osvaldo Rivera Riffo
Presidente Fundación Voz Nacional

Cada vez que escribo una columna pienso si las líneas que van brotando son producto de la realidad observada o de la imaginación producto de la lectura de George Orwell o un cuento de Kurt Vonnegut o simplemente de una pesadilla.

En el sueño que les relataré se irán numerando situaciones donde la realidad supera la fantasía:

Veo un sector del país interesado en ser más pobre de lo que fueron sus padres. Ese sector del país aboga por ser carga de sus hijos o del estado, cuando cumplan con la edad suficiente para alcanzar el merecido descanso y vivir literalmente de la caridad.

Escucho voces que como cantos de sirena obnubilan al pueblo haciéndolos caminar al averno de sus vidas, donde sólo reinan la fatalidad y el resentimiento. Pero confiados creen en las fantasías de estos falsos profetas cuyos nuevos hábitos cubren un siniestro pasado.

Es el Chile de hoy, me gritan en el sueño y como me resisto a creerlo me presentan un escenario variopinto de realidades que configuran un panorama aterrador. Veo cifras en letreros luminosos con la palabras PELIGRO y leo: 969 campamentos donde viven 81.643 familias, el más alto índice desde 1996, todos producto de tomas ilegales y siento que una voz llorona me grita ¡Se está vulnerando el derecho de propiedad público o privado!..

La pesadilla continúa y veo pasar una jofaina con agua junto al Presidente de la República quien la usa para lavarse las manos, como Poncio Pilatos, por las decenas de predios agrícolas tomados en la Araucanía.

El pesado sueño me conduce a la Corte Suprema y escucho que declara ilegal la expulsión de inmigrantes venezolanos ilegales. Y siento bombazos, disparos y barricadas que agitan la noche metropolitana. Se dibuja la sombra de un diputado cuya cara de odio agita aún más el terrible sueño, señalando acusar constitucionalmente al Presidente por intentar parar la pobreza que se avecina. En esta confusión satánica del sueño digna del mejor psicoanálisis veo a varios Alcaldes, incluidos oficialistas, izar un trapo colorinche al mismo nivel que el emblema nacional, incluso en comunas donde nunca vivieron mapuches. Y en un recodo de esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile, aparece en la macro zona un funcionario de un tribunal de justicia, detenido por ley de control de armas. Tenía en su poder armamento, explosivos y municiones.

El Estado de Derecho se ha perdido, el Poder Ejecutivo enjuiciado por notable abandono de sus funciones.

El sueño me atormenta aún más y veo al Aucan siendo recibido por un alto oficial de Ejército en la Araucanía. La respiración se dificulta y no puedo despertar. Se confunde la realidad con la fantasía y veo girar las prensas de un rotativo vespertino y leo en ellas declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores alabando la gestión de Bachelet y apoyando demandas argentinas. No lo puedo creer, Chile cada vez es territorialmente más pequeño y como si el sueño me quisiera martirizar, aparece el ex presidente Aylwin gracias al cual perdimos Laguna del Desierto y ahora la Plataforma Marítima Sur.

En la desesperación logro divisar a un candidato presidencial de Chile Vamos en un zoológico de ejemplares de izquierda coreando su nombre.

Veo construir una guillotina y desfilan cabeza gacha muchos empresarios que financian los medios de comunicación, los cuales día a día siembran el odio sin reparos. La publicidad pagada por ellos se ha hecho cómplice de programas televisivos donde las FFAA son injuriadas y calumniadas, la fe pública destruida y los valores constitutivos de nuestra nacionalidad, relativizados o deconstruidos.

Veo correr por calles y plazas a hombres y mujeres ataviados con una pechera amarilla que son financiados por todos los chilenos. Son funcionarios del INDH organismo donde flamea un trapo rojo con la hoz y el martillo.

La chusma grita enardecida y ante el terror que les provoca a las autoridades ordenan sacar al General Baquedano de la plaza homónima, mientras sigue el plan coordinado para destruir a Carabineros de Chile.

Siento que me remecen y despierto asustado. Pregunto… ¿qué pasa??? .Tienes una pesadilla me contesta un familiar. ¡Gracias! respondo y continúo… Era horrible, y sin poder creer lo que recuerdo concluyo relatándole como el país en el sueño se destruye a pedazos.

Me dice… para que veas que tu sueño no está tan lejos de la realidad enciende el televisor. Lo que yo creía que era fantasía había llegado a su máxima expresión, la Comisión de Derechos Humanos del Senado hoy la preside el senador portavoz de la peor dictadura contemporánea conocida, desde donde 6 millones de venezolanos se han exiliado, refugiándose en distintos países, arrancando de la tiranía. En Chile hay cientos de miles.

Me costaba despabilarme pero pensé… para nadie es un misterio que el Senador Alejandro Navarro argumenta y defiende en su discurso el respeto más irrestricto a los Derechos Humanos en las tierras gobernadas por Maduro, heredero de Chávez. Vaya que han cambiado las cosas. ¡El diablo vendiendo cruces! como diría mi anciana madre.

Entonces me dije: voy a abusar de la buena voluntad de mis lectores y algo sobre DDHH tendré que escribir próximamente… mientras tanto, les recomiendo pensar en el relato del sueño que he contado y confróntenlo con la realidad. A mi juicio, parece que la VERDAD se me apareció mientras dormía.

(publicado en paralelo con El País Online)

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