Dilema clave: ¿Muertes por virus o por hambre?

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Prácticamente la totalidad de los países del mundo están considerando la reapertura de sus actividades económicas, buscando diversas formas de volver a la normalidad a la brevedad posible. Esto a pesar de las reiteradas recomendaciones de la OMS en el sentido de mantener las limitaciones que impidan la propagación del virus, debido a que, según indican, lo peor está aún por llegar.

Por otro lado, organismos económicos (FMI, analistas internacionales) has estado indicando insistentemente que el mundo entero ha entrado en una recesión de tal magnitud que la mayoría ya la está comparando con la gran depresión del 1929.

Hoy los gobiernos se enfrentan a un dilema ético. Las decisiones que se tomen de aquí en adelante tendrán repercusiones en el futuro mediano e inmediato. Continuar con las restricciones de los derechos de las personas por efecto del coronavirus, implicará un recrudecimiento de los impactos económicos que, al caer la actividad y las personas al no poder trabajar ni generar recursos, provocará inequivocamente mayor pobreza con impacto en problemas de salud y muertes por otras enfermedades e incluso por hambre.

Basta ver el impacto en el precio del petróleo a niveles nunca antes vistos, producto de la disminución de la actividad (aviones en tierra, menor consumo por industrias paralizadas, menor demanda de combustible en autos y camiones; independientemente que el hemisferio norte ya ha entrado en primavera). Así mismo los efectos en la economía local ya se están dejando ver con fuertes alzas en el dólar y preocupantes caídas en el valor de la libra de cobre.

Pareciera ser entonces que la decisión de los gobiernos hacia la liberación de restricciones y vuelta a la normalidad, tiene un fundamento económico y político; aún contra las recomendaciones de organizaciones de salud a nivel local y mundial.

Siendo fríos en el análisis, pareciera que el mundo está tendiendo a fortalecer los factores económicos para controlar la recesión que ya estamos sufriendo, permitiendo que el virus se siga propagando, con todos los cuidados posibles. Así, se está prefiriendo claramente mantener la pandemia, con las muertes que seguirán existiendo. De esta forma se buscaría mantener bajo control los factores económicos orientados a evitar el hambre, una mayor recesión y las inevitables consecuencias y costos políticos.

Los organismos internacionales de la salud insisten que la pandemia tendrá un nuevo peak y aún así los gobiernos están comenzando a liberar las restricciones… más claro, imposible.

J.A.C.

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