Confrontando la violencia para proteger la libertad

Anuncio

Enrique Romo

Si los chilenos siguen insistiendo que las protestas de octubre pasado fueron justificadas y no violentas, es mejor que comiencen a repensar el asunto. La violencia ha sido el método para conseguir el tan anhelado cambio que algunos buscan, como otros pueden buscar una “volada” con la dulce marihuana.

La verdad es que, (vuelvo a la batalla), no se entiende la importancia de esto hasta que no se compara con lo que pasa en fronteras lejanas. ¿Recuerdan el incidente en que Gonzalo de la Carrera y Fabián Durán fueron violentamente asaltados, terminando el último apuñalado en San Bernardo cuando preparaban un mitin del Rechazo? Pues bien, hace unas horas, en Denver, Colorado, un mitín convocado para apoyar la labor de la policía fue atacado con igual, o incluso superior violencia, a la que tuvo que hacerle frente de la Carrera.

Un miembro de la legislatura de Colorado, un ex-soldado con experiencia de combate, indicó que esta ha sido la peor violencia que le ha tocado enfrentar fuera de una zona de combate y agregaba que había tenido suerte de escapar sin heridas de gravedad, como fuera el caso de muchos de los asistentes al mitín en la plaza pública.

Todo esto es obra de Antifa, con la “amable cooperación” de Black Lives Matter. Este acto de plena brutalidad fue ampliamente ignorado por la prensa, la que incluso se mofaba y ridiculizaba la suerte corrida por estas personas. En un artículo anterior, “Actitudes Suicidas” este comentarista denunciaba la participación de corporaciones multinacionales como Walmart, Apple, Microsoft y otros, que han donado cantidades muy significativas a BLM y lo mismo han hecho las ligas deportivas que han servido de “carteles promocionales” para la causa supuestamente “anti racista” de BLM.

En ese artículo también indicaba que BLM no es protector de los derechos de las comunidades negras y la cantidad de homicidios endógenos en esa comunidad, sobre todo de jóvenes delincuentes, es atroz. Y ha aumentado en 270% en las ultimas semanas dada la actividad insurreccional disfrazada de legitima protesta contra el “racismo sistémico” de la policía. Es pura brutalidad mafiosa, que amenaza a los políticos para que le quiten fondos a la policía y se neutralice su accionar de seguridad ciudadana. ¿Suena esto parecido a lo ya vivido en Chile? Y ¿Cuál es su fin? Ponerle fin al capitalismo e instaurar el socialismo y la “igualdad”.

Sin duda es parte del mismo fenómeno, alimentado por ideologías enfermizas y corruptas, orientado a desbaratar la sociedad que conocemos y apoderarse del mando que usarían con violencia y desdén por la opinión de la ciudadanía, de la manera en que las peores tiranías lo han hecho a lo largo de la historia.

Trump otra vez aparece como el solo político con el coraje de hacerle frente a esta insanidad y enfermedad y esta vez, se tiene que enfrentar con gobernadores, alcaldes y consejos municipales de ultra izquierda que parecen estar de acuerdo con la violencia y la destrucción de sus ciudades: Seattle, Minneapolis, Portland, Chicago, New York, Denver, Los Ángeles; quitándole la legitima protección a los ciudadanos de las mismas, especialmente pequeños comerciantes que ven sus negocios destruidos, quemados o simplemente arruinados por la violencia que espanta a sus clientes (¿Siguen las semejanzas con Chile?).

¿Cuál es la agenda? Neutralizar a la policía, amenazar a las cortes para que sus secuaces sean liberados rápidamente sin considerar la gravedad de las fechorías cometidas, y… usar los DDHH como legitima defensa en contra de la “verdadera legitima defensa” de la sociedad a través de sus cuerpos policiales.

Sin embargo, ante esta insanidad, el Senador por Texas, Ted Cruz, está proponiendo que los ciudadanos puedan demandar a los municipios cómplices de esta violencia, con indemnizaciones de alta monta por daños y prejuicios. Esto no lo hemos visto en el Senado chileno, pero algo así debería ser exigido por la ciudadanía.

Trump no es Pinera. El primero es fuerte en sus convicciones y tiene la piel muy dura. Se mueve contra viento y marea y, no tenemos que amarlo para entender que su enfoque es el correcto si lo que buscamos es preservar la integridad de nuestras sociedades libres.

El retiro del 10% no es sino un ejemplo más de la presión y amenaza de la violencia para violar leyes, constituciones y reglas. Las amenazas han sido funcionales para lograr la parte táctica de “cambiar la Constitución sin cambiar la Constitución”.

Esta una forma fascista -mafiosa de hacer política- es la guerra, que como explicaba von Klausewitz, es una extensión por otros medios de jugar a la política. Ante la guerra, no queda otra opción que enfrentar al enemigo con las armas necesarias, claro está, ¡como una forma de hacer política! Esto ya está sucediendo en EE.UU. y también en Chile. Solo que en Chile, solo un lado lo está practicando.

La guerra y la violencia son vistos como un continuo “liquido”, indiferenciado, por los Orates en jefe de los progresistas -deconstructivistas post modernos- marxistas. Odian lo concreto, como la historia, y quieren borrarla. Odian lo objetivo y, sobre todo, la verdad. Por eso es que lo único que les hará recapacitar es el duro encuentro contra la voluntad de la población decente y trabajadora de los países, que ya están hartos de los caprichos de unos nenes mal criados y con mentalidad asesina.

Comparte, difunde!

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*