28 noviembre 2021

¿Con qué moral?

Anuncio

El chileno es reconocido internacionalmente por su astucia, su capacidad para “saltarse” las reglas del juego y hacer que ello parezca legal e incluso justificable.

No nos debería extrañar el comportamiento de muchos de nuestros políticos, en todos los niveles, que apuestan siempre por superar las trabas constitucionales para imponer sus proyectos aunque estos no cuenten ni con sustento jurídico constitucional, ni con la venia de los votantes que los colocaron en sus escaños. Y no debe parecernos extraño simplemente porque se ha normalizado en Chile el uso de la “astuta” trampa.

Si muchos de nosotros no nos escandalizamos ya cuando alguien frente a nuestros ojos abre un chocolate o una lata de cerveza dentro del supermercado y los consume a vista y paciencia de todos dejando los envases en cualquier lugar para no pagarlos al pasar por caja ¿por qué nos debería llamar la atención que un político apruebe leyes que dilapidan nuestros impuestos? El accionar es similar: se están consumiendo recursos que no le pertenecen.

Lo mismo ocurre cuando los padres no enseñan a sus hijos a respetar su lugar en una fila, de hecho me ha tocado en innumerables oportunidades verlos celebrar cuando los niños de una u otra forma consiguen saltarse la posición sin respetar a las otras personas. O cuando no se respetan los números de atención en las farmacias, o los estacionamientos para lisiados o embarazadas, o el asiento preferente para la tercera edad, o…

El chileno se considera “vivo” por estas acciones, y no se da cuenta que al actuar de esta forma está atropellando los derechos de otras personas.

La normalización de esta conducta ha permitido que nada nos sorprenda, incluso que aceptemos estos comportamientos silenciosamente aunque tengamos ganas de gritarle en la cara unas cuantas verdades al trasgresor. Y como ya nada nos sorprende y vemos tantas veces durante el día este tipo de actitudes, simplemente las hemos asumido como parte de la cotidianeidad.

Los políticos lo saben y por eso nos regalan su propia cuota de abusos sobre el resto de la población a la que miran en menos en cada una de sus reuniones, sesiones y proyectos. Qué importa, si total nosotros ya hemos interiorizado que ese comportamiento es parte intrínseca de ser chileno.

Por este motivo es que se dan el lujo de no ajustarse a la Constitución que ellos juraron respetar ni a las leyes que en muchos casos ellos mismos redactan y aprueban para luego aplicarlas sobre el resto de los ciudadanos pero jamás sobre ellos mismos.

No pidamos un comportamiento diferente a nuestros políticos si nosotros no somos capaces de respetar normas básicas de la convivencia social. No pretendamos que nuestros políticos no se sigan quedando inpunemente con nuestros impuestos, si cuando nos entregan vuelto de más en un supermercado o banco, lo aceptamos sin hacer notar el error a la cajera.

Quienes justifican la violencia, incendios y saqueos por una “causa social”, está aceptando que los políticos están en su derecho de destruir Chile por su propia “causa doctrinal”.

Quien actúa de esta forma hace exactamente lo mismo que esos políticos a quienes tanto criticamos: está robando.

Sebastián Cristi A.

Comparte, difunde!
EnglishFrançaisDeutschItalianoPortuguêsEspañol