Carta: La Plandemia en Puerto Montt

Les escribo para comentarles lo que nos ocurrió hoy al ir a comprar a un Supermercado de Puerto Montt,  primero quiero hacer una breve, pero significativa reseña de todo el proceso que el hecho de necesitar ir de compras, implica:

Lo primero es pedir el Permiso correspondiente para salir del arresto domiciliario al que nos tienen sometidos, luego en el trayecto ser controlados por Carabineros, a continuación desplazarse o ubicarse en las eternas filas según esté señalizado, pasar por el control de todos los guardias de todos los locales a los que fuimos, tener que soportar la mascarilla y aplicarse un sin fin de veces alcohol gel en las manos. Así con todo eso, me preguntaba en el trayecto: ¿por qué a estas alturas de mi vida debo estar encerrada, debo pedir permiso para salir o hacer las cosas básicas? ¿dar explicaciones a personas extrañas por lo que hago? ¿Acaso no nací libre? ¿Por qué mi libertad de desplazamiento y la toma de decisiones personales tienen que ser filtradas por otros seres humanos igual que yo?

Con todas esas preguntas en mi cabeza y mi corazón angustiado, por darme cuenta racionalmente que ya no somos seres libres, llegamos al supermercado y ¡sorpresa!, en el acceso había un enorme letrero que decía que a contar del día de hoy 6 de Octubre de 2020, el supermercado no vendía bebidas alcohólicas ¡Plop!

Lo primero que hicimos fue preguntar el por qué de dicho letrero, y el guardia respondió que eran instrucciones de la Seremi de Salud, por la Pandemia.

Luego de eso hicimos las compras y mi esposo decidió consultar qué significaba esa instrucción tan imprevista y absurda para nosotros ¡Algo no andaba bien!!

Lo atendió el administrador, muy amable y le señaló que efectivamente la Seremi de Salud había prohibido en todos los Supermercados la venta de bebidas alcohólicas, justificándolo con la Pandemia y, le señaló además que muy pronto se iban a restringir las ventas de todos aquellos productos que no fueran los esenciales, nuevamente PLOP y recontra PLOP!!

Qué está pasando? ¿Por qué nos quieren limitar, de a poco, el acceso a los alimentos? Aparte de todos los controles a nuestras libertades fundamentales ¿nos quieren controlar también por el estómago?

Todo esto me recuerda mucho la época del 70 al 73.

¿Esto está ocurriendo en otras ciudades?

¿Hasta dónde puede llegar el Estado y este Gobierno para obligarnos a ser esclavos de sus decisiones?

Lo anterior para su conocimiento, porque esto no lo publican en las noticias ni en los diarios.

Ojalá ocurra un milagro que haga desaparecer del mapa a todos estos políticos globalistas, onunistas y zurdos por conveniencia, y CHILE retome el camino de la paz, desarrollo y patriotismo que nos merecemos todos los chilenos bien nacidos.

PD. Un abrazo enorme a Roxana Carrut, es una valiente y una luchadora como pocas.

Gracias por su atención,

María desde Puerto Montt

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