Carabineros: las principales víctimas del “estallido social”.

Carta al Director

El estallido social fue una crisis cuya responsabilidad política, social, administrativa y penal que, si la hubiese, recae en quienes han Gobernado y conducido este país en los últimos años. No es de responsabilidad de Carabineros.

En esa crisis el Gobierno actual no tuvo la voluntad ni la fuerza para apoyar a Carabineros en su difícil misión de resguardar el Orden y la Seguridad Publica. Por el contrario, han intentado salvar de su responsabilidad permanentemente escudándose en los mal entendidos DD.HH. Los hechos de violencia desatada, desde aquellos con precisión militar que en pocos minutos inutilizaron 19 estaciones del metro, hasta los saqueos y vandalismo propio de extremistas, antisociales, y delincuentes muestran que el balance entre facultades y limitaciones es hoy absolutamente inadecuado. En el hecho se ha tratado de igualar o nivelar la violencia ilegítima producto de las protestas con la fuerza y violencia legítimas que debe oponer Carabineros para detener o evitar estos desmanes.

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Según Libertad y Desarrollo en su informe del 8 de Mayo, los daños por este estallido que más parece delincuencial, equivalen a $ US. 14.000 millones. Por supuesto de ello poco se habla. Lo más importante en la discusión diaria ha estado centrado en la actuación de Carabineros y la violación a los DD.HH, que poco a poco se ha ido desinflando.

El Gobierno parece temer que permitirle actuar a Carabineros con la eficacia necesaria ante la magnitud del desafío, producirá algún hecho lamentable, a veces inevitable, cuyo costo político no desea enfrentar por lo cual su decisión ha permitido que grupos violentistas sigan destruyendo Chile.

La característica de esta crisis donde ha primado la violencia, el saqueo, los incendios y la destrucción de la propiedad publica y privada, ha sido inédita y no estaba considerada en ningún protocolo. Además el organismo técnico como la ANI no entregó ninguna información ni tampoco se anticipó a los hechos. 

Durante los últimos Gobiernos ha persistido la actitud política de los Legisladores y del Gobierno de eliminar y disminuir facultades para el actuar de Carabineros, basado fundamentalmente en premisas ideológicas y sin ningún estudio técnico. En las reformas que se ha querido someter a Carabineros, ellos han estado ausentes de las Comisiones designadas al efecto, como fue en la Comisión designada al principio de este Gobierno que finalmente propuso con las 150 medidas para mejorar la seguridad. Por el contrario ha estado constituida por enemigos reconocidos del accionar de Carabineros. Esto también ocurrió con el proyecto que se conoce para la Reforma.

Este Gobierno, en especial el Presidente Piñera, ha hecho uso y abuso de la palabra “crisis”. Nunca la circunscribió a hechos puntuales, sino por el contrario la generalizó, en circunstancias que la parte operativa y la mas importante de Carabineros jamás estuvo en crisis y una clara demostración de ello es la actuación en el estallido social y ahora en el apoyo para el control de la pandemia.

Si Carabineros hubiese contado con las facultades y atribuciones que hoy tardíamente quieren restablecer, otro habría sido el resultado destructor de esta grave crisis. Históricamente nunca Carabineros ha contado con los recursos suficientes para cumplir con eficacia la misión que el Estado le ha encomendado. Hoy día debe salir al servicio con la misma tenida que usó a diario, la misma que se encuentra impregnada de gas y transpiración Los cuarteles no cuentan con las instalaciones adecuadas, algunos con mas de 100 años de antigüedad y, muchos son casas privadas adaptadas para cuarteles. Demostración de ello es que estructuras importantes para el adecuado funcionamiento se han construido con los escasos recursos de sus propios miembros.

Ambos Hospitales, la Escuela de Carabineros, el Edificio Norambuena donde funciona la Jefatura d e Zona y muchos otros servicios, por citar solo algunos casos, son ejemplo claro de estos hechos. Por ello hoy día, recurrir a expresiones como “llamaremos a asesores extranjeros” para reformar y modernizar a Carabineros no es más que eludir responsabilidades, ya que verdaderamente lo que se necesita en este momento son recursos. Más Lanzaaguas, más carros tácticos, más equipo para control de multitudes, más equipo personal, cuarteles dignos, drones de alta resolución, más recursos para capacitación y reentrenamiento, etc.

Respecto a FF.EE, en la Zona Metropolitana de un total de 15.000  Carabineros App.,  que cumplen funciones operativas,  1.200 cumplen funciones de Orden Público en Fuerzas especiales, debidamente certificados y con capacitación permanente y sistemática (Esta dotación es para una demanda regular y la capacidad de oferta es en ese contexto de normalidad), por lo tanto en este caso más que haber estado sobrepasados, Carabineros fue sobre-demandado y sobre exigido por una situación excepcional donde debieron reforzar con más de 7.000  Carabineros en funciones de control de orden público, sin contar con la capacitación actualizada ni certificados para esta demanda extraordinaria. Para estos casos existe la facultad del Presidente para enfrentar estas situaciones con distintos medios en una situación excepcional. Esta facultad sólo se aplicó durante los primeros días de la crisis social y política, transfiriendo el peso de esta situación sólo a Carabineros, en un escenario donde el margen de error es mínimo, el control de daño complejo y, la probabilidad de equivocarse es alta por los componentes y niveles de violencia del conflicto.

Para que en un país funcione un Estado de Derecho que proporcione garantías a todos los ciudadanos, es primordial contar con Organizaciones Policiales que dispongan de recursos suficientes, potenciadas, y medios y estructura para dar fiel cumplimiento a su misión con eficacia y, además disponer de los suficientes recursos para poder lograr la capacitación y reentrenamiento dentro de márgenes normales, evitando por ejemplo la suspensión de clases lo que hasta la fecha no ha ocurrido.

Además de lo difícil que ha sido para Carabineros controlar estas graves alteraciones al público también han aparecidos factores externos como la persecución que han hecho los Fiscales para someter a proceso a varios uniformados. La actuación de los miembros del INDH que más que cumplir su misión, los acosan con sus actuaciones, los pronunciamientos de la Subsecretaria de DD.HH del Ministerio de Justicia y, finalmente la actuación diaria de los medios de difusión social -en especial la TV- que en lugar de cooperar a terminar con esta crisis, exacerbaba los ánimos exhibiendo imágenes trucadas o parciales, tratando de mostrar en forma repetida la actuación de Carabineros exponiendo su imagen como agresores y condenándolos en juicio publico sin respetar el debido proceso ni menos el principio de inocencia.

Es lógico que toda Institución debe MODERNIZARSE, pero debe hacerse con sentido lógico, con sus integrantes, conservando su esencia, su cultura y sus grandes fortalezas, que la han hecho siempre grande, querida y respetada por la comunidad.

El Alto Mando de Carabineros reúne las condiciones de capacidad y conocimientos para dirigir tan importante institución y la crítica a una presunta falta de experiencia en el generalato, es responsabilidad  de quienes irresponsablemente enviaron a retiro a una cincuentena de generales en sólo un año.

Carabineros de Chile, estamos ciertos, cuenta con el reconocimiento y respaldo de la inmensa mayoría de los chilenos que sólo buscan la grandeza de nuestra patria, su desarrollo cada vez con más fuerza, y aspirando a que la paz y la justicia sean el centro de los anhelos. 

Gabriel Ormeño Melet

SANTIAGO, 17 de MAYO 2020.

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