Ante la adversidad – columna de Enrique Romo

por Enrique Romo

No cabe duda que la prensa que ha cubierto la elección presidencial en EE.UU. es suficiente para deprimir a cualquier persona que esté con el presidente, y que tenga poca fortaleza espiritual. Los sondeos previos, obras magnas del engaño, diseñado para descorazonar así como las noticias de las cadenas principales, distorsiones gigantescas y grotescas de todo lo que Donald Trump venía advirtiendo, preparaban el escenario en que los traidores senadores acorralarían y “apuñalarían” a un Cesar (Trump) victorioso y envidiado, con una derrota monumental en las urnas, pero donde el fraude (los cuchillos) no se harían notar y todos aceptarían el fraude que todo el establishment había estado preparando en contra del Cesar durante cuatro años.

Pero, se encontraron con un hombre excepcional en su valor y su bravura que no solo demostró en los votos que su mensaje resuena con la mitad del país, sino que es capaz de ver a través de la traición y la perversidad de sus opositores, y tener la entereza para dar una pelea titánica para hacer valer su punto de vista y, con ello, la voz y aspiraciones de un numero inmenso de americanos que han visto las bondades de lo que Trump ha hecho y que los ha beneficiado manteniéndose lejano a toda interpretación ideológica de las cosas, sino que se ha basado en el sentido común de defender “lo propio”.

Es sorprendente y frustrante ver hasta que punto la prensa “mainstream” es capaz de mentir y distorsionar como verdaderos lacayos de una causa sórdida y oscura. Insistir en que todas las irregularidades que han salido a la luz en los últimos días no tienen base alguna en la realidad es no solo mentir sino ser descarados. Es que la desfachatez se ha apoderado del mundo y es la fórmula del éxito banal y rápido para ascender en el ámbito de la venta de almas en el que esta realidad mediática se mueve.

La lista de irregularidades y delitos cometidos es enorme y no permite duda alguna. En lo principal, la prensa progresista, utiliza una óptica también progresista en la que, si a mí me suena bien, entonces esta bien, y lo opuesto también. Dentro de esa óptica, lo que esta implicado y es lo más grave del asunto, es que requiere ignorar las reglas establecidas sobre bases constitucionales y la tradición y prácticas de un sistema democrático aceptable. En Florida el Gobernador de Santis (Republicano), despidió a dos encargados de procesos electorales en condados donde en cada elección, aparecían a ultima hora, cajas de votos que no se habían contabilizado, pero que contrarrestaban la posición de candidatos que no favorecían a la izquierda.

Cuando algo como esto se repite y se observa, elección tras elección, no solo en Florida si no también en Detroit, Michigan, en Filadelfia, Pennsylvania y Chicago, Illinois, entre varios otros (para no mencionar California, donde se rumorea que personas que no son ni residentes legales ni ciudadanos votan utilizando licencias de conducir, extendidas en condiciones muy dudosas).

Estas irregularidades son reprimidas y silenciadas por una prensa cómplice y las redes sociales han optado por “censurar” opiniones que afirman tales situaciones que se observan en muchos lugares y que no son coincidencia.

La prensa ataca a personajes como Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de representantes en tiempos de Clinton, que planteó que el Ministro de Justicia debería enviar agentes armados y arrestar a los procesadores de votos que hubieran permitido irregularidades o votos ilegales en su conteo, actos que son considerados delitos graves en todo caso. Como era de esperar, se la trató de fascista por las mismas figuras ridículas y mal intencionadas de la prensa.

Lo que Gingrich estaba haciendo notar, es que en Pennsylvania hay toda una cadena de irregularidades e ilegalidades inconstitucionales que se han dado y que se han permitido, sin debida fiscalización como el conteo de votos que, en virtud de la ley existente, no son permisibles ni legales, pero favorecen absolutamente a Biden. La historia es larga pero simple. Ante un caso llevado ante la corte suprema de Pensilvania para acomodar el voto por correo, la corte decidió 4 contra tres, no que la queja tenia que ver con violaciones de derechos ciudadanos y que la legislatura debía modificar la ley. En su lugar, la Corte simplemente alteró la ley, permitiendo que votos que aparecieran después de las 8 de la noche el día de la elección pudieran ser recibidos con un timbre de recepción y le dio días adicionales para el conteo. Bueno la ley es muy clara, estos votos no deben contar y la Corte Suprema de Pensilvana violó la Constitución de los EE.UU. que establece en el Articulo 1, sección 4, que la ley sobre elecciones es dominio absoluto de la legislatura y que ni el ejecutivo de cada estado ni las Cortes del Estado tienen facultad para alterarla.

Este caso va a la corte suprema de EE.UU y va a ser la prueba que decida si gana Trump o gana Biden. Pero esto ni se menciona en los medios de prensa que siguen jugando con los números de ésta y éste otro Estado que aventaje a Biden o su rival Trump. Es decir, esta prensa piensa que es lo mas normal saltarse la Constitución del país, alterar las leyes y las reglas indebidamente, de la misma manera que sus comentarios ante la enorme violencia en lugares como Portland, o Seattle, o Minneapolis, o Los Ángeles, o New York, o Filadelfia, solo se trataría de casos aislados y que las manifestaciones serian absolutamente pacíficas.

¿Hemos sido testigos de situaciones similares en Chile alguna vez? Las protestas fueron a vista de todos totalmente pacificas según la prensa, utilizando el nuevo diccionario progresista sacado directamente de 1984 de Orwell. Pero estas modificaciones al lenguaje tienen consecuencias graves y así como en EE.UU. se podría elegir ilegalmente a un nuevo Presidente con bolsas y bolsas de cédulas falsas, falsificadas o simplemente no permitidas por llegar tarde al punto de conteo.

Es el resultado de un sistema intencionalmente descocido de principio a fin con el objetivo de enviar por correo sufragios a toda persona que esté en una cierta lista, esté vivo o muerto, se haya cambiado de dirección o no. La prensa no ve nada malo en ello y tampoco quieren considerar la “posibilidad” de que se preste para abusos y fraudes. Esta negativa es reveladora e incluso incriminadora, pues cualquier persona pensante sabe que esto es un sistema lleno de pifias y que el presidente tiene toda la razón de iniciar acciones legales que pongan en evidencia ante la Corte Suprema las cadenas de ilegalidades y abusos de procedimientos que han tenido lugar en ese país.

Enrique Romo

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