7 de Junio: 140 años de la toma de Arica por nuestro Ejército

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Este simple comunicado enviado por don Patricio Lynch Zaldívar, dio cuenta al Gobierno de Chile un 7 de Junio de 1880 de la exitosa toma del Morro de Arica, la ciudad y sus fuertes.

A 140 años de la heroica gesta, en Chile pasa hoy casi desapercibida la fecha para los más jóvenes, a quienes se les ha arrebatado la posibilidad de aprender de nuestra historia y de este modo conocer cómo Chile se fue construyendo y consolidando gracias al sacrificio y esfuerzo de numerosos patriotas dispuestos a dar incluso su vida por nuestra patria.

Cómo se gestó el asalto y toma del Morro y Plaza de Arica

Indudablemente la toma de la plaza de Arica corresponde a uno de los hechos más emblemáticos de la Guerra del Pacífico, hecho ocurrido durante los días que siguieron a la batalla de Tacna en la que triunfó Chile. Usualmente se asocia aquella acción con el asalto del conocido Morro que protege la ciudad, sin embargo las operaciones que culminaron en la toma del  Morro se venían desarrollando desde la última semana de mayo de 1880. El triunfo en esta gesta fue anunciado de inmediato en uno de los primeros telegramas enviados a Chile, comunicándolo del siguiente modo:

(Recibido a las 11.10 A.M.). Santiago, junio 8 de 1880. Señor Ministro de la Guerra: ¡Viva Chile! Arica asaltado y tomado a la bayoneta. Todos los fuertes en nuestro poder. «Manco» a pique. Nuestra escuadra fondeada tranquilamente en la bahía. Los honores de la jornada corresponden a los regimientos 3º y 4º de Línea. Felicito al Gobierno y a la nación por el triunfo más glorioso y completo alcanzado en la presente guerra por nuestro invencible ejército. Voy a comunicar. LYNCH.

Luego de la batalla de Tacna, el Alto Mando chileno notó de inmediato que el paso siguiente tendría que ser la conquista de la plaza de Arica, que hasta ese momento se resistía quedando como el último reducto del Perú en medio de una zona que ya había sido tomada por completo por Chile. Las autoridades sabían que la toma de esa plaza no era sencilla. Estaba fuertemente fortificada y con gran poder de artillería, y en ella se encontraban tres fuertes emplazados en los terrenos bajos de la parte norte de la ciudad, y además otras tres fortificaciones emplazadas en el mismo Morro. Además, Perú se había encargado de colocar un complejo sistema de minas desarrolladas por un ingeniero peruano, que explotaban al sentir la más mínima presión sobre el artefacto, regándolas por todos los alrededores del sector.

El General en Jefe del Ejército, Manuel Baquedano, sabía que una acción como está sólo podría ser llevada a cabo por una mente sobresaliente. Una vez analizadas las posibilidades, encomendó la tarea al coronel Pedro Lagos. Lagos tuvo su formación militar en la antigua Academia Militar (lo que hoy se conoce como Escuela Militar). Al inicio de su carrera demostró una gran habilidad para el trabajo y un gran interés en los estudios, motivo que derivó en que uno de sus jefes directos lo propusiera para ascender a Subteniente. Gracias a esta recomendación, Pedro Lagos comenzó su carrera de oficial en Noviembre de 1850.

Durante la Guerra del Pacífico, realizó exploraciones sobre territorio enemigo, con sus acciones logró que la batalla de Tacna se diera el 26 de mayo de 1880, en la que participó activamente apoyando con su presencia y acertadas medidas al triunfo de esa histórica acción.

En Arica, previo al asalto, Lagos realizó nuevamente reconocimientos en terreno enemigo, imaginándose las posibilidades para luego caer en cuenta que la única forma de realizar la acción encomendada,  era que la arremetida fuera rápida y sorpresiva.

A partir de esta premisa Lagos diseñó el plan de ataque entregando el rol principal al Arma de Infantería, para que la caballería quedara a cargo de cerrar la retirada de los soldados enemigos.

Un regimiento, sin dar a conocer cuál sería, caería de sorpresa sobre el fuerte “Este”, emplazado a la izquierda del sitio en que estaba acampando el ejército chileno. Otro caería sobre el fuerte “Ciudadela”, “ubicado a la derecha en la cuchilla que conducía al Morro. Este cuerpo debía fraccionar su tropa dedicando uno de los batallones a apoderarse del fuerte mismo; el segundo a tomarse las zanjas y reductos sucesivos que cubrían el sendero que conducía al Morro. El tercer regimiento serviría de reserva, manteniéndose equidistante de los que marchaban al ataque. La caballería, que no tenía papel en un asalto de fortificaciones, quedaría a retaguardia cuidando los pasos por donde los peruanos podían retirarse o fugar” relata Gonzalo Bulnes en su obra “Guerra del Pacífico”.

Finalmente el asalto ocurrió con la mayor fuerza por el lado este del Morro, en el cual estaban emplazados los fuertes más infranqueables. Los regimientos 3º y 4º de Línea fueron los encargados de llevar adelante la acción. La cuidadosa planificación para conseguir el objetivo contó con el valor de los oficiales, de los clases y de la tropa. Cada uno de ellos demostró un comportamiento heroico, que quedó reflejado en la gran cantidad de bajas que tuvo nuestro ejército. El proceder del Ejército chileno fue de extrema rapidez para evitar que los oficiales peruanos  pudieran hacer estallar todo el entramado de minas.

Nuevamente Gonzalo Bulnes relata en su obra que “Muy pocos hechos mas heroicos ofrece la historia americana que el asalto y toma de Arica. No sólo la de Chile sino la de cualquier país del mundo podría enorgullecerse de ella. Reloj en mano, los regimientos tardaron 55 minutos desde que partieron agazapados de sus campamentos hasta que clavaron sus banderas victoriosas en el Morro. Se ha hecho la prueba de recorrer esa distancia al tranco del caballo y se ha empleado mas tiempo que el que tardaron los chilenos en rendir todas las trincheras.”

 

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